¡Sonríe! (de Raina Telgemeier)

sonrie

 

 

 

#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 16- Palabra: ENGRANAJES

 

 

Obra: ¡Sonríe!

Autora: Raina Telgemeier

Editorial: Maeva Young

 

Cuando hablamos de cómic infantil y juvenil con mucha frecuencia asociamos ese tipo de cómic limitando los tipos de historias que se pueden contar, a consecuencia de los prejuicios asociados al público objetivo . Para sorpresa de nadie esto está muy condicionado con las tendencias del mercado, las convenciones sociales y la historia de la propia industria. Así, normalmente, la gran mayoría de los títulos desembocan en la historia de género (fantasía, humor, acción, terror…) que parecen ya estar asociadas con el público joven. Con la aparición del fenómeno de la novela gráfica (que comprende cualquier tipo de historia posible, ficción o no-ficción) varios tipos de obras destacaron por romper la tendencia del cómic hasta la fecha; estas eran las novelas gráficas de corte biográfico o autobiográfico y las novelas gráficas de trasfondo social y/o histórico (Maus, la obra seminal de la novela gráfica toca todos esos campos). Todos estos temas eran considerados por una parte amplia de la crítica -y también del público- como temas adultos o “maduros”. Y así, por el camino de la reivindicación de la reivindicación de los temas adultos para el medio -en un momento en que eran necesarios para el reconocimiento amplio del medio- quizás se nos olvidó que los niños y los jóvenes también leen cómics. Y también por el camino quizás se produjo la confusión (o prejuicio) de que a hasta cierta edad la gente solo lee géneros y cuando ya alcanza cierta edad o “madurez”, se leen novelas gráficas biográficas, históricas y/o sociales. Evidentemente, nada más lejos de la realidad; o de la potencialidad de la realidad si no buscamos ponerle vallas al campo. Pero si bien parece más fácil defender que los géneros son para todo tipo de edades, la no-ficción parece más una rara avis quizás aun por ese prejuicio que tenemos los adultos -autores, editores y críticos- de que ciertos temas mejor no tocarlos hasta ciertas edades. Cuando en realidad, los niños también aprenden historia en clase. Y son personas con vidas en su día a día que merecen ser contadas en cómic también. Pero no muchos autores han metido sus zarpas en esos temas enfocados a un público infantil y juvenil. O los que lo han hecho no reciben el reconocimiento por esta tarea.

 

Dibujo un poco este panorama de lo que yo percibo como el imaginario común de creencias sobre tipos de lectura por edades porque me parece lo que explica un poco el boom de las obras de Raina Telgemeier, autora que basa sus obras en su experiencia personal, en el mundo que le rodea, en su biografía personal. Porque con ese empeño ha conseguido atraer a un gran público a leer sus obras. Y porque estoy convencido de que Telgemeier no es una autora que busque ponerse en la piel de su lector, sino que hace las historias para si misma primero y luego ya le pondrá el convencimiento de que eso le puede llegar a alguien más, lo que aporta mucha naturalidad y honestidad a sus trabajos, algo que con seguridad el público reconoce y agradece.

 

¡Sonríe!, del 2010, fue su opera prima y resultó en un bombazo entre el público juvenil. En ella Telgemeier contaba su propia biografía, desde los años finales del colegio a los primeros del instituto. El motivo de elegir esos años para contarlos fue el suceso de un accidente que dejó a Raina con los dos dientes frontales fuera de su sitio y que supusieron cuatro años de llevar aparatos dentales y cirugías varias. Fácilmente podríamos considerar esta obra una -o “la”- novela gráfica sobre odontología por excelencia debido a la gran cantidad de detalles que la autora facilita al lector de todos los procesos por los que tuvo que pasar durante esos cuatro años. Hay mucha precisión y claridad en sus explicaciones para que entendamos el delicado conjunto de engranajes que son los dientes. Mucha didáctica. Pero no todo en la novela son estos trasuntos médicos porque entremedio de todo eso esta… la vida. ¡Sonríe! es también una suerte de coming of age de la propia autora donde su día a día se cuenta teniendo en cuenta como le afectó personalmente y a su entorno la cuestión de tener que llevar aparatos y no tener una apariencia “normal”. Durante esos años, Telgemeier experimentó burlas y apoyos, cambios de amistades y también un cambio de perspectiva personal, una cierta madurez.

 

SONRIEPAGINA

 

En ¡Sonríe! la experiencia personal de la autora salta enseguida al plano universal por partida triple. No solo conecta con cualquier persona que haya tenido un paso de la niñez a la adolescencia con más o menos problemas. También conecta con todos aquellos que tuvimos alguna experiencia similar -servidor se dio una hostia en un columpio muy similar a la de la autora, por suerte no tan aparatosa y tan larga de reparar- y tuvimos que pasar por el sillón del dentista con miedo y nervios. Pero además conecta con cualquier persona que esté preocupada por su imagen, el qué dirán y les alivia las inquietudes haciéndoles saber que, al menos, no están solos.

 

Visualmente, Telgemeier hace gala de un estilo de dibujo al que yo llamo “línea clara americana” una variante moderna de la línea clara europea (aunque no tengo muy claro si las influencias vienen por Europa exactamente) que puede tener influencias del manga o del cartoon. Su estilo es pulido y claro: le importa representar correctamente todo lo que se quiere contar, pero también tiene la plasticidad y expresividad justa para el humor visual puntual.

 

Muchos otros trabajos han seguido a esta primera obra. ¡Hermanas! sigue con su autobiografía personal para contar la relación con su hermana. Drama es ya una ficción entre romántica y costumbrista infundida por su afición por el teatro. El Club de las Canguro es una serie de cómics que adaptan los libros de la autora Ann Martin, Kristie’s big idea. Y muy recientemente ha salido publicada Fantasmas. En todas ellas, tanto las de biografía explícita como en las ficciones, Telgemeier aporta su propia experiencia para contar las historias. Y confirman, sin duda, que el relato personal del yo joven, es fácilmente, es el relato de todos. Era una voz que necesitaba oirse, que quería oirse. Y que está muy bien que eso haya sucedido en el cómic también.

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