Wildstar (de Al Gordon, Jerry Ordway, Reuben Rude y Olyoptics)

Wildstar

 

es una iniciativa que imita al reto de los artistas del , pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

Reseñoviembre – Día 22 – Palabra: PEGAJOSO

 

Obra: Wildstar

Autores: Al Gordon, Jerry Ordway y Reuben Rude/Olyoptics

Editorial: Planeta de Agostini (World Comics)

 

Todos los que vivimos la Image primigenia guardamos el recuerdo de las primerias series que salieron, con gran bombo y platillo, sus estrategias comerciales y sus personajes refritos de otros personajes que apilaban capas de molar sobre capas de molar pero que en el fondo estaban bastante vacíos de contenido más allá de algunas ideas iniciales que podían ser interesantes sin ser del todo originales. En el maremagnum de series que se parecían a otras series, surgió una miniserie que iba bastante a contracorriente pero que destacaba, de alguna forma por hacer un poco verdad aquello de lo que la editorial iba poniéndose medallas al principio, que es el hecho de darle libertad a los autores para hacer sus propias obras.

 

Wildstar, guionizada y entintada por Al Gordon, dibujada por Jerry Ordway y coloreada por Reuben Rude y Olyoptics, es una película de acción ochentera, vestida de tebeo de superheroes. Terminator con mallas. Es tan Terminator, que su protagonista, en muchas ocasiones nos recuerda al amigo Arnold Schwarzenegger directamente. Micky Gabriel, el típico joven americano blanco que ha salido en mil tebeos, se topa con Wildstar un humano venido del futuro para intentar cambiarlo al que le están dando caza otros que también vienen de allí. Tanto Wildstar como sus perseguidores poseen unos organismos alienígenas que se adhieren a sus cuerpos y que, en una relación de simbiosis les facilitan poderes sobrehumanos variados. Terminator con mallas con un poquito de David Cronenberg, quizás. Toda la miniserie narraba esa persecución de forma bastante canónica, pero resultaba entretenida y no olía a refrito de refrito de refrito. Tuvo continuidad en una serie regular posterior, pero no tuvo mucha duración. Sí que el personaje tuvo apariciones puntuales en otras series, pero más allá de eso, allí se quedó.

 

La miniserie, de alguna forma, miraba hacia atrás y hacia adelante de lo que era Image en ese momento. Hacia atrás porque esquivaba el grafismo noventero repleto de trampas y truquitos visuales -en Wildstar no hay “pin-ups internos”, páginas de dos o tres viñetas y suelen recordarnos donde sucede la acción con bastante frecuencia al dibujarnos fondos- para acudir a un estilo de cómic más clasicista en el dibujo, pero funcional y espectacular en su narrativa. En el segundo episodio hay una escena de acción muda de nueve páginas que es un derroche de energía con una secuencia que va in crescendo haciendo que el lector se agarre a la silla. Y hacia adelante porque su estructura de miniserie, de historia casi desconectada del universo Image -salvo una aparición puntual de Savage Dragon- le concedía un estatus de historia independiente que permitía a los autores contar lo que querían contar. El resultado, en mi opinión, era una historia de superheroes muy buena, honesta y entretenida, que dejaba al lector satisfecho tras su lectura porque, además de tener buena factura gráfica, contaba una historia que empezaba y terminaba con un giro medianamente sorprendente hacia el final, al menos en aquel entonces.

 

 

 

 

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