El mundo a tus pies (de Nadar)

elmundoatuspies

 

es una iniciativa que imita al reto de los artistas del , pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

Reseñoviembre – Día 21 – Palabra: CRISIS

 

Obra: El mundo a tus pies

Autor: Nadar

Editorial: Astiberri

 

De un tiempo a esta parte acudir al formato apaisado para publicar un cómic se puede considerar prácticamente una decisión autoral, salvo contadas excepciones. En la historia del cómic en España el formato apaisado tiene un hito en los llamados “cuadernos de aventuras”, cómics que se publicaron en las décadas de los cuarenta a los sesenta, cuyo formato siempre era este, el de libreto horizontal. Las historias invariablemente eran del género de aventuras en contextos históricos varios, pero también de fantasía o ciencia-ficción. El héroe -varón siempre- se enfrentaba al villano para salvar el día. Los niños querían ser como El Capitán Trueno, El Hombre Enmascarado o El Jabato, héroes de un coraje infinito, que no se rendían jamás. En el cuaderno de aventuras, no todos los autores supieron aprovechar al 100% el formato horizontal -dibujaban “hacia abajo” como si dibujaran en formato vertical, luego recortado- salvo casos como el de Iranzo con El Cachorro, donde la acción se movía más a través del sentido de izquierda-derecha, aprovechando la horizontalidad que era lo que encuadraba al libro, haciendo más dinámica e ininterrumpida su lectura por parte del lector.

 

Por eso, cuando acaba en mis manos un cómic que decide recurrir al formato apaisado -ahora mismo una excepción respecto de lo que encontramos habitualmente- primero me hace pensar en que hay una decisión autoral a la hora de plantear la obra. Y luego me vienen al recuerdo los cuadernos de aventura.

 

Lo primero que podemos hacer es ojear el libro y enseguida vemos si la narrativa acompaña a ese sentido. En la mayoría de los casos actuales es así. Creo que por parte de los autores contemporáneos se ha adquirido una conciencia de “hacia donde”  va la historia en el espacio físico en la que va a ser ilustrada. Incluido el salto de página. Este es el caso de El mundo a tus pies de Nadar. En ella, el autor no solo es consciente del formato apaisado, sino que va más allá. Muchos de los recursos visuales que se han desarrollado a lo largo de los años -después del cuaderno de aventuras- y que se han desarrollado en “cómics verticales” Nadar los emplea aquí, adaptándolos o versionándolos, siempre teniendo presente el espacio físico dinal y qué recorrido seguirán los ojos del lector. No solo hace esto, sino que además en casi todas las historias la narración consigue exitosamente acentuar las emociones subyacentes en cada escena, el pulso de cada momento. La quietud. La tensión. La rutina. El hastío. La sorpresa. La tristeza. La esperanza.

 

El mundo a tus pies es, a priori, un tebeo en las antípodas de los cuadernos de aventuras. Ambientado en la época del momento de su concepción -y, por la tanto, testimonio de la misma- cuenta tres historias de personas que están viviendo en sus vidas las consecuencias de la crisis económica iniciada a principios de este siglo. Por ello, estas personas, que están desempleadas o que trabajan por un salario mínimo -si llega-, que no están necesariamente en una situación de pobreza -pero a la que les bastaría un empujón para lanzarlos a ella- estarían muy lejos de ser los protagonistas de tebeos como las aventuras épicas de El Capitán Trueno. Por ello, también a priori -y me repito intencionadamente- titular el libro “El mundo a tus pies” suena a ejercicio de ironía. En realidad el mundo pesa sobre las cabezas -más que estar a los pies–de estas personas cuya situación laboral y económica está lejos de ser la deseable. Nadie querría estar en su situación.

 

Creo que Nadar también estudia muy bien qué historias quiere contar y la situación y circunstancias de sus protagonistas para abordar todos los temas de la crisis. Hay una reflexión sociológica muy importante en su trabajo que lo acerca a autores como Marcos Prior. En las historias de Carlos, David y Sara no solo importa lo que les pasa a ellos, sino también las de los personajes que los rodean -sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo-. El autor se las arregla muy bien para que ellos tres sean los protagonistas, para que sus dilemas sean los quids de las historias contadas pero también abre campo al resto de personajes para hacer una panorámica social amplia. De esta forma el recorrido es exhaustivo.

 

Y empezamos a considerar también que los protagonistas, de alguna forma, son héroes también, aunque el tono del relato no es épico ni mucho menos. Los protagonistas de El mundo a tus pies son personas que pueden sufrir discriminación por múltiples razones desde las sociedades en las que vivimos. Por no tener estudios, por marcharse al extranjero -convirtiéndose en extranjeros-, por dedicarse a la prostitución, por ser gay, por trabajar limpiando escaleras, por ser comercial telefónico, por ser mujer. Todos están muy lejos de los varones blancos musculados de entonces. Y Nadar coge a todas esas personas y las dignifica. Las enseña en sus entornos, con la situación que están viviendo, expresando sus inquietudes, dialogando con otros y tomando decisiones difíciles, decisiones que tienen consecuencias. Y consiguen llegar a ciertas resoluciones no por un ejercicio de coraje y osadía individual -o no solo- sino por un ejercicio de reflexión y diálogo -interno o con otros-. Los dignifica, los hace héroes, manteniendolos humanos. Porque resisten y toman decisiones. Porque no se rinden. Y el título, pues, no funciona como ironía, sino como ejercicio de rendición literal, como oda. Aunque el mundo pese sobre sus cabezas, el mundo debería estar a sus pies. Y ese es el mensaje que manda Nadar.

 

Al final, las tres historias de El mundo a tus pies creo que funcionan en realidad como una sola. Por toda esta construcción panorámica comentada, pero también por la conexión implícita entre las historias. Hay una tensión creciente entre ellas. La historia de Carlos es más dialogada, algo más apacible -no sin cierta tensión en el recorrido- en su conclusión. La de David es más silenciosa pero también inquietante, con una determinación que no se expresa pero se siente. La de Sara, la última, recoge la tensión construida en un dilema final que enfrenta a dos generaciones elevando la tensión a cotas máximas y resolviéndola tanto con un puñetazo en la mesa como con comprensión y algo de amor. Con acción y reflexión. El tono de cada historia, de alguna forma, es una expresión del carácter de cada personaje. Pero están conectadas entre ellas haciendo que el conjunto funcione en una dirección. Como el tren que, curiosamente, protagoniza la última viñeta del tebeo.

 

 

 

 

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