Orion (de Masamune Shirow)

ORION

 

 

 

#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 17 – Palabra: ABANICO

 

 

Obra: Orion

Autor: Masamune Shirow

Editorial: Planeta Cómic

 

A principios de los noventa empezaba a correr el manga por España y a formarse lo que se llamó el “boom” por los cómics venidos de Japón. De entre los primeros títulos que servidor recuerda destacaban los títulos de acción y aventuras postapocalípticas como El Puño de la Estrella del Norte, Grey o Alita. En aquellos tiempos el manga supongo que me alcanzó como a todos, con una tremenda curiosidad y epatándome un poco por los temas, contundencia y la inclusión de un cierto grado de sexo y violencia que no veíamos en los tebeos de superhéroes. Mi interés en ellos fue decayendo (hasta recuperarlo más adelante con un abanico más amplio de tipos de manga) con el tiempo, a excepción de unas pocas obras de las que mantenía su lectura. Una de ellas fue Patrulla Especial Ghost, de Masamune Shirow, que me pareció una obra que se salía en ciertos aspectos de la tónica general. En los tebeos de Shirow, además de los trasfondos exóticos de ciencia-ficción, de una acción muy dinámica y trepidante, acompañada de un dibujo detallista había también un desarrollo del universo en el que se asentaba la historia bastante denso que permitía nutrir las historias de numerosas notas (ya sea en conversaciones de los personajes o a pie de página) que le daban una consistencia particular en la historia. Así, por ejemplo, los personajes del SWAT de Appleseed cuando salían a tomar unas cervezas hablaban de política igual que cualquier otra persona de nuestro mundo, pero lo hacían de la política del mundo en el que vivían. También hablaban de la sociedad, los dirigentes, de tecnología, la economía, etc…

 

Casi todas las obras de Shirow eran de temática de ciencia-ficción yu/o cyberpunk. Sin embargo un par lo fueron de fantasía, usando también elementos de ciencia-ficción. Una de ellas, Orion, resultaba alucinante por todo lo comentado: se inventaba un lore para un mundo amplísimo en el que tomaba conceptos del budismo, el taoismo, mitología japoneses, criaturas de Los mitos de Cthulhu de Lovecraft pero también de la física de partículas y, no podía faltar, el cyberpunk. Shirow lo metía todo en la coctelera y le salió un trasfondo de fantaciencia que ríete tú de Star Wars y los midiclorianos. Para un tebeo de seis números. Por si fuera poco, te lo iba contando sobre la marcha. La historia arrancaba trepidante casi desde el principio y te lo iba enseñando todo según lo que iba sucediendo y el lector podía ir haciendo el mapa de las facciones del mundo. Por un lado, un gran imperio tecnológico que dominaba las fuerza metafísicas a partir de la “psicociencia” y grupos de monjes que seguían empleando las disciplinas tradicionales místicas. En el origen de la historia, el plan del imperio para eliminar toda la energía negativa del universo sin tener en cuenta el desequilibrio que eso llevaría al mismo.

 

Así, la historia es una fanfarria loca de fuerzas sobrenaturales enfrentándose unas con otras, hechiceros lanzándose conjuros rarísimos y artes marciales con armas místicas como cachiporras con pinchos, tridentes-espada y abanicos. Todos los diseños conceptuales de Shirow son, como poco, alucinantes. Estamos a principios de los noventa y toda la imaginería que usaba resultaba novedoso y fresca. Ideogramas flotando en el aire dibujando círculos mágicos, explosiones de energía mística, cárceles para atrapar deidades, guerreros místicos de otros lugares. Todos los diseños resultaban alucinantes y se escapaban de los lugares comunes seguramente por las fuentes mencionada de las que bebía Shirow, alejadas de las que usaban otros mangas y que, en algunos casos, procedían más de occidente que de oriente. Y resulta extraño, a todo esto, con todo el potencial visual que se desarrollaba en Orion, que fuera la única obra de Shirow de la que no hubo adaptación al anime. O continuación al manga, ya que estamos.

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