Inio Asano (I): una introducción

Antes de entrar a hablar en profundidad de Inio Asano debo reconocer que me cuesta bastante emplazar la obra de este mangaka que ha puesto los pies en el Salón del Manga de Barcelona. Y se me hace difícil hacerlo tanto dentro del campo del manga en general como de la obra más amplia del autor. Mi dificultad es doble. Por un lado, no me considero un experto en cómic japonés. Leo unas cuantas cosas muy señaladas, algunas series shonenNaruto-, alguna cosa alternativa o de autor –Naoki Urasawa-, algunos de terror –Junji Ito-. Seguramente he leído a más autores de los que puedo anotar en este momento, y también es cierto que cada vez estoy leyendo más. Y a medida que leo voy aprendiendo más. Pero con todo me parece insuficiente para escribir un artículo en profundidad. Aunque me apetece intentarlo.

 

Por otro, tenemos lo poco que se ha publicado de él en España. Ahora ya hay cinco obras completas o iniciadas. Pero hasta el Salón del Manga de este año solo se habían publicado tres obras: Solanin (Norma Editorial), La chica a la orilla del mar (Milky Way Ediciones) y Nijigahara Holograph (Milky Way Ediciones). Posteriormente, se han iniciado dos series, Dead Dead Demons Dededede Destruction (Norma Editorial) y Buenas noches, Punpun (Norma Editorial) publicadas con gran probabilidad tanto por la buena acogida de primeras obras aquí, como por el éxito rotundo en su país de procedencia. Con tres obras se me hace difícil tener una visión amplia y real de su obra y su talento sobre todo teniendo en cuenta la extensa bibliografía publicada en Japón de este autor de tan solo 35 años. Lo que -como decía antes- no significa que no me atreva a echarle unas líneas por lo mucho que estoy disfrutando sus mangas, intentando que la ilusión compense un poco la falta de conocimientos contextuales. A ver qué sale. Cualquier comentario crítico o corrección será más que bienvenido, por supuesto.

 

El objetivo de esta serie de artículos es tratar de “triangular” de alguna forma su talento: establecer sus temas recurrentes, pero también mostrar la variedad en las formas de narración que es capaz de abarcar a partir de estar tres obras. Se dice de él que es “una de las voces de su generación”, que no es poco. Entiendo que para merecer ese título debe ser capaz de entender los temas que abordan a su quinta, ponerse en su piel y transmitirlo de vuelta. Y tras la lectura de estas sus obras no me parece nada desacertado. En futuras entradas iré reseñando las cinco obras publicadas hasta la fecha. Pero ya en esta entrada -una breve introducción- me gustaría destacar cuatro puntos esenciales de este autor.

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Los personajes protagonistas de Solanin (Norma Editorial)

 

Para empezar, su rasgo más saliente creo que es la enorme sensibilidad que muestra para desarrollar el universo emotivo de sus personajes y su habilidad para sumergir al lector en él. Las modalidades narrativas que usa Asano para provocarnos empatía pueden ser muy distintas y acostumbra a variar de obra en obra. Tanto puede jugar a la cercanía entre nosotros y sus personajes estableciendo una relación directa casi cercana al diálogo, como obligarnos a observarlo todo de forma casi vouyerística, forzándonos a una comprensión silenciosa. Su capacidad para decidir como se va a producir la conexión entre los personajes de la obra y el lector, le permite controlar el tono de la historia y la tensión de la misma. Y esto lo logra con decisiones narrativas sencillas pero muy efectivas. Este es un punto que desarrollaré específicamente en cada entrada -y muy vinculado a mi propia experiencia lectora- pero creo que vale la pena adelantar esta virtud de Asano, ya que con estas estrategias aumenta el grado de inmersión del lector en la historia  –especialmente en Solanin y en La chica a la orilla del mar– de forma notable.

 

Otra de los aspectos a destacar de Asano es la presencia de personajes femeninos protagonistas, personajes no tratados como satélites de los personajes masculinos. Esto creo que es bastante difícil de encontrar en el manga en general. Buena parte de la producción del cómic japonés está enfocada a un público en función del sexo; esto es algo que en la producción occidental también ha sucedido y sigue sucediendo, claro. Parece que la nouvelle manga aportó un poco de aire fresco, en este sentido, y es cierto que existe también un manga dirigido a adultos -aunque también tiene sus divisiones por sexo-, en el que se busca más un realismo que cuida estos aspectos y no descuida a sus personajes en función de su género. Pero aun así, es bastante difícil encontrar personajes femeninos protagonistas. No me refiero a que estos sean personajes fuertes o molones, sino que sean personajes retratados con todas sus virtudes y debilidades, que tengan una cierta profundidad y que tengo un peso en la trama. Que no sean un accesorio o un recurso puntual. Un ejemplo: Bakuman, un manga interesantísimo por como explica el funcionamiento de la industria japonesa, hace aguas a la hora de desarrollar personajes femeninos. Son meros comparsas puntuales de los personajes masculinos y no se salen del concepto de ser “el interés romántico de”. Es más shonen que seinen a estos efectos. No obstante, algunos autores están empezando a abrir una brecha a este respecto, como Kengo Hanazawa (I am a hero) –no es extraño que el autor que nos ocupa y él se conozcan y tengan buena relación-. Y definitivamente es el caso de Asano que tiene una sensibilidad especial para con todos sus personajes independientemente de su sexo. Y esto es algo que creo que hay que agradecer de antemano. Quizás por eso sus mangas puedan entrar dentro de la categoría de seinen -manga para varones adultos- pero el equilibrio entre el protagonismo de los personajes y su profundidad independientemente del sexo, creo que lo coloca en una tercera vía. Lo convierte más en un manga diferente, alternativo.

 

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La chica a la orilla del mar (Milky Way Ediciones)

 

Un tercer punto es el estilo cinematográfico de sus tebeos. Más allá de los fondos fotorrealistas –algo abundante en el manga- sus planos revelan un estilo de narración que hace pensar automáticamente en estar sentado viendo una película. De hecho, existe una adaptación cinematográfica a imagen real de Solanin y solo visionando su tráiler reconoceremos muchas viñetas que parecen calcadas del manga, tal cual. Esta cuestión la comento también porque -al margen de mi conocimiento parcial del cómic japonés- me resulta difícil encontrar las influencias de Asano en otros autores de manga. Y quizás la respuesta está en que haya más influencia cinematográfica en sus trabajos que influencia comiquera, ya sea de obras o de autores específicos. En cualquier caso, Asano domina bien el lenguaje específico del manga y, hasta donde he leído, en obras como Buenas noches, Punpun, juega con el contraste entre diferentes estilos de dibujo. Por ello, creo que sus trabajos creo que debemos verlos como algo más que un mero storyboard cinematográfico ya sea para imagen real o para animación. De este último tipo de producciones, por cierto, no se ha hecho nada hasta la fecha con obras de Asano, a pesar de su extensa producción.

 

Finalmente, quiero reseñar lo excelente del dibujo de Asano especialmente en lo que respecta a sus personajes. Teniendo el manga unos cánones muy específicos en cuanto a los rasgos físicos –y que enseguida nos hacen reconocer un cómic japonés de uno occidental- ha conseguido un estilo propio y reconocible. Y esta es una virtud deseable a alcanzar por cualquier dibujante, japonés o de cualquier parte del planeta. Ya no es solo que técnicamente sea impecable, sino que sus personajes están repletos de detalles y al mismo tiempo siguen siendo dibujos. Hay un detallismo sin exceso de realismo que le permite a Asano dibujar y transmitir… cualquier cosa. Y al mismo tiempo hacerlo inconfundible: reconocemos un personaje dibujado por Asano de forma instantánea.

 

Dicho todo esto, os emplazo para una futura entrada ya sobre una obra suya en concreto. Tiraré por mi orden de lectura y empezaré por Solanin. Hasta entonces, un saludo a todos.