Los diarios de Cereza Vol. 2: El libro misterioso (de Joris Chamblain y Aurélie Neyret)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 23 – Palabra: DIARIO          

 

 

Obra: Los diarios de Cereza Vol. 2: El libro misterioso

Autores: Joris Chamblain y Aurélie Neyret

Editorial: Alfaguara

 

De Los Diarios de Cereza ya hablé hace un mes más o menos -en la cuenta de IG @instagrapacomics, para los que lean esto desde mi blog- y me resultó una idea tan interesante como planteamiento de cómic juvenil, que me he lanzado a la lectura del segundo álbum, El libro misterioso. La serie la podríamos encuadrar en ese tipo de cómic para niños y jóvenes que se sale de los géneros fantásticos o de humor más dominantes en el cómic dirigido a ese público. O no del todo, dado que la serie hermana la ficción costumbrista del día a día de una niña con inquietudes artísticas con el género detectivesco. Cereza es una niña que de mayor quiere ser escritora. Y esa vocación le provoca una curiosidad -casi obsesiva- por rebuscar e indagar allá donde percibe algún secreto o misterio.

 

El segundo álbum comparte similitudes temáticas con el primero, asentando de esta forma los temas que entiendo van a ser los que hilarán toda la serie. Como en el primero, el misterio a resolver será el de una persona mayor en la que Cereza se ha fijado, con un comportamiento específico que lleva a cabo diariamente. En este caso, una señora mayor que cada semana toma prestado el mismo libro de la biblioteca. A partir de aquí se despliega una historia de recuerdos y experiencias pasadas que recuerda un poco a la del primer volumen El zoo petrificado. El cómic, de nuevo, promueve el contacto intergeneracional, así como destaca a las generaciones más olvidadas o desoídas, los más jóvenes y los más ancianos. Los más jóvenes porque apuntan con curiosidad cosas en las que las rutinas y convenciones de los adultos no se tienen en cuenta y que son importantes. Los más ancianos porque parecen ser abandonados y sus experiencias no valgan para el resto. Joris Chamblain y Aurélie Neyret ponen en valor todo eso. Igualmente prosiguen por la muestra de amor por la cultura. En El libro misterioso es protagonista el mundo de las bibliotecas. Por otra parte, los autores apuestan por un poco más de conflicto en la vida de Cereza. Si en el primer álbum había cierto conflicto con su madre, ahora amplia ese conflicto hacia las amigas. El motivo del conflicto es el mismo: Cereza se obsesiona con sus casos y se olvida de su entorno familiar y sus amigas de una forma un poco egoista. La protagonista no solo buscará resolver el caso, sino conciliar esa desavenencia.

 

La narrativa del álbum sigue siendo original en esa forma de contar la historia de forma alternada entre cómic y los diarios de la protagonista. De vez en cuando se nos presentan páginas de su diario donde se narran acontecimientos escritos -y dibujados- por la mano de la protagonista. Un poco como en Lo que más me gusta son los monstruos de Emil Ferris, pero evidentemente de forma más simple y con tema y tono mucho más inocente. Por lo que respecta a las páginas de cómic, Neyret sigue haciendo gala de un estilo amable y preciosista con esas paletas de colores luminosas pero también crepusculares que hablan muy bien de esos contrastes entre la niñez y la ancianidad. En resumen, el segundo álbum confirma que estamos ante una serie que vela por sus personajes y que está destinada a ser un clásico (hay ya seis volúmenes publicados y un spinoff de Cereza con su hermano Valentín).

La guerra de Catherine (de Julia Billet y Claire Fauvel)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 21 – Palabra: FOTOGRAFÍA

 

 

Obra: La guerra de Catherine

Autoras: Julia Billet y Claire Fauvel

Editorial: Astronave

 

Hace unos días, cuando reseñaba ¡Sonríe! de Raina Telgemeier comentaba como en cómic las obras que no son de género pueden funcionar tan bien como las de género para un público juvenil. Los cómics de aventuras, superhéroes o humor entre otros son los que han marcado desde los inicios del medio la tendencia temática para las publicaciones dirigidas a un público infantil o juvenil. Pero decíamos que las temáticas biográficas o autobiográficas, así como las de trasfondo histórico y/o social pueden funcionar para los más jóvenes igual que funcionan con un público adulto. Si ¡Sonríe! era un caso ejemplar de biografías y autobiografías La guerra de Catherine, obra ganadora del premio jeunesse en Angouleme, lo es para el cómic histórico y/o social.

 

 

Rachel es una niña judía que vive en la Francia ocupada por el ejército nazi. La historia arranca con la protagonista separada de su familia y alojada en la Maison de Sevres, un centro educativo en el que acogen a niños como ella. Allí descubre enseguida una pasión por la fotografía, algo que le permite conectar con la gente que le rodea, con los momentos a su alrededor. La opresión del nazismo y la persecución judía obligan a Rachel a tener una vida en fuga. Debe cambiarse el nombre, crearse una identidad nueva y cambiar de hogar con frecuencia para impedir que la cacen. Su vida ya no será la misma.

 

La introducción de la fotografía es una referencia excelente porque La guerra de Catherine es un retrato de como era la vida para las personas judías en aquellos tiempos, obligadas a ocultar sus identidades, sus creencias y obligadas a separarse de sus familias para sobrevivir. La historia escrita Julia Billet es ficticia pero está basada en algunos detalles biográficos de su madre. El centro de la Maison de Sevres, por ejemplo, existió -una institución progresista en materia educativa en Francia- y algunos de los profesores que aparecen en la obra, son profesores reales. De todo ello dan buena cuenta los anexos de la obra.

 

La historia está contada para que vayamos de la mano de Rachel, desde el principio al final de la obra, prácticamente somos su sombra. Si ella es testimonio de aquellos momentos, nosotros lo somos de su vida y de su voz interior. Claire Fauvel, la ilustradora, cuenta la historia con formas amables y tonos suaves, en ocasiones crepusculares. Un estilo bastante más alejado de los estilos realistas o clasicistas que suelen ser los dominantes en los cómics de esta temática en el mercado franco-belga. En ese sentido, está bien que se rompan ciertos cánones no escritos para otros estilos de dibujo. El estilo no rompen con la potencia emocional de la historia y con el relato de los sucesos. Billet no introduce escenas dramáticas en extremo, ni sucesos violentos, pero, sin hacerlo, la obra transmite igualmente bien el temor a ser descubierto, la presencia del peligro constante. El lector entiende perfectamente lo que está sucediendo.

 

Los galardones recibidos están más que bien recibidos y podemos sumar esta obra a otras de temática similar como los álbumes de Spirou de Émile Bravo o los álbumes de Los niños de la resistencia de Beonit Ers y Vincent Dugomier. Son buenos ejemplos de como el cómic juvenil puede tocar temas históricos y hacerlos interesantes para que el público juvenil aprenda Historia. Que la memoria de lo sucedido no se pierda y, ojalá, aprender para un futuro.

 

El lobo en calzoncillos (de Wilfrid Lupano, Mayana Ioïtz y Paul Cauuet)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 13- Palabra: MERCADO

 

 

Obra: El lobo en calzoncillos

Autores: Wilfrid Lupano, Mayana Itoïz y Paul Cauuet

Editorial: Astronave

 

Me está pasando con el cómic infantil y juvenil igual que con otros llamémoslo “sectores” del cómic en los que no me había introducido con cierta profundidad (tampoco hace falta mucha) y que al hacerlo he descubierto todo un mundo de autores y autoras buenísimos con obras muy interesantes. Me pasó con el mundo de la fanzinería, me pasó con el manga y ahora me pasa con el tebeo para los más jóvenes. Ya habéis visto algunas muestras de lo que he estado leyendo y me imagino que os preguntareis si un lector adulto puede llegar a disfrutar con una lectura dirigida a un público juvenil o incluso infantil. Mi respuesta es un rotundo, sí. Es más, me parece que cualquier obra dirigida a un público infantil o juvenil debe poder llegar también a un público adulto. En su forma. En su mensaje. En su todo.

 

Es por esto que voy a elegir la obra que nos ocupa como uno de los mejores cómics publicados en los últimos años. Y lo pongo a competir con todas las obras en conjunto. Con los Tom Kings, los Chris Wares, los Junji Itos, los Paco Rocas. Me ha sorprendido en todos los aspectos y especialmente en como plantea la vuelta de tuerca respecto de los cuentos infantiles tradicionales. Como apunté en la reseña de El pavoroso miedo de Epifanía Susto, originalmente, los cuentos eran una forma de transmitir normas y morales a los niños a partir de advertirles de peligros varios y de cual debería ser la conducta correcta de los niños. Es por ello, que las versiones originales de los grandes clásicos eran mucho más truculentas respecto de las que nos llegaban a nosotros. Muchos prevenían a los niños de escaparse del hogar o andar solos y planteaban la figura de “el lobo” como el peligro, el mal que acechaba. Y su retrato era terrorífico mucho antes incluso de que el personaje apareciese en el cuento: funcionaba con las reglas de la narrativa del terror. Y la obra que vamos a reseñar, parte de esa premisa.

 

En El lobo en calzoncillos, con la narrativa habitual de los cuentos -una voz en off impersonal que narra la historia- nos habla de un bosque donde el resto de los animales temen al lobo una criatura feroz, que según parece ha devorado a varios cerditos y tiene a la pequeña sociedad de animales del bosque completamente atemorizada. La tiene tan atemorizada que se ha construido un peculiar mercado de productos para protegerse contra el lobo. En él uno puede comprar vallas antilobos, alarmas antilobos, trampas para lobos, incluso literatura sobre los crímenes del lobo. Se dan incluso conferencias explicando los peligros del lobo e incluso los animales del bosque han fichado a dos mofetas equipadas con equipos antidisturbios para enfrentarse a él. Sin embargo, la historia está en que el lobo cuando hace aparición, nadie lo que reconoce porque de la forma a como se le ha retratado a como es realmente… dista un mundo. Y él mismo nos aclarará el porqué.

 

Con mucha inteligencia, El lobo en calzoncillos lleva el cuento del lobo de la transmisión de morales, normas y, claro, prejuicios, a ser una reflexión sobre la cultura del miedo. La obra es pura sociología para niños que explica como se manipulan las verdades sobre individuos o colectivos ya sea por ignorancia prejuiciosa, pero también por intereses económicos. De forma simple y divertida, se ilustra con varios giros narrativos efectivos. Todo el libro está narrado visualmente a través de grandes páginas dobles, especialmente cuando se presenta la historia y esa voz en off impersonal, la voz de “lo que se dice” es la que nos cuenta la historia al principio. Sin embargo, rápidamente la voz la tienen los personajes y es cuando se da el diálogo entre ellos. En cuanto aparece el lobo y se empieza a hablar con él es cuando se empiezan a desvelar las verdades y a desmontarse los mitos y los prejuicios. El libro, a través del salto en la forma narrativa, pone en valor el diálogo entre las personas para conocerse. Como remate, el epílogo, que insinúa la verdad sobre el misterio de los cerditos desaparecidos nos pone sobre la pista de que intereses estaban detrás de todo el jaleo formado alrededor del lobo.

 

De El lobo en calzoncillos hay ya tres álbumes publicados y yo personalmente no puedo esperar a seguir leyéndolos. Hay algo en su forma de hacer cómic para los más jóvenes provocando el pensamiento crítico y al mismo tiempo haciéndolo de forma divertida que conecta -muy a su forma- con los mejores relatos de Astérix. Es también un cómic que creo que está hecho para que lo disfruten los adultos y más allá de ello para que el adulto y el niño lo disfruten leyendo juntos. Leyéndolo en voz alta, narrando con misterio la figura del lobo antes de su aparición, viendo la que han liado en el bosque con el pánico creado hacia el lobo y partiéndose el culo cuando finalmente se presenta el lobo ante todos. Queremos y necesitamos más cómics así, que crean amor por el medio, lo pasan de generación en generación y que nos lanzan buenas reflexiones además de hacernos pasar un buen rato.

El pavoroso miedo de Epifanía Susto (de Séverine Gauthier y Clément Lefèvre)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 11- Palabra: ESPECTRO

 

 

Obra: El pavoroso miedo de Epifanía Susto

Autores: Séverine Gauthier y Clément Lefèvre

Editorial: Norma Editorial

 

Este último mes he estado leyendo bastante cómic juvenil e infantil y me he estado encontrando con una cosa interesante, especialmente, en los libros más cercanos al cuento infantil o la fábula. Y esto es la vuelta de tuerca al objetivo original de los cuentos. Si los cuentos tradicionales tenían como objetivo inculcar normas y morales a través del miedo, las nuevas lecturas para los más jóvenes pretenden que reflexionen sobre la cuestión del miedo e incluso ahondar e indagar sobre de donde vienen ciertas normas y morales, no sea que estén fomentadas en prejuicios. Puede, ojo, que esto se lleve haciendo desde hace tiempo dado que servidor de ustedes apenas lleva unos días haciendo lecturas que de unos pocos años atrás hasta la actualidad. Y al no ser lector habitual de este tipo de cómics, ni ser su público objetivo, pues deberían tomarse mis palabras como meros tanteos al respecto. En cualquier caso, creo que esos temas están ahí y responden al cambio de las sociedades, las formas más complejas que han ido tomando y al cuestionamiento inevitable de tanto las formas como los mensajes tradicionales.

 

El pavoroso miedo de Epifanía Susto es un álbum que cuenta la historia de una chica cuya sombra parece haber cobrado vida -una forma espectral que la acompaña a todas partes- y que parece ser una encarnación de su miedo. La historia no nos aclara a qué tiene miedo Epifanía Susto, porque de lo que es importante es hablar del miedo en sí, como nos asalta, nos acompaña y nos puede llegar a controlar. La odisea de la protagonista es a través de un mundo fantasía que parece ser el lugar donde vive la protagonista; no hay salta de una realidad reconocible para el lector a otra fantástica, todo viene a ser una gran metáfora. Aunque en este mundo de fantasía, Epifanía sabe que tiene un problema y lo primero que hace es buscar a un psiquiatra o terapeuta, que cree que le puede ayudar. Las similitudes con El Mago de Oz serían patentes: viaje u odisea, a través de la cual, la protagonista irá encontrando personajes variados que la podrían ayudar en su búsqueda. A lo largo del libro Séverine Gauthier formula  varias reflexiones interesantes ya sea de forma directa o sugerida. Por ejemplo, mostrar como el miedo se puede convertir en una presencia constante por no saber la persona que lo padece a vivir de otra forma. Otra, que es más valiente quien ha conocido el miedo que quien lo ignora. Y otra más, que aceptar el miedo es una posible solución siempre y cuando sea simplemente un compañero útil que no nos controle, no distorsione nuestro sentido de la realidad y no nos haga sufrir.

 

El estilo de Clément Lefèbre conecta con las fábulas modernas de estilo gótico, personajes estrafalarios y tono un poco oscuro, muy a la Tim Burton pero derivado hacia el lado francés, con un punto más cálido y amable. Estaríamos pues más cerca de las obras de Jean Pierre Jeunet, si tomáramos otro cineasta como referencia. Durante el relato tendremos momentos de despliegue visual en los que Lefèbre buscará epatar al lector al mismo tiempo que transmitirá sensaciones con las mutaciones varias que tomará la sombra de Epifanía Susto. En ese sentido pues, la obra equilibra bien forma y fondo -según como no distinguiría ente una y otra porque en cómic personalmente considero que forma es fondo- y todo despliegue visual tiene un sentido, firmando un tebeo completo, un viaje de la oscuridad a la luz que vale la pena recorrer y que pueden ayudar a más de una persona a salir y observar sus propios miedos con cierta distancia.

Hágase el caos (de Felipe Hernández-Cava y Bartolomé Seguí)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 4- Palabra: ACUSADO/A

 

 

Obra: Hágase el caos (dos álbumes)

Autor: Felipe Hernández-Cava y Bartolomé Seguí

Editorial: Norma Editorial

 

En 2008 se publicó Las serpientes ciegas, álbum que imaginaba la historia de luchadores de la resistencia comunista en la Guerra Civil española, en la Gran Manzana. Felipe Hernández-Cava y Bartolomé Seguí, entretejían una historia que conectaba sociedades y contextos culturales distintos y que permitían hablar de los excesos de las ideologías cuando estas se llevaban al extremo. La obra se llevó el Premio Nacional en 2009 y supuso otra muesca más del reconocimiento del cómic como medio para tratar temas de trasfondo histórico y social. Los autores le debieron coger el gusto tanto al trabajo juntos como a los temas tratados porque unos años más tarde, en 2011, publicaron la primera parte de dos álbumes de una obra de características similares, Hágase el caos.

 

En esta el escenario es mediados de los cincuenta en plena Guerra Fría. El arranque de la historia parece un accidente. De hecho, es un accidente: el de la madre del protagonista, Alex, un científico forense del departamento de Scotland Yard. Sin embargo, todo se empieza a desvelar como una compleja y siniestra trama con intereses políticos que además tiene que ver con el trasfondo familiar del protagonista. El relato, un thriller gris y tenso, está cargado de momentos de incertidumbre cuando intentar desvelar la verdad del asunto se convierte en una empresa peligrosa. El segundo álbum continuara con el desarrollo del complot, un viaje a otros escenarios, la persecución de Alex, acusado de varios crímenes y la evolución de este mismo y de sus posicionamientos iniciales según va descubriendo la verdad. Tanto esta obra como Las serpientes ciegas son interesantes por como hablan de conflictos bélicos importantes en la Europa del siglo pasado como sucesos que no están encajonados a un tiempo y un espacio concretos. Sus consecuencias trágicas y criminales se extienden más allá de esos momentos y de esos espacios. Traspasan fronteras y marcan familias. El fascismo existe también en tiempos de entreguerras aun cuando se piensa que se le ha vencido. Y al leer estas historias me hace pensar lo acertado de todo lo que contaron los autores con estas historias y como de relevantes son en estos tiempos. Los extremos ideológicos adoptan diferentes formas y estrategias a lo largo del tiempo y cabe prestar atención a los detalles.

 

En manos de Bartolomé Seguí, esta historia con tonos de noir adquiere la factura visual perfecta, de forma sencillas, sin estridencias efectistas pero con unos espacios que destacan por sus paletas. El lector sabe donde está, pero más específicamente siente donde está. La atmósfera es más importante que los monumentos nacionales para identificar el lugar en el que está el personaje porque lo que nos preocupa es su tránsito emocional. Que al final es precisamente adonde nos lleva la historia. Tras muchos giros, investigaciones, revelaciones oscuras y acciones fugitivas, Hernández-Cava y Seguí firman un final emocional, devolviéndole un rincón de libertad al individuo entre el maremágnum de conflictos ideológicos e intereses ajenos en el que uno se ve obligado a envejecer.

 

Rork (de Andreas)

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Reseñoviembre – Día 25 – Palabra: OLVIDAR

 

Obra: Rork

Autor: Andreas

Editorial: ECC Ediciones

 

 

Pretender hacer una reseña breve de Rork es una tarea destinada a fracasar. Hay tanto que contar de la increíble historia que dibujó Andreas desde el 1978 hasta finales de siglo pasado que para el efecto de esta reseña lo centraré en tres aspectos pasionales. No va a ser esta una reseña muy académica u objetiva. Me voy a dejar llevar un poco: Rork probablemente entraría en un top 10 de mis tebeos favoritos.

 

El primer aspecto es el de la amnesia del protagonista. Siempre es una idea que me ha atraído de cualquier historia y que como gancho funciona fenomenal. Rork es un investigador de lo paranormal, alquimista, nómada, detective y… misterioso. Rork encarna el misterio. Andreas lo dibujo envuelto en misterio, con su larga melena albina, sus largos abrigos oscuros, sus rasgos recios y su mirada firme. Que el personaje no recuerde su pasado no solo permite construirlo sobre la marcha, sino que permite que el lector viva con el protagonista principal la recuperación de la memoria. En cualquier caso, Andreas se reservó siempre la identidad auténtica de Rork para las ultimísimas páginas de la obra, en uno de los finales más ocurrentes y bonitos de la historia del cómic, algo inesperado que, sin embargo, siempre había estado allí.

 

El segundo aspecto es el de las fuentes con las que Andreas construye todo un mundo sobrenatural. Lo usa todo, desde las novelas de detectives hasta el terror lovecraftiano. La fantasía oscuray la ciencia-ficción para adultos típica del cómic francobelga de los ochenta. El misticismo chamánico que se trajeron Jodorowski y Moebius. Pero quizás mi favorito es el estilo de construir lo sobrenatural un poco a la forma borgiana, con conceptos a priori imposibles. Cosas que existen y no. Dimensiones no palpables. Bibliotecas infinitas, catedrales perdidas que contienen laberintos.

 

El tercer aspecto es la cuestión de la forma. En el epílogo de la obra, Andreas creo que nos daba una pista. Varios personajes llegaban a la conclusión de que lo único que quedaba de todos los sucesos extraños que habían ocurrido eran unos signos, unas formas. Y puede que eso hubiera sido Rork: un gran patio de juegos donde experimentar. Donde cada instancia sobrenatural que sucedía en la historia permitía al dibujante jugar con los diseños, con las composiciones para potenciar las sensaciones de estar ante algo extraño, algo nuevo, fuera de las leyes de la física -en este caso las de los cánones del cómic- algo nunca visto hasta entonces. Seguramente para ello Andreas siguió la estela de autores que ya estaban creando época como Alberto Breccia, François Schuiten, Gianni de Luca o Philippe Druillet tanto empleando algunos de sus recursos o inspirándose en su imaginería, como desarrollando recursos propios y estableciendo su propio estilo visual.

 

Irónicamente, como su protagonista que siempre estaba entre mundos, parece que Rork se ha quedado a medio camino entre la gran obra de la bande desinée francobelga, sin alcanzar a los grandes -se le olvida con frecuencia- y la obra de culto, adorada por una pequeña legión de fieles, que volvemos a sus páginas de tanto en cuando. Es como ese libro que tras leerlo, no pierde la magia y que cada vez que volvemos a él, descubrimos detalles nuevos.

Piscina Molitor – La vida swing de Boris Vian (de Herve Bouris y Christian Cailleux)

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es una iniciativa que imita al reto de los artistas del , pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

Reseñoviembre – Día 18 – Palabra: POESÍA

 

Obra: Piscina Molitor – La vida swing de Boris Vian

Autores: Herve Bouris y Christian Cailleaux

Editorial: Impedimenta

 

Aunque bajo la etiqueta de “novela gráfica” pueden caber obras de muchos estilos y temáticas distintas, desde la aparición y proliferación del uso de esta misma se la ha asociado frecuentemente con los trabajos biográficos . Probablemente cada lector se acerque a unos u otros por el interés del lector en la figura del biografiado. Pero la verdad es que tanto la narrativa visual, el estilismo gráfico o la elección de los momentos a contar para destacar un enfoque u otro pueden producir obras que despierten el interés más allá de los conocimientos previos que tuvieramos sobre la persona en cuestión. En este caso, yo apenas conocía nada de Boris Vian, me llegó como un regalo. Y eso fue tras terminar su lectura también: un agradecido regalo.

 

Piscina Molitor transcurre como aquella leyenda que cuenta que antes de la muerte la vida transcurre ante los ojos de la persona. Así sucede pero a lo largo de un día, el último día de su vida en el que visitó el complejo recreativo cuyo nombre da nombre a esta novela gráfica, en París, antes de ir a la proyección de la película basada en una de sus novelas, Escupiré sobre vuestras tumbas. La historia no tiene compasión con el lector y antes de que Vian abandone su casa para acudir a su práctica de apnea, le revela la enfermedad cardiaca que padece. De esta forma, en soledad, se recorren pasajes de la infancia, la juventud y la vida de adulto del artista francés.

 

Los autores practican un viaje biográfico interesante. No solo es la representación de algunos de los hechos más significativos de la vida de Vian como sus primeros escarceos con las diversas artes, su contacto con la escena cultural francesa, la llegada de la guerra o el juicio por escándalo de la mencionada novela. Es también un retrato emocional que ilustra muy bien un carácter complejo, tan tímido como osado, tan melancólico como vivaz. Ayuda a su representación tanto o más que el dibujo desgarbado, una variedad de paletas para cada escena, con pocos colores, que inundan las escenas de forma atmosférica. De alguna forma, los autores parecen darnos a entender que Vian era “aquel lugar en aquel momento”. Y así, sabiendo las horas contadas, como lo sabía el artista francés, recorremos la vida hacia adelante, disfrutando de cada página, siendo testigos de la vida que él eligió vivir.