Las 7 vidas del gato Fritz (de Robert Crumb)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 30 – Palabra: GATO

 

 

Obra: Las 7 vidas del gato Fritz

Autor: Robert Crumb

Editorial: Ediciones La Cúpula

 

Pues hemos llegado al final de Reseñoviembre y la verdad es que me cuesta un poco creer haber sacado una reseña al día durante un mes, prácticamenente sin retrasos. Bueno, seguramente algunas mejores que otras, pero el espíritu creo que se ha mantenido hasta la última entrega. Ha sido emocionante volver a compartir iniciativa con el gran Ander Luque que, además de ser un afilado crítico y divulgador, ha llevado bastante la infraestructura y el megáfono de la cuenta de instagram con mucha inmediatez. Y le estoy agradecidísimo por ello. También a todos aquellos que se han sumado a reseñar desde sus cuentas, blogs, etc… durante todo o parte del mes. En algún momento hemos sido casi una veintena. También agradecimiento a los trolls que se han asomado por ahí e incluso a la gente que sin meterse en el fango de reseñar con la extensión propuesta en la iniciativa han querido asomar la cabeza y lanzar sus propuestas diarias. Un aplauso y un abrazo enorme a todos.

 

Por mi parte veo desde la distancia el mes y veo que me ha salido un Reseñoviembre bastante peculiar. Mucho cómic infantil y juvenil, que he disfrutado mucho leyendo, en parte por las charlas de prescripción de cómic para bibliotecarios en la Biblioteca Can Fabra de Barcelona. También han caído tres obras de Bartolomé Seguí, que he disfrutado mucho leyendo y releyendo; también tiene un motivo que haya aparecido tanto por aquí. Por otra parte, ha habido una cierta presencia de nostalgia noventera que también me ha parecido simpática. Para la entrada final tocan “gatos” y habrán como mil opciones en el mundo del cómic. Me he decantado por una que se fuera más al tebeo underground o el tebeo clásico, que creo que es lo que me ha faltado a lo largo del mes. Así que vamos con Fritz el gato de Robert Crumb, en ese recopilatorio que sacó La Cúpula llamado Las 7 vidas del gato Fritz.

 

Fritz es uno de los primeros personajes con nombre propio de Crumb, uno de los padres fundadores del underground. Sus historietas se inician a mediados de los sesenta y terminan algo después de mediados de los setenta. Es uno de los personajes más populares de Crumb, junto con el gurú Mr. Natural, en la etapa más temprana de su carrera justo antes de que Crumb inventara su personaje más popular: él mismo. El gato antropomórfico era un buen resumen de que lo que pretendía contar el underground con sus publicaciones. Esto es, todo aquello que la censura y las buenas costumbres repudiaban. Fritz era un personaje pendenciero, estafador, que vive de noche -de noche, todos los gatos son pardos- y que allá donde va… la acaba liando parda.

 

Con Fritz, Crumb empezó a tontear con sus fetiches sexuales y con algunos tabús que erizarían el pelo de los sectores más conservadores. Pero también tonteó con la política, haciendo que su personaje tuviera ramalazos de inspiración revolucionaria tanto como lo convirtió en un agente de la CIA que se enfrentaba a los planes de la malvada República Popular China (todo como sátira de las películas de agentes secretos). Quizás, donde más se lució el personaje y donde más atrajo la atención del público -además de los pasajes de sexo, que ocupaban viñeta sí, viñeta no- eran el retrato de la América más callejera, alternativa y/o olvidada. Los afroamericanos aparecían retratados como cuervos con los que Fritz se codeaba sin problemas. Fritz, el gato, llamó la atención de productores de animación y acabó teniendo película, escrita y dirigida por Ralph Bakshi en 1972. Fue la primera película de animación para adultos. Pero Crumb, que veía que su creación se le escurría de las manos, decidió matarlo en el 1978. Una de las chicas a las que usaba para follar como si fueran objetos de usar y tirar, se cansó de los malos tratos del felino y le apuñaló finiquitando su existencia.

 

Como toda obra que ya tiene medio siglo de edad, inevitablemente hay que leerla teniendo en cuenta el contexto de la época. Especialmente como una válvula de escape de toda una serie de historias de la contracultura, pero también de las filias y fobias de su propio autor. También como un vistazo a la narrativa y el estilo artístico de Crumb, que ya en aquellas primeras páginas prometía en muchos aspectos. No dudo que algunos lectores de la vieja guardia terminarían un texto sobre Crumb con el plañido rancio ya oído hasta la saciedad de “esto no se podría publicar a día de hoy” . Yo no lo voy a hacer por una simple razón obvia: La Cúpula lo sigue publicando y reeditando sin problemas.

La Fuerza del Dragón (de Joe Quinones y Ron Lim)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 24 – Palabra: MONO

 

 

Obra: La Fuerza del Dragón

Autores: Joe Quinones y Ron Lim

Editorial: Forum

 

Continuemos un poco con el remember noventero en este Reseñoviembre. Y vamos a seguir también con la figura de Ron Lim, del que ya echamos unas líneas en X-Men 2099. Como decíamos pues, Ron Lim fue un dibujante bastante popular en los noventas quie trabajó muy extensamente para Marvel y puntualmente para DC e Image. Y quizás os estaréis preguntando, siendo que eran los años de proliferación de dibujantes con cualidades, digamos, especiales y que luego hicieron proyectos autorales propios tirando a eeeeeeh originales (NO)… Pues os estaréis preguntando ¿Hizo Ron Lim alguna serie así con firma y sello propio? Pues sí. Agarraos los NACHOS porque en los noventa llegó LA FUERZA DEL DRAGÓN. *EXPLOSIONES*

 

El asunto se empezó a publicar en la editorial Epic Comics con una miniserie de cuatro números, co-creada junto con Peter Quiñones , que originalmente se llamó Dragon Lines. Las líneas de dragón es un concepto muy chulo del Feng Shui que habla de líneas de energía que van por todo el planeta. Introducir ese concepto a un tebeo de fantaciencia me pareció bastante original cuando empecé a leer la serie. Pero en España seguramente alguien dijo “que coño es esto, esto no lo va a entender nadie”. Así que seguramente optaron por meter ahí una referencia cercana a lo jedi para llamar la atención del gran público, a coste de perder lo que le daba a la serie su punto original. La fuerza del dragón era una historia que mezclaba ciencia-ficción y fantasía. En un mundo del futuro, los seres humanos empezaron a trastear con fuerzas místicas antiguas, despertando a entidades de la mitología orienta. Una de ellas era el célebre Rey Mono, Sun Wu Kung, que poseía al protagonista, un joven asiático (una novedad desde los tiempos de Shang Chi) y a partir de ahí la cosa se iba liando parda entre enfrentamientos con villanos que querían hacerse con el control de las líneas de dragón. Estábamos ante una serie que lo mentía todo en la coctelera. Todo lo molón. Que era lo que se hacía en los noventa. Ciencia-ficción. Magia. Dragones. Artes marciales. Lo agitamos un poco y a correr. Sin tener una escasa profundidad y muchos estereotipos de la época, La fuerza del Dragón tenía algunos personajes realmente molones como el propio protagonista que resultaba ser un rebelde liante cuando le poseía el espíritu del Rey Mono o su antagonista-aliado el luchador boxer, un antiguo artista marcial de dicha etnia, descongelado de tiempos pretéritos (en plan Capitán América), con piel impenetrable y un carácter muy vinagres, que hacía las delicias en contraposición con el protagonista.

 

En el apartado gráfico, bueeeeeeeeeno. Va, vamos a decir que no estaba tan mal y se nota como el bueno de Lim le echaba ganas a un proyecto que tenía un puntito de personal. Por desgracia, en la segunda serie limitada, Way of the warrior, la cosa empezó a decaer y ya no hubo continuación a partir de ahí; esta segunda miniserie ni siquiera se publicó en España. Yo, personalmente, la recuerdo con cariño. Pero no niego que me da cosica entrar a releerla por ver lo mal que ha podido envejecer. ¿Reseña nostálgica? Pues sí, amigos. Un día es un día, que sé yo.

Sunstone Vol.1 (de Stjepan Sejic)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 22 – Palabra: LÁTEX

 

 

Obra: Sunstone Vol.1

Autor: Stjepan Sejic

Editorial: Evolution Comics

 

Para hablar de la obra que nos ocupa hoy y abordar la página en blanco, me sale hablar de mis prejuicios iniciales hacia ella. Esto me parece algo irónico dado que uno de los aspectos del cómic es como revienta prejuicios. Es algo de lo que hablaré en breve, pero digamos que me apetecía hablar de esto primero un poco a modo de penitencia, quizás. Porque de primeras el Sunstone de Stjepan Sejic hacía gala de un estilo narrativo que me echaba hacia atrás; y su tema, a priori, no  me causaba mucho interés.

 

Sunstone es una serie de cómics sobre dos chicas que descubren el BDSM. Se conocen previamente a base de hablar vía redes sociales, comparten esta afición (una de ellas ya ha tenido algunos escarceos en el tema). Así que deciden conocerse en persona y probar. Se asignan roles (ama-dominante y sumisa-esclava) y acuerdan la palabra de seguridad. De esta forma, Sunstone se convierte en una suerte de libro-guía de iniciación al BDSM y en la historia de dos personas que se enamoran. Esto es, un cómic romántico. Sí, romántico. Sunstone a priori parece o puede crear en la idea en el lector de que por referirse al sexo es un cómic pornográfico (no hay nada de sexo explícito, al menos hasta donde he leído). Sí que podríamos considerarlo un cómic erótico por ciertas estampas que incluye a lo largo de la historia. Pero más que un cómic sexual es un cómic sobre el sexo o sobre la sexualidad, además de un cómic sobre dos personas que empiezan a enamorarse a partir de conocerse practicando una actividad. Una actividad que está tratado en sus páginas con la misma naturalidad como si se hubieran conocido en un curso de cocina o jugando a beisbol. El primer prejuicio que rompe Sunstone es el del BDSM como una práctica de gente “rara” o “extraña”. La forma en la que Sejic nos la presenta es prácticamente costumbrista, sin excesivos aspavientos. Incluso no se recrea en las prácticas en si. Te explica como los protagonistas consiguen sus instrumentos -lencería de látex, cadenas, camas con argollas- y te explica con detalle las normas del juego y los principios de respeto mutuo. Pero no hay nada de escabroso, ni denigrante en el relato. Esto destaca porque en otras ficciones -pornográficas o no- sí que se ha retratado la práctica del BDSM o el uso de sus atuendos como algo ajeno a la normalidad, vestido de clandestinidad e incluso violencia.

 

Comento todo esto porque me parece que Sunstone sería una obra de esas que “hoy no se podría publicar”. Y lo digo desde la intención de darle la vuelta al rancio comentario. Con todas sus florituras románticas y su visión positiva del sexo, creo que está mucho más cerca de retratar la realidad de como dos personas se acercan a esta disciplina que la visión dominante que se ha dado de ella en cine, literatura y cómic. El BDSM desde una perspectiva amable, sin darle el enfoque oscuro, no vende. O al menos no vendería en ese público que pide esa caricaturización grotesca para su disfrute personal, el morbo de poder observarlo y al mismo tiempo decir “yo soy normal, ellos no”. El mismo público que sigue pidiendo ese tipo de obras y alega que ya no se podrían publicar, cuando su visión de la disciplina era y -todavía es- la dominante. Sunstone, por desgracia, es la excepción. Pero por suerte, ha conseguido ganarse muchísimos lectores y se ha granjeado un éxito que ha llevado a la serie hasta su séptimo volumen. E incluso con algún spinoff.

 

Decía al principio que quien escribe estas líneas tenía algún prejuicio hacia la obra. El estilo de dibujo de Sejic, se me hacía demasiado variedad de jardín en una obra que yo también pensaba que sería predominantemente erótica y que acabaría derivando en la reproducción de ciertos estereotipos. Y el estilo de narrativa con monólogo interior en voz en off llenaba las páginas de una forma que, en ocasiones, reducía la narrativa visual. Sin embargo, las recomendaciones de colegas me animaron a la lectura del cómic y, una vez zambullido en ella se fueron difuminando esos aspectos. Por un lado porque Sejic hace un buen desarrollo de personajes que hace que enseguida te intereses por ellos. Por otro porque su relato de las experiencias es realmente interesante. Y la evolución de la historia de amor entre las protagonistas, engancha. Y además, vemos también que su dibujo es algo más que pin-ups eróticos. Hay expresividad en las caras y los gestos de sus personajes, hay vida más allá de las poses. Por todos estos motivos, vale la pena de que si, como yo, teníais prejuicios al respecto de Sunstone, os acerquéis a echarle un vistazo.

¡Sonríe! (de Raina Telgemeier)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 16- Palabra: ENGRANAJES

 

 

Obra: ¡Sonríe!

Autora: Raina Telgemeier

Editorial: Maeva Young

 

Cuando hablamos de cómic infantil y juvenil con mucha frecuencia asociamos ese tipo de cómic limitando los tipos de historias que se pueden contar, a consecuencia de los prejuicios asociados al público objetivo . Para sorpresa de nadie esto está muy condicionado con las tendencias del mercado, las convenciones sociales y la historia de la propia industria. Así, normalmente, la gran mayoría de los títulos desembocan en la historia de género (fantasía, humor, acción, terror…) que parecen ya estar asociadas con el público joven. Con la aparición del fenómeno de la novela gráfica (que comprende cualquier tipo de historia posible, ficción o no-ficción) varios tipos de obras destacaron por romper la tendencia del cómic hasta la fecha; estas eran las novelas gráficas de corte biográfico o autobiográfico y las novelas gráficas de trasfondo social y/o histórico (Maus, la obra seminal de la novela gráfica toca todos esos campos). Todos estos temas eran considerados por una parte amplia de la crítica -y también del público- como temas adultos o “maduros”. Y así, por el camino de la reivindicación de la reivindicación de los temas adultos para el medio -en un momento en que eran necesarios para el reconocimiento amplio del medio- quizás se nos olvidó que los niños y los jóvenes también leen cómics. Y también por el camino quizás se produjo la confusión (o prejuicio) de que a hasta cierta edad la gente solo lee géneros y cuando ya alcanza cierta edad o “madurez”, se leen novelas gráficas biográficas, históricas y/o sociales. Evidentemente, nada más lejos de la realidad; o de la potencialidad de la realidad si no buscamos ponerle vallas al campo. Pero si bien parece más fácil defender que los géneros son para todo tipo de edades, la no-ficción parece más una rara avis quizás aun por ese prejuicio que tenemos los adultos -autores, editores y críticos- de que ciertos temas mejor no tocarlos hasta ciertas edades. Cuando en realidad, los niños también aprenden historia en clase. Y son personas con vidas en su día a día que merecen ser contadas en cómic también. Pero no muchos autores han metido sus zarpas en esos temas enfocados a un público infantil y juvenil. O los que lo han hecho no reciben el reconocimiento por esta tarea.

 

Dibujo un poco este panorama de lo que yo percibo como el imaginario común de creencias sobre tipos de lectura por edades porque me parece lo que explica un poco el boom de las obras de Raina Telgemeier, autora que basa sus obras en su experiencia personal, en el mundo que le rodea, en su biografía personal. Porque con ese empeño ha conseguido atraer a un gran público a leer sus obras. Y porque estoy convencido de que Telgemeier no es una autora que busque ponerse en la piel de su lector, sino que hace las historias para si misma primero y luego ya le pondrá el convencimiento de que eso le puede llegar a alguien más, lo que aporta mucha naturalidad y honestidad a sus trabajos, algo que con seguridad el público reconoce y agradece.

 

¡Sonríe!, del 2010, fue su opera prima y resultó en un bombazo entre el público juvenil. En ella Telgemeier contaba su propia biografía, desde los años finales del colegio a los primeros del instituto. El motivo de elegir esos años para contarlos fue el suceso de un accidente que dejó a Raina con los dos dientes frontales fuera de su sitio y que supusieron cuatro años de llevar aparatos dentales y cirugías varias. Fácilmente podríamos considerar esta obra una -o “la”- novela gráfica sobre odontología por excelencia debido a la gran cantidad de detalles que la autora facilita al lector de todos los procesos por los que tuvo que pasar durante esos cuatro años. Hay mucha precisión y claridad en sus explicaciones para que entendamos el delicado conjunto de engranajes que son los dientes. Mucha didáctica. Pero no todo en la novela son estos trasuntos médicos porque entremedio de todo eso esta… la vida. ¡Sonríe! es también una suerte de coming of age de la propia autora donde su día a día se cuenta teniendo en cuenta como le afectó personalmente y a su entorno la cuestión de tener que llevar aparatos y no tener una apariencia “normal”. Durante esos años, Telgemeier experimentó burlas y apoyos, cambios de amistades y también un cambio de perspectiva personal, una cierta madurez.

 

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En ¡Sonríe! la experiencia personal de la autora salta enseguida al plano universal por partida triple. No solo conecta con cualquier persona que haya tenido un paso de la niñez a la adolescencia con más o menos problemas. También conecta con todos aquellos que tuvimos alguna experiencia similar -servidor se dio una hostia en un columpio muy similar a la de la autora, por suerte no tan aparatosa y tan larga de reparar- y tuvimos que pasar por el sillón del dentista con miedo y nervios. Pero además conecta con cualquier persona que esté preocupada por su imagen, el qué dirán y les alivia las inquietudes haciéndoles saber que, al menos, no están solos.

 

Visualmente, Telgemeier hace gala de un estilo de dibujo al que yo llamo “línea clara americana” una variante moderna de la línea clara europea (aunque no tengo muy claro si las influencias vienen por Europa exactamente) que puede tener influencias del manga o del cartoon. Su estilo es pulido y claro: le importa representar correctamente todo lo que se quiere contar, pero también tiene la plasticidad y expresividad justa para el humor visual puntual.

 

Muchos otros trabajos han seguido a esta primera obra. ¡Hermanas! sigue con su autobiografía personal para contar la relación con su hermana. Drama es ya una ficción entre romántica y costumbrista infundida por su afición por el teatro. El Club de las Canguro es una serie de cómics que adaptan los libros de la autora Ann Martin, Kristie’s big idea. Y muy recientemente ha salido publicada Fantasmas. En todas ellas, tanto las de biografía explícita como en las ficciones, Telgemeier aporta su propia experiencia para contar las historias. Y confirman, sin duda, que el relato personal del yo joven, es fácilmente, es el relato de todos. Era una voz que necesitaba oirse, que quería oirse. Y que está muy bien que eso haya sucedido en el cómic también.

La Tempestad (de Santiago García y Javier Peinado)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 14- Palabra: RELÁMPAGO

 

 

Obra: La tempestad

Autores: Santiago García y Javier Peinado

Editorial: Astiberri

 

De adaptaciones de obras de otros medios al cómic hemos visto ya cuarto y mitad. Lo que se nos hace un poco más extraño es encontrarnos obras como La Tempestad (que tiene ya unos añitos) y que es algo más que una adaptación de la obra de teatro de mismo nombre, de William Shakespeare.

 

El cómic es uno de los primeros trabajos del guionista Santiago García, acompañado por el dibujante Javier Peinado con el que trabajaría también en otra obra también cercana, sino a la experimentación, a los juegos con la narrativa. ¿Cual es la peculiaridad de La Tempestad que escribieron y dibujaron estos autores? Por un lado, nos cambian el trasfondo que pasa a ser uno de ciencia-ficción. Los personajes, que viajan en una nave espacial, naufragan en el que vive Kesavan, un genio científico, que podemos relacionar rápidamente con el mago Próspero. Pero por otro, nos tuercen la historia. Parte del relato se centra en la supervivencia de los recién llegados al planeta hasta que los personajes se van encontrando y reencontrando y hasta que llegan hasta Kesavan. Cobra mucha relevancia el homólogo de Calibán -Ayu, en este caso- una criatura nativa del planeta, única en su especie. En el libreto original, Calibán era un esclavo indígena deforme dominado por Próspero y que en lecturas críticas de la obra muchos apuntan como un rasgo eurocentrista y colonizador. En la versión en cómic de García y Peinado el papel de Calibán cambia en determinado momento y sirve de bisagra para que la historia y su desenlace tome rumbo hacia las antípodas de la obra en general. Si la de Shakespeare desemboca en la reconciliación como resolución, este cómic… bueno, no.

 

Si la de Shakespeare tenía la habilidad de concretar la puesta en contexto del espectador durante el desarrollo de la acción, la de García y Peinado no es menos. Vamos conociendo a los personajes sobre la marcha, durante el aparatoso naufragio de la nave, durante sus intentos de supervivencia y durante el encuentro con los ya residentes en el planeta. La narrativa es fluida y las páginas vuelan. Peinado tira de una línea clara fina, unos escenarios mínimos pero efectivos y una paleta también ajustada pero precisa. También veremos algunas escenas de recorrido de los personajes por espacios que ahora quizás nos parecen de uso común, pero que en 2008 no lo eran tanto. En definitiva, una obra interesante y sorprendente que sobrecoge por los giros planteados, especialmente si uno va con expectativas, por conocer la obra original.

 

El lobo en calzoncillos (de Wilfrid Lupano, Mayana Ioïtz y Paul Cauuet)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 13- Palabra: MERCADO

 

 

Obra: El lobo en calzoncillos

Autores: Wilfrid Lupano, Mayana Itoïz y Paul Cauuet

Editorial: Astronave

 

Me está pasando con el cómic infantil y juvenil igual que con otros llamémoslo “sectores” del cómic en los que no me había introducido con cierta profundidad (tampoco hace falta mucha) y que al hacerlo he descubierto todo un mundo de autores y autoras buenísimos con obras muy interesantes. Me pasó con el mundo de la fanzinería, me pasó con el manga y ahora me pasa con el tebeo para los más jóvenes. Ya habéis visto algunas muestras de lo que he estado leyendo y me imagino que os preguntareis si un lector adulto puede llegar a disfrutar con una lectura dirigida a un público juvenil o incluso infantil. Mi respuesta es un rotundo, sí. Es más, me parece que cualquier obra dirigida a un público infantil o juvenil debe poder llegar también a un público adulto. En su forma. En su mensaje. En su todo.

 

Es por esto que voy a elegir la obra que nos ocupa como uno de los mejores cómics publicados en los últimos años. Y lo pongo a competir con todas las obras en conjunto. Con los Tom Kings, los Chris Wares, los Junji Itos, los Paco Rocas. Me ha sorprendido en todos los aspectos y especialmente en como plantea la vuelta de tuerca respecto de los cuentos infantiles tradicionales. Como apunté en la reseña de El pavoroso miedo de Epifanía Susto, originalmente, los cuentos eran una forma de transmitir normas y morales a los niños a partir de advertirles de peligros varios y de cual debería ser la conducta correcta de los niños. Es por ello, que las versiones originales de los grandes clásicos eran mucho más truculentas respecto de las que nos llegaban a nosotros. Muchos prevenían a los niños de escaparse del hogar o andar solos y planteaban la figura de “el lobo” como el peligro, el mal que acechaba. Y su retrato era terrorífico mucho antes incluso de que el personaje apareciese en el cuento: funcionaba con las reglas de la narrativa del terror. Y la obra que vamos a reseñar, parte de esa premisa.

 

En El lobo en calzoncillos, con la narrativa habitual de los cuentos -una voz en off impersonal que narra la historia- nos habla de un bosque donde el resto de los animales temen al lobo una criatura feroz, que según parece ha devorado a varios cerditos y tiene a la pequeña sociedad de animales del bosque completamente atemorizada. La tiene tan atemorizada que se ha construido un peculiar mercado de productos para protegerse contra el lobo. En él uno puede comprar vallas antilobos, alarmas antilobos, trampas para lobos, incluso literatura sobre los crímenes del lobo. Se dan incluso conferencias explicando los peligros del lobo e incluso los animales del bosque han fichado a dos mofetas equipadas con equipos antidisturbios para enfrentarse a él. Sin embargo, la historia está en que el lobo cuando hace aparición, nadie lo que reconoce porque de la forma a como se le ha retratado a como es realmente… dista un mundo. Y él mismo nos aclarará el porqué.

 

Con mucha inteligencia, El lobo en calzoncillos lleva el cuento del lobo de la transmisión de morales, normas y, claro, prejuicios, a ser una reflexión sobre la cultura del miedo. La obra es pura sociología para niños que explica como se manipulan las verdades sobre individuos o colectivos ya sea por ignorancia prejuiciosa, pero también por intereses económicos. De forma simple y divertida, se ilustra con varios giros narrativos efectivos. Todo el libro está narrado visualmente a través de grandes páginas dobles, especialmente cuando se presenta la historia y esa voz en off impersonal, la voz de “lo que se dice” es la que nos cuenta la historia al principio. Sin embargo, rápidamente la voz la tienen los personajes y es cuando se da el diálogo entre ellos. En cuanto aparece el lobo y se empieza a hablar con él es cuando se empiezan a desvelar las verdades y a desmontarse los mitos y los prejuicios. El libro, a través del salto en la forma narrativa, pone en valor el diálogo entre las personas para conocerse. Como remate, el epílogo, que insinúa la verdad sobre el misterio de los cerditos desaparecidos nos pone sobre la pista de que intereses estaban detrás de todo el jaleo formado alrededor del lobo.

 

De El lobo en calzoncillos hay ya tres álbumes publicados y yo personalmente no puedo esperar a seguir leyéndolos. Hay algo en su forma de hacer cómic para los más jóvenes provocando el pensamiento crítico y al mismo tiempo haciéndolo de forma divertida que conecta -muy a su forma- con los mejores relatos de Astérix. Es también un cómic que creo que está hecho para que lo disfruten los adultos y más allá de ello para que el adulto y el niño lo disfruten leyendo juntos. Leyéndolo en voz alta, narrando con misterio la figura del lobo antes de su aparición, viendo la que han liado en el bosque con el pánico creado hacia el lobo y partiéndose el culo cuando finalmente se presenta el lobo ante todos. Queremos y necesitamos más cómics así, que crean amor por el medio, lo pasan de generación en generación y que nos lanzan buenas reflexiones además de hacernos pasar un buen rato.

Hacer té: Cómo y por qué (de Laurielle)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 12- Palabra: INFUSIÓN

 

 

Obra: Hacer té: Cómo y por qué

Autora: Laurielle (perdón, Lady Tea McTettleton

Editorial: Autoeditado

 

En tiempos pretéritos (hace menos de un año) servidor de ustedes era un ávido bebedor de café. Por la mañana, después de comer y por la tarde. Algo pasó entonces que me llevó a abandonar el cafeinado brebaje para pasarme a las mieles del té. ¿Se hace uno mayor? ¿Se abandona una faceta más hardcore y rebelde de la vida y se entra en una de búsqueda de la paz y la mística? Vaya usted a saber. El caso es que paseando por el MangaBCN me topé con este minicómic de Laurielle en su stand y siendo que cualquier tema gastronómico tratado desde los cómics me interesa pues para casa que se vino.

 

Laurielle es una autora que lleva ya tiempo dando guerra desde la autoedición y el fanzineo. Entre muchos minicomics y fanzines su obra más destacada es la que comparte con el guionista Sergio S. Morán, El Vosque, tebeo de aventuras y humor en un mundo de fantasía, al cual algún día me gustaría entrar porque lo tengo bastante recomendado. La autora, además, es un autora de un fabuloso mural, Una aventura entre todos, ilustrado mediante encuestas por twitter, que nos mostraba las interioridades de un dungeon y que me parece una obra de arte maestra, también un cómic, que puede codearse con páginas de 13 Rue del Percebe, La Gran Guerra de Joe Sacco o los diagramas narrativos de Chris Ware. Pero a esto me gustaría dedicarle un texto propio otro día.

 

Hacer té: Cómo y por qué tiene poquitas páginas pero Laurielle saca oro de todas ellas. La calidad, cantidad de gags y fetenimo en general por centímetro cuadrado de página está asegurado. El tema del tebeo no traiciona su título. La autora nos presenta una defensa de la buena costumbre del tomar té y nos explica un poco el cómo. En realidad, el cómo se lo ventila en media página (ahí ya tenemos el primer chiste) y luego nos presenta las múltiples ventajas de tomar té, sus tipos, consejillos varios y algún riesgo. Al flanco de la propia Laurielle, que se dibuja a si misma como un personaje del tebeo para hacernos de guía, tenemos a Lady Tea McTettleton, que es un alter ego de la propia Laurielle, con mostacho inglés, bombín y  fanatismo extra por la bebida protagonista.

 

El dibujo empleado para esta historia es de caricatura minimalista, muy acertado para la ocasión. Si ojeáis otras obras de Laurielle, veréis lo versátil que es en cuanto estilos, que adapta según el tono y estilo de cada obra. El dibujo elegido en este caso es ideal porque permite cualquier metamorfosis o plasticidad para cualquier tipo de gag visual o expresividad. Porque es necesario para la cantidad de ocurrencias divertidas y chistes que se nos regalan en cada página. A mí, por ejemplo, me ha gustado muchísimo más que algunas páginas de humor que me he encontrado en algunas revistas editoriales de humor. Por este y por otros motivos, os recomiendo que le echéis un buen vistazo al trabajo de la autora que, por cierto, también publica en Fanternet.