Blue Period (de Tsubasa Yamaguchi)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 20 – Palabra: CUADRO

 

 

Obra: Blue Period

Autora: Tsubasa Yamaguchi

Editorial: Milky Way Ediciones

 

Empiezan ya a acumularse toda una serie de cómics sobre el arte o la creación artística desde procedencias muy diversas y con enfoques muy diversos. La última nos llega desde Japón con esta serie de la autora Tsubasa Yamaguchi con este relato de iniciación a las Bellas Artes, centrado en la pintura. Blue Period arranca como muchos spokon… que no sé si en realidad lo son tales ya que no son estrictamente deportivos. De hecho, es extraño lo que cuesta que en España se publiquen los spokons más clásicos -deportes como fútbol, baloncesto, etc…- y sin embargo los más tangenciales -bailes de salón, ajedrez…- sí que lo son. Tengo las dudas de que Blue Period lo sea porque claro, es una iniciación al mundo del arte, pero mantiene ciertas características propias de un spokon como el aprendizaje, la presencia de compañeros y rivales, las pruebas a superar, la didáctica sobre la temática específica y demás. En ese sentido, Blue Period funciona con los patrones habituales. Chico en el instituto, un poco rebelde sin causa, inteligente con buenas notas pero familia con pocos medios es el protagonista. No tiene claro hacia que estudios universitarios virar, no tiene una vocación específica para nada y siente un cierto desarraigo para con el mundo que le rodea, no se identifica con nada. Hasta que aterriza en el Club de Arte del instituto y eso empieza a cambiar. Una vía para expresar cosas, una forma de destacar, una pulsión que no acaba de saber describir, le empuja a querer ahondar más y más en el conocimiento de las técnicas para mejorar. Su primer cuadro es un cuadro predominantemente azul, lo que da nombre a la obra, pero que también es referencial del “periodo azul” de Picasso. Y así es como el joven muchacho se tira al duro camino de intentar entrar en una universidad pública de artes.

 

Como decía, el desarrollo del argumento es tremendamente procedimental. Pero esa estructura argumental sirve para llenarla con toda una cantidad de historias de experiencias iniciáticas en el mundo del arte, así como de una gran variedad de notas sobre técnicas de dibujo y pintura que son muy interesantes. En cierto sentido -con distancia, eso sí- recuerda a Bakuman, un manga que nos hablaba sobre la profesión de mangaka y la iniciación de dos jóvenes en esta profesión. Como Bakuman, Blue Period va más allá de las consideraciones artísticas y técnicas. También aporta datos del “mundillo”. De la dificultad para entrar en las universidades (y los costes), la mayoría privadas y de la existencia de una escena internacional dura donde los autores japoneses no destacan excesivamente. Yamaguchi presenta todos esos datos como esbozos para dibujar el desafío mayor ante el que se enfrenta al protagonista.

 

Gráficamente, Yamaguchi utiliza un estilo que se asemeja a los estilos clásicos y estilizados en el shonen pero con ciertos trazos y formas que recuerdan estilos de dibujo más orgánicos, rebeldes, menos canónicos, más de autores y autoras de estilo más alternativo o dirigidos a demografías adultas. Es particularmente en la selección de planos y en la expresión de emociones a través de metáforas visuales, un aspecto capital especialmente en este primer momento en el que protagonista descubre una pasión que no sabía que tenía y eso cambia completamente su mundo. La forma de verlo, claro está.

Safari Honeymoon (de Jesse Jacobs)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 19 – Palabra: PLANTA

 

 

Obra: Safari Honeymoon

Autor: Jesse Jacobs

Editorial: DeHavilland Ediciones

 

A Jesse Jacobs lo conocí por aquel ya célebre post en el blog de Santiago García, mandorla, hace ya -joder- ocho años. García advirtió una veta temática y estilística entre los autores de cómic de la escena más alternativa, la autoedición y la fanzinería que denominó “los primitivos cósmicos”. Los cómics de esa veta abundaban en temas de ciencia-ficción primordial donde se habla del origen o el fin del mundo, de la vastedad e inescrutabilidad del cosmos, de viajeros, exploradores y místicos que se topan con lo extraño, lo divino, lo sobrenatural. Todo aquello estaba firmado gráficamente por unos estilos que viraban salvajemente a lo conceptual y lo abstracto, lo simbólico y lo crudo. Por allí aparecía el bueno de Jacobs con su Even the giants  -obra que todavía no he leído- y más adelante apareció también con su Por sus obras le conoceréis, obra que finalmente se llegó a publicar en España y que también podría entrar de de la categoría de los “primitivos cósmicos”. Entre una cosa y otra, la primera obra que pude leer de Jacobs -conseguida aquí de importación, pero luego ya publicada por DeHavilland Ediciones– fue su Safari Honeymoon. Y la experiencia de, por fin, poder leer a Jacobs fue más que satisfactoria, superando todas las expectativas creadas.

 

Safari Honeymoon es un cómic de ciencia-ficción que cuenta el viaje de una pareja que se va a hacer turismo de safari a otro planeta. A la pareja le acompaña un guía que les tiene preparado todo el guión de la experiencia. A esta hora vamos a cazar una especie de pulpo terrestre, a esta otra de paseo por un risco laberíntico,… La fauna y flora del planeta en el que pasan estas curiosas vacaciones va más allá de lo exótico. A cierto punto es difícil distinguir una planta de un animal. Jacobs se entretiene diseñando un ecosistema de seres vivos con anatomías de extraña geometría hasta el punto que la obra tiene un buen número de páginas de recorrido visual por el paisaje de catálogo de criaturas varias. Esto le permite a Jacobs darle predominio y densidad a la idea de como están los personajes en un espacio donde la naturaleza domina. O que más bien, el espacio es la naturaleza. Por supuesto, para los protagonistas el paradigma de sus estilos de vida es otro. Imponen sus propias reglas sobre el entorno natural, matando por deporte, llevándose de mascotas a algún animal indefenso o acomodándose con tiendas y opíparos desayunos en medio de la campiña. El ser humano parece ser el único que no se adapta el medio, sino que busca adaptar el medio a él. Y en ese aspecto el conflicto principal que plantea Jacobs en la historia es en como se resolverá esa tensión entre ser humano y medio según avance la historia y se convierta en una de superviviencia. El resultado es poco menos que sorprendente.

 

En Safari Honeymoon, es protagonista la habilidad del dibujo de Jacobs y su tremenda imaginación para el diseño de entornos y criaturas. Al autor no le lastra que su estilo no sea naturalista, ni realista, sino todo lo contrario. Desde los diseños minimalistas pero enrevesados ejecuta una taxonomía de fantasía que no tiene nada que envidiar a otros autores que también han parado por esos campos, también en obras de ciencia-ficción, como Moebius o Leo. Como en otras obras, reduce la paleta a muy pocos colores. En este caso a un mismo verde que aclara u oscurece según el momento y la intención. Todo esto -la historia, los diseños, el ritmo de lo que se nos cuenta- acaba teniendo una cierta función hipnótica en el lector, que leerá el cómic con los ojos como platos y seguramente absorbido por el entorno presentado.

Caballero Luna (de Warren Ellis, Declan Shalvey y Jordie Bellaire)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 18 – Palabra: CABALLERO

 

 

Obra: Caballero Luna Vol.1: De entre los muertos

Autores: Warren Ellis, Declan Shalvie, Jordie Bellaire

Editorial: Panini Cómics

 

Yo, cuando fichaban a Warren Ellis para hacer cosas en Marvel tanto desde los inicios de su carrera hasta tiempos más modernos, siempre me lo he imaginado un poco así:

 

Ellis: Ah, me ofrecen que haga guiones sobre *personaje olvidado*. Mmmmmm… Vamos a ver que han estado haciendo con este personaje hasta la fecha.

Ellis: …

Ellis: …

Ellis:…

Ellis: PERO QUÉ REPUTISIMA MIERDA HAN ESTADO HACIENDO CON ESTO DURANTE TANTO TIEMPO

 

Y esta creo que sería la versión light. Warren Ellis es un señor que vive en el futuro. Siempre. Todo el puñetero rato. Pero como mínimo, como mínimo, como mínimo, vive en un sitio en el que no viven la mayoría de los guionistas. Esto es, en el presente. Porque, si tenemos este personaje, que tiene este aspecto esencial de su diseño… ¿porqué no lo adaptamos a los tiempos modernos y a lo que se sabe ahora de esa materia sin perder esa esencia? Y eso fué lo que hizo con Iron Man, cuando los guionistas anteriores todavía estaban escribiendo al tecnólogo de Marvel como un señor con un armadura que le permitía volar y lanzar rayos, a la que le variaban el diseño cada cinco minutos para (intentar) que resultara molona, pero eran incapaces de darse cuenta que Stark vivía en un mundo con móviles. Con internet. Y así con todo.

 

Yo me imagino que a Ellis cuando le llegó el encargo de hacer Caballero Luna se frotó mucho, mucho, muy fuerte las manos. Me lo imagino salivando muy fuerte. Un justiciero nocturno con trasfondo egipcio con trastorno de personalidad múltiple. “Pero qué materia prima más pura”, debió pensar. Con lo que le gustan a él los personajes oscuros con traumas internos heavies. Con lo que le gustan a él los justicieros sin poderes que puede llevarse rápidamente a su obsesión con los personajes de acción pulp. Pues ya estáría. Warren Ellis revisitó al Caballero Luna dándole la vuelta al tema de las personalidades múltiples e inventándose personalidades superheroicas múltiples según las necesidades del personaje. ¿Que queremos un detective de traje y americana con máscara cool que ayuda a la policía a resovler casos? Mr Knight (con lo que le gustaba a Ellis los personajes con traje blanco). ¿Que necesitamos el justiciero nocturno con capa de toda la vida? Pues el Caballero Luna de siempre. ¿Que necesitamos un caballero blindado hasta arriba? Pues toma armadura de huesos. Ellis le dió todo tipo de casos en los seis números que escribió. Terroristas, entes sobrenaturales, archienemigos olvidados. Cada historia respiraba de forma diferente como si fuera un personaje propio. Y a ello colaboraron sus dos mejores aliados. Un Declan Shalvey con muchos recursos narrativos que igual te epataba con lo crudo y oscuro que con ese sentido de la maravilla que también es firma de Ellis. Y una Jordie Bellaire que adaptaba sus paletas al tono de cada historia. Así, De entre los muertos se convirtió en un tomo que se comportaba, de alguna forma, como el personaje seis historias distintas pero todas contenidas en un mismo quorum común y delirante.

 

Huelga decir que Ellis no siguió en la serie, pero ya había hecho lo de siempre: dejar la semilla plantada que otros pudieron regar después para contar historias buenas e interesantes.

Orion (de Masamune Shirow)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 17 – Palabra: ABANICO

 

 

Obra: Orion

Autor: Masamune Shirow

Editorial: Planeta Cómic

 

A principios de los noventa empezaba a correr el manga por España y a formarse lo que se llamó el “boom” por los cómics venidos de Japón. De entre los primeros títulos que servidor recuerda destacaban los títulos de acción y aventuras postapocalípticas como El Puño de la Estrella del Norte, Grey o Alita. En aquellos tiempos el manga supongo que me alcanzó como a todos, con una tremenda curiosidad y epatándome un poco por los temas, contundencia y la inclusión de un cierto grado de sexo y violencia que no veíamos en los tebeos de superhéroes. Mi interés en ellos fue decayendo (hasta recuperarlo más adelante con un abanico más amplio de tipos de manga) con el tiempo, a excepción de unas pocas obras de las que mantenía su lectura. Una de ellas fue Patrulla Especial Ghost, de Masamune Shirow, que me pareció una obra que se salía en ciertos aspectos de la tónica general. En los tebeos de Shirow, además de los trasfondos exóticos de ciencia-ficción, de una acción muy dinámica y trepidante, acompañada de un dibujo detallista había también un desarrollo del universo en el que se asentaba la historia bastante denso que permitía nutrir las historias de numerosas notas (ya sea en conversaciones de los personajes o a pie de página) que le daban una consistencia particular en la historia. Así, por ejemplo, los personajes del SWAT de Appleseed cuando salían a tomar unas cervezas hablaban de política igual que cualquier otra persona de nuestro mundo, pero lo hacían de la política del mundo en el que vivían. También hablaban de la sociedad, los dirigentes, de tecnología, la economía, etc…

 

Casi todas las obras de Shirow eran de temática de ciencia-ficción yu/o cyberpunk. Sin embargo un par lo fueron de fantasía, usando también elementos de ciencia-ficción. Una de ellas, Orion, resultaba alucinante por todo lo comentado: se inventaba un lore para un mundo amplísimo en el que tomaba conceptos del budismo, el taoismo, mitología japoneses, criaturas de Los mitos de Cthulhu de Lovecraft pero también de la física de partículas y, no podía faltar, el cyberpunk. Shirow lo metía todo en la coctelera y le salió un trasfondo de fantaciencia que ríete tú de Star Wars y los midiclorianos. Para un tebeo de seis números. Por si fuera poco, te lo iba contando sobre la marcha. La historia arrancaba trepidante casi desde el principio y te lo iba enseñando todo según lo que iba sucediendo y el lector podía ir haciendo el mapa de las facciones del mundo. Por un lado, un gran imperio tecnológico que dominaba las fuerza metafísicas a partir de la “psicociencia” y grupos de monjes que seguían empleando las disciplinas tradicionales místicas. En el origen de la historia, el plan del imperio para eliminar toda la energía negativa del universo sin tener en cuenta el desequilibrio que eso llevaría al mismo.

 

Así, la historia es una fanfarria loca de fuerzas sobrenaturales enfrentándose unas con otras, hechiceros lanzándose conjuros rarísimos y artes marciales con armas místicas como cachiporras con pinchos, tridentes-espada y abanicos. Todos los diseños conceptuales de Shirow son, como poco, alucinantes. Estamos a principios de los noventa y toda la imaginería que usaba resultaba novedoso y fresca. Ideogramas flotando en el aire dibujando círculos mágicos, explosiones de energía mística, cárceles para atrapar deidades, guerreros místicos de otros lugares. Todos los diseños resultaban alucinantes y se escapaban de los lugares comunes seguramente por las fuentes mencionada de las que bebía Shirow, alejadas de las que usaban otros mangas y que, en algunos casos, procedían más de occidente que de oriente. Y resulta extraño, a todo esto, con todo el potencial visual que se desarrollaba en Orion, que fuera la única obra de Shirow de la que no hubo adaptación al anime. O continuación al manga, ya que estamos.

¡Sonríe! (de Raina Telgemeier)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 16- Palabra: ENGRANAJES

 

 

Obra: ¡Sonríe!

Autora: Raina Telgemeier

Editorial: Maeva Young

 

Cuando hablamos de cómic infantil y juvenil con mucha frecuencia asociamos ese tipo de cómic limitando los tipos de historias que se pueden contar, a consecuencia de los prejuicios asociados al público objetivo . Para sorpresa de nadie esto está muy condicionado con las tendencias del mercado, las convenciones sociales y la historia de la propia industria. Así, normalmente, la gran mayoría de los títulos desembocan en la historia de género (fantasía, humor, acción, terror…) que parecen ya estar asociadas con el público joven. Con la aparición del fenómeno de la novela gráfica (que comprende cualquier tipo de historia posible, ficción o no-ficción) varios tipos de obras destacaron por romper la tendencia del cómic hasta la fecha; estas eran las novelas gráficas de corte biográfico o autobiográfico y las novelas gráficas de trasfondo social y/o histórico (Maus, la obra seminal de la novela gráfica toca todos esos campos). Todos estos temas eran considerados por una parte amplia de la crítica -y también del público- como temas adultos o “maduros”. Y así, por el camino de la reivindicación de la reivindicación de los temas adultos para el medio -en un momento en que eran necesarios para el reconocimiento amplio del medio- quizás se nos olvidó que los niños y los jóvenes también leen cómics. Y también por el camino quizás se produjo la confusión (o prejuicio) de que a hasta cierta edad la gente solo lee géneros y cuando ya alcanza cierta edad o “madurez”, se leen novelas gráficas biográficas, históricas y/o sociales. Evidentemente, nada más lejos de la realidad; o de la potencialidad de la realidad si no buscamos ponerle vallas al campo. Pero si bien parece más fácil defender que los géneros son para todo tipo de edades, la no-ficción parece más una rara avis quizás aun por ese prejuicio que tenemos los adultos -autores, editores y críticos- de que ciertos temas mejor no tocarlos hasta ciertas edades. Cuando en realidad, los niños también aprenden historia en clase. Y son personas con vidas en su día a día que merecen ser contadas en cómic también. Pero no muchos autores han metido sus zarpas en esos temas enfocados a un público infantil y juvenil. O los que lo han hecho no reciben el reconocimiento por esta tarea.

 

Dibujo un poco este panorama de lo que yo percibo como el imaginario común de creencias sobre tipos de lectura por edades porque me parece lo que explica un poco el boom de las obras de Raina Telgemeier, autora que basa sus obras en su experiencia personal, en el mundo que le rodea, en su biografía personal. Porque con ese empeño ha conseguido atraer a un gran público a leer sus obras. Y porque estoy convencido de que Telgemeier no es una autora que busque ponerse en la piel de su lector, sino que hace las historias para si misma primero y luego ya le pondrá el convencimiento de que eso le puede llegar a alguien más, lo que aporta mucha naturalidad y honestidad a sus trabajos, algo que con seguridad el público reconoce y agradece.

 

¡Sonríe!, del 2010, fue su opera prima y resultó en un bombazo entre el público juvenil. En ella Telgemeier contaba su propia biografía, desde los años finales del colegio a los primeros del instituto. El motivo de elegir esos años para contarlos fue el suceso de un accidente que dejó a Raina con los dos dientes frontales fuera de su sitio y que supusieron cuatro años de llevar aparatos dentales y cirugías varias. Fácilmente podríamos considerar esta obra una -o “la”- novela gráfica sobre odontología por excelencia debido a la gran cantidad de detalles que la autora facilita al lector de todos los procesos por los que tuvo que pasar durante esos cuatro años. Hay mucha precisión y claridad en sus explicaciones para que entendamos el delicado conjunto de engranajes que son los dientes. Mucha didáctica. Pero no todo en la novela son estos trasuntos médicos porque entremedio de todo eso esta… la vida. ¡Sonríe! es también una suerte de coming of age de la propia autora donde su día a día se cuenta teniendo en cuenta como le afectó personalmente y a su entorno la cuestión de tener que llevar aparatos y no tener una apariencia “normal”. Durante esos años, Telgemeier experimentó burlas y apoyos, cambios de amistades y también un cambio de perspectiva personal, una cierta madurez.

 

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En ¡Sonríe! la experiencia personal de la autora salta enseguida al plano universal por partida triple. No solo conecta con cualquier persona que haya tenido un paso de la niñez a la adolescencia con más o menos problemas. También conecta con todos aquellos que tuvimos alguna experiencia similar -servidor se dio una hostia en un columpio muy similar a la de la autora, por suerte no tan aparatosa y tan larga de reparar- y tuvimos que pasar por el sillón del dentista con miedo y nervios. Pero además conecta con cualquier persona que esté preocupada por su imagen, el qué dirán y les alivia las inquietudes haciéndoles saber que, al menos, no están solos.

 

Visualmente, Telgemeier hace gala de un estilo de dibujo al que yo llamo “línea clara americana” una variante moderna de la línea clara europea (aunque no tengo muy claro si las influencias vienen por Europa exactamente) que puede tener influencias del manga o del cartoon. Su estilo es pulido y claro: le importa representar correctamente todo lo que se quiere contar, pero también tiene la plasticidad y expresividad justa para el humor visual puntual.

 

Muchos otros trabajos han seguido a esta primera obra. ¡Hermanas! sigue con su autobiografía personal para contar la relación con su hermana. Drama es ya una ficción entre romántica y costumbrista infundida por su afición por el teatro. El Club de las Canguro es una serie de cómics que adaptan los libros de la autora Ann Martin, Kristie’s big idea. Y muy recientemente ha salido publicada Fantasmas. En todas ellas, tanto las de biografía explícita como en las ficciones, Telgemeier aporta su propia experiencia para contar las historias. Y confirman, sin duda, que el relato personal del yo joven, es fácilmente, es el relato de todos. Era una voz que necesitaba oirse, que quería oirse. Y que está muy bien que eso haya sucedido en el cómic también.

X-Men 2099 (de John Francis Moore y Ron Lim)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 14- Palabra: RELÁMPAGO

 

 

Obra: X-Men 2099

Autores: John Francis Moore y Ron Lim

Editorial: Marvel Comics

 

Sin duda alguna, los noventa en el género superheroico serán recordados por sus excesos de violencia, pose, oscuridad, intensidad y búsqueda del molonismo extremo a riesgo de caer también en cierto ridículo. También lo fue su repetición clónica de los estereotipos de señor mazado, armas y mirada dura. Sin embargo, en el maremágnum de esteroides, pin-ups y splash pages sin fondos aparecieron algunas series o proyectos, que pese a que se sustentaban un poco en todo ese paradigma intentaron crear cabeceras nuevas con cierta personalidad y/o estilo propio. Uno de esos proyectos fue el de la línea Marvel 2099, que exploraba un futuro alternativo de dicho universo usando las identidades de los personajes ya célebres pero con otros personajes que asumían el legado (consciente o inconscientemente). El universo Marvel 2099 tampoco era excesivamente original: recogía todas las referencias a la cinematografía de ciencia-ficción desde Blade Runner hasta Mad Max para ilustrar el mundo distópico del futuro. Pero algunas serie brillaban con cierta luz. El Spiderman 2099 mostraba como un científico afectado por un accidente recibía poderes arácnidos, si bien su trasfondo no era precisamente el de Peter Parker. Ghost Rider 2099 tiraba de cyberpunk y muchísima actitud para crear un vengador cuyo trasfondo era la ciencia en lugar de lo sobrenatural. En Doom 2099 hacía sus pinitos un Warren Ellis que empezaba a asomar la cabeza en el mainstream. Marvel evitó las luces heroicas en este universo. Por eso no hubieron cabeceras de héroes más pulcros como el Capitán América o de grupos como Los Vengadores. Sin embargo, sí que los mutantes con todo su trasfondo de discriminados por la sociedad parecían encajar bien en ese universo y por eso aparecieron los X-Men del 2099.

 

 

Así como otros personajes tuvieron cambios radicales de trasfondo en cuanto a su apariencia origen o poderes, los X-Men del 2099 no alteraban mucho su esencia, al menos, a priori. Los mutantes seguían siendo una especie temida, básicamente, humanos con superpoderes proporcionados por el gen x, algunos de los cuales destacaban por sus mutaciones físicas, pero otros no. En todos esos aspectos, todo seguía igual. La actual Patrulla X se inspiraba en la Escuela Xavier como en una especia de leyenda mítica cuyos preceptos seguían o intentaban seguir.

 

Lo que cambiaba realmente en este grupo de mutantes era, precisamente, el aspecto de grupo. O de familia. A pesar de que siempre hubiera algún elemento renegado, una de las características de los X-Men y que destacaron muchos autores durante su historia es este aspecto de cohesión grupal de individuos que, al ser discriminados buscaban refuerzo y apoyo en sus similares, incluso viniendo de trasfondos nacionales y/o étnicos diferentes. Así, aunque el primer arco de esta serie los reunía y los presentaba a todos, muy pronto los personajes se iban separando e iban viviendo aventuras en solitario o, como mucho, en parejas. Uno de los motivos de esto era el carácter especial del líder de los mutantes en el 2099. Xi’an Chi Xan apenas conseguí mantener el grupo cohesionado y dirigido y parte de ello lo hacía su antiguo trasfondo criminal y un trastorno de personalidad doble con una personalidad benigna y conciliadora (asociada a una parte de sus poderes sanadores, su mano dorada) y otra rebelde u destructiva (asociada a su mano escamosa, con el poder de destruir o marchitar). El lider de los mutantes era una personalidad inestable que bien podía ser Xavier o Magneto en un momento dado. Su supuesto relevo, Timothy Fitzgerald, un jovenzuelo con problemas de inseguridad a pesar de sus devastadores poderes, no era una opción tampoco muy viable. Y el resto, tampoco estaba mucho por la labor, a pesar de que un par de personajes trataban de mantener una cierta cohesión de tiempo en tiempo.

 

A pesar de ese giro radical en las relaciones sociales de los X-Men, esa característica le permitía a John Francis Moore explorar -o crear- ampliamente el universo del 2099 por todo lo que toca a lo que no fuera Nueva York. Desde los desiertos hasta Las Vegas 2099, cada personaje, en sus diversas correrías se enfrentaría con grupos de ideologías e intereses muy diversos como El Teatro del Dolor, los Radicales Libres, los Elegidos del Maestro Zhao o las fuerzas de seguridad de las respectivas presidencias. El dibujante al cargo era Ron Lim, del que se puede destacar que es un dibujante solvente que proliferó en los 90, pero que no evolucionó mucho en su estilo y composición, conformándose con reinar sin salirse de la variedad de jardín del género.

 

La cabecera dio incluso para un grupo juvenil, X-Nation 2099, del que en España no vimos apenas nada pero que funcionaba como un paso más allá de Generación X y que funcionaba con un principio similar. Aunque estaban más cohesionados como grupo, en realidad funcionaban como una banda de huérfanos, quizás un precedente de los Runaways. En cualquier caso, estas cabeceras tuvieron un recorrido corto. X-Men 2099 se publicó de 1993 hasta 1996. En el 1998 quedó cancelado el universo del 2099 y a pesar de que algún personaje ha hecho alguna aparición puntual y se planea volver a publicar historias de este universo con toda la intención de explotar el noventerismo en los cómics, de estos mutantes no se ha vuelto a saber mucho. Aunque este lector debe agradecerles las entretenidas lecturas de sus historias.

La Tempestad (de Santiago García y Javier Peinado)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 14- Palabra: RELÁMPAGO

 

 

Obra: La tempestad

Autores: Santiago García y Javier Peinado

Editorial: Astiberri

 

De adaptaciones de obras de otros medios al cómic hemos visto ya cuarto y mitad. Lo que se nos hace un poco más extraño es encontrarnos obras como La Tempestad (que tiene ya unos añitos) y que es algo más que una adaptación de la obra de teatro de mismo nombre, de William Shakespeare.

 

El cómic es uno de los primeros trabajos del guionista Santiago García, acompañado por el dibujante Javier Peinado con el que trabajaría también en otra obra también cercana, sino a la experimentación, a los juegos con la narrativa. ¿Cual es la peculiaridad de La Tempestad que escribieron y dibujaron estos autores? Por un lado, nos cambian el trasfondo que pasa a ser uno de ciencia-ficción. Los personajes, que viajan en una nave espacial, naufragan en el que vive Kesavan, un genio científico, que podemos relacionar rápidamente con el mago Próspero. Pero por otro, nos tuercen la historia. Parte del relato se centra en la supervivencia de los recién llegados al planeta hasta que los personajes se van encontrando y reencontrando y hasta que llegan hasta Kesavan. Cobra mucha relevancia el homólogo de Calibán -Ayu, en este caso- una criatura nativa del planeta, única en su especie. En el libreto original, Calibán era un esclavo indígena deforme dominado por Próspero y que en lecturas críticas de la obra muchos apuntan como un rasgo eurocentrista y colonizador. En la versión en cómic de García y Peinado el papel de Calibán cambia en determinado momento y sirve de bisagra para que la historia y su desenlace tome rumbo hacia las antípodas de la obra en general. Si la de Shakespeare desemboca en la reconciliación como resolución, este cómic… bueno, no.

 

Si la de Shakespeare tenía la habilidad de concretar la puesta en contexto del espectador durante el desarrollo de la acción, la de García y Peinado no es menos. Vamos conociendo a los personajes sobre la marcha, durante el aparatoso naufragio de la nave, durante sus intentos de supervivencia y durante el encuentro con los ya residentes en el planeta. La narrativa es fluida y las páginas vuelan. Peinado tira de una línea clara fina, unos escenarios mínimos pero efectivos y una paleta también ajustada pero precisa. También veremos algunas escenas de recorrido de los personajes por espacios que ahora quizás nos parecen de uso común, pero que en 2008 no lo eran tanto. En definitiva, una obra interesante y sorprendente que sobrecoge por los giros planteados, especialmente si uno va con expectativas, por conocer la obra original.

 

El lobo en calzoncillos (de Wilfrid Lupano, Mayana Ioïtz y Paul Cauuet)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 13- Palabra: MERCADO

 

 

Obra: El lobo en calzoncillos

Autores: Wilfrid Lupano, Mayana Itoïz y Paul Cauuet

Editorial: Astronave

 

Me está pasando con el cómic infantil y juvenil igual que con otros llamémoslo “sectores” del cómic en los que no me había introducido con cierta profundidad (tampoco hace falta mucha) y que al hacerlo he descubierto todo un mundo de autores y autoras buenísimos con obras muy interesantes. Me pasó con el mundo de la fanzinería, me pasó con el manga y ahora me pasa con el tebeo para los más jóvenes. Ya habéis visto algunas muestras de lo que he estado leyendo y me imagino que os preguntareis si un lector adulto puede llegar a disfrutar con una lectura dirigida a un público juvenil o incluso infantil. Mi respuesta es un rotundo, sí. Es más, me parece que cualquier obra dirigida a un público infantil o juvenil debe poder llegar también a un público adulto. En su forma. En su mensaje. En su todo.

 

Es por esto que voy a elegir la obra que nos ocupa como uno de los mejores cómics publicados en los últimos años. Y lo pongo a competir con todas las obras en conjunto. Con los Tom Kings, los Chris Wares, los Junji Itos, los Paco Rocas. Me ha sorprendido en todos los aspectos y especialmente en como plantea la vuelta de tuerca respecto de los cuentos infantiles tradicionales. Como apunté en la reseña de El pavoroso miedo de Epifanía Susto, originalmente, los cuentos eran una forma de transmitir normas y morales a los niños a partir de advertirles de peligros varios y de cual debería ser la conducta correcta de los niños. Es por ello, que las versiones originales de los grandes clásicos eran mucho más truculentas respecto de las que nos llegaban a nosotros. Muchos prevenían a los niños de escaparse del hogar o andar solos y planteaban la figura de “el lobo” como el peligro, el mal que acechaba. Y su retrato era terrorífico mucho antes incluso de que el personaje apareciese en el cuento: funcionaba con las reglas de la narrativa del terror. Y la obra que vamos a reseñar, parte de esa premisa.

 

En El lobo en calzoncillos, con la narrativa habitual de los cuentos -una voz en off impersonal que narra la historia- nos habla de un bosque donde el resto de los animales temen al lobo una criatura feroz, que según parece ha devorado a varios cerditos y tiene a la pequeña sociedad de animales del bosque completamente atemorizada. La tiene tan atemorizada que se ha construido un peculiar mercado de productos para protegerse contra el lobo. En él uno puede comprar vallas antilobos, alarmas antilobos, trampas para lobos, incluso literatura sobre los crímenes del lobo. Se dan incluso conferencias explicando los peligros del lobo e incluso los animales del bosque han fichado a dos mofetas equipadas con equipos antidisturbios para enfrentarse a él. Sin embargo, la historia está en que el lobo cuando hace aparición, nadie lo que reconoce porque de la forma a como se le ha retratado a como es realmente… dista un mundo. Y él mismo nos aclarará el porqué.

 

Con mucha inteligencia, El lobo en calzoncillos lleva el cuento del lobo de la transmisión de morales, normas y, claro, prejuicios, a ser una reflexión sobre la cultura del miedo. La obra es pura sociología para niños que explica como se manipulan las verdades sobre individuos o colectivos ya sea por ignorancia prejuiciosa, pero también por intereses económicos. De forma simple y divertida, se ilustra con varios giros narrativos efectivos. Todo el libro está narrado visualmente a través de grandes páginas dobles, especialmente cuando se presenta la historia y esa voz en off impersonal, la voz de “lo que se dice” es la que nos cuenta la historia al principio. Sin embargo, rápidamente la voz la tienen los personajes y es cuando se da el diálogo entre ellos. En cuanto aparece el lobo y se empieza a hablar con él es cuando se empiezan a desvelar las verdades y a desmontarse los mitos y los prejuicios. El libro, a través del salto en la forma narrativa, pone en valor el diálogo entre las personas para conocerse. Como remate, el epílogo, que insinúa la verdad sobre el misterio de los cerditos desaparecidos nos pone sobre la pista de que intereses estaban detrás de todo el jaleo formado alrededor del lobo.

 

De El lobo en calzoncillos hay ya tres álbumes publicados y yo personalmente no puedo esperar a seguir leyéndolos. Hay algo en su forma de hacer cómic para los más jóvenes provocando el pensamiento crítico y al mismo tiempo haciéndolo de forma divertida que conecta -muy a su forma- con los mejores relatos de Astérix. Es también un cómic que creo que está hecho para que lo disfruten los adultos y más allá de ello para que el adulto y el niño lo disfruten leyendo juntos. Leyéndolo en voz alta, narrando con misterio la figura del lobo antes de su aparición, viendo la que han liado en el bosque con el pánico creado hacia el lobo y partiéndose el culo cuando finalmente se presenta el lobo ante todos. Queremos y necesitamos más cómics así, que crean amor por el medio, lo pasan de generación en generación y que nos lanzan buenas reflexiones además de hacernos pasar un buen rato.

Hacer té: Cómo y por qué (de Laurielle)

HACERTECOMOYPORQUÉ

 

 

 

#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 12- Palabra: INFUSIÓN

 

 

Obra: Hacer té: Cómo y por qué

Autora: Laurielle (perdón, Lady Tea McTettleton

Editorial: Autoeditado

 

En tiempos pretéritos (hace menos de un año) servidor de ustedes era un ávido bebedor de café. Por la mañana, después de comer y por la tarde. Algo pasó entonces que me llevó a abandonar el cafeinado brebaje para pasarme a las mieles del té. ¿Se hace uno mayor? ¿Se abandona una faceta más hardcore y rebelde de la vida y se entra en una de búsqueda de la paz y la mística? Vaya usted a saber. El caso es que paseando por el MangaBCN me topé con este minicómic de Laurielle en su stand y siendo que cualquier tema gastronómico tratado desde los cómics me interesa pues para casa que se vino.

 

Laurielle es una autora que lleva ya tiempo dando guerra desde la autoedición y el fanzineo. Entre muchos minicomics y fanzines su obra más destacada es la que comparte con el guionista Sergio S. Morán, El Vosque, tebeo de aventuras y humor en un mundo de fantasía, al cual algún día me gustaría entrar porque lo tengo bastante recomendado. La autora, además, es un autora de un fabuloso mural, Una aventura entre todos, ilustrado mediante encuestas por twitter, que nos mostraba las interioridades de un dungeon y que me parece una obra de arte maestra, también un cómic, que puede codearse con páginas de 13 Rue del Percebe, La Gran Guerra de Joe Sacco o los diagramas narrativos de Chris Ware. Pero a esto me gustaría dedicarle un texto propio otro día.

 

Hacer té: Cómo y por qué tiene poquitas páginas pero Laurielle saca oro de todas ellas. La calidad, cantidad de gags y fetenimo en general por centímetro cuadrado de página está asegurado. El tema del tebeo no traiciona su título. La autora nos presenta una defensa de la buena costumbre del tomar té y nos explica un poco el cómo. En realidad, el cómo se lo ventila en media página (ahí ya tenemos el primer chiste) y luego nos presenta las múltiples ventajas de tomar té, sus tipos, consejillos varios y algún riesgo. Al flanco de la propia Laurielle, que se dibuja a si misma como un personaje del tebeo para hacernos de guía, tenemos a Lady Tea McTettleton, que es un alter ego de la propia Laurielle, con mostacho inglés, bombín y  fanatismo extra por la bebida protagonista.

 

El dibujo empleado para esta historia es de caricatura minimalista, muy acertado para la ocasión. Si ojeáis otras obras de Laurielle, veréis lo versátil que es en cuanto estilos, que adapta según el tono y estilo de cada obra. El dibujo elegido en este caso es ideal porque permite cualquier metamorfosis o plasticidad para cualquier tipo de gag visual o expresividad. Porque es necesario para la cantidad de ocurrencias divertidas y chistes que se nos regalan en cada página. A mí, por ejemplo, me ha gustado muchísimo más que algunas páginas de humor que me he encontrado en algunas revistas editoriales de humor. Por este y por otros motivos, os recomiendo que le echéis un buen vistazo al trabajo de la autora que, por cierto, también publica en Fanternet.

El pavoroso miedo de Epifanía Susto (de Séverine Gauthier y Clément Lefèvre)

elpavorosomiedodeepifaniasusto

 

 

 

#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 11- Palabra: ESPECTRO

 

 

Obra: El pavoroso miedo de Epifanía Susto

Autores: Séverine Gauthier y Clément Lefèvre

Editorial: Norma Editorial

 

Este último mes he estado leyendo bastante cómic juvenil e infantil y me he estado encontrando con una cosa interesante, especialmente, en los libros más cercanos al cuento infantil o la fábula. Y esto es la vuelta de tuerca al objetivo original de los cuentos. Si los cuentos tradicionales tenían como objetivo inculcar normas y morales a través del miedo, las nuevas lecturas para los más jóvenes pretenden que reflexionen sobre la cuestión del miedo e incluso ahondar e indagar sobre de donde vienen ciertas normas y morales, no sea que estén fomentadas en prejuicios. Puede, ojo, que esto se lleve haciendo desde hace tiempo dado que servidor de ustedes apenas lleva unos días haciendo lecturas que de unos pocos años atrás hasta la actualidad. Y al no ser lector habitual de este tipo de cómics, ni ser su público objetivo, pues deberían tomarse mis palabras como meros tanteos al respecto. En cualquier caso, creo que esos temas están ahí y responden al cambio de las sociedades, las formas más complejas que han ido tomando y al cuestionamiento inevitable de tanto las formas como los mensajes tradicionales.

 

El pavoroso miedo de Epifanía Susto es un álbum que cuenta la historia de una chica cuya sombra parece haber cobrado vida -una forma espectral que la acompaña a todas partes- y que parece ser una encarnación de su miedo. La historia no nos aclara a qué tiene miedo Epifanía Susto, porque de lo que es importante es hablar del miedo en sí, como nos asalta, nos acompaña y nos puede llegar a controlar. La odisea de la protagonista es a través de un mundo fantasía que parece ser el lugar donde vive la protagonista; no hay salta de una realidad reconocible para el lector a otra fantástica, todo viene a ser una gran metáfora. Aunque en este mundo de fantasía, Epifanía sabe que tiene un problema y lo primero que hace es buscar a un psiquiatra o terapeuta, que cree que le puede ayudar. Las similitudes con El Mago de Oz serían patentes: viaje u odisea, a través de la cual, la protagonista irá encontrando personajes variados que la podrían ayudar en su búsqueda. A lo largo del libro Séverine Gauthier formula  varias reflexiones interesantes ya sea de forma directa o sugerida. Por ejemplo, mostrar como el miedo se puede convertir en una presencia constante por no saber la persona que lo padece a vivir de otra forma. Otra, que es más valiente quien ha conocido el miedo que quien lo ignora. Y otra más, que aceptar el miedo es una posible solución siempre y cuando sea simplemente un compañero útil que no nos controle, no distorsione nuestro sentido de la realidad y no nos haga sufrir.

 

El estilo de Clément Lefèbre conecta con las fábulas modernas de estilo gótico, personajes estrafalarios y tono un poco oscuro, muy a la Tim Burton pero derivado hacia el lado francés, con un punto más cálido y amable. Estaríamos pues más cerca de las obras de Jean Pierre Jeunet, si tomáramos otro cineasta como referencia. Durante el relato tendremos momentos de despliegue visual en los que Lefèbre buscará epatar al lector al mismo tiempo que transmitirá sensaciones con las mutaciones varias que tomará la sombra de Epifanía Susto. En ese sentido pues, la obra equilibra bien forma y fondo -según como no distinguiría ente una y otra porque en cómic personalmente considero que forma es fondo- y todo despliegue visual tiene un sentido, firmando un tebeo completo, un viaje de la oscuridad a la luz que vale la pena recorrer y que pueden ayudar a más de una persona a salir y observar sus propios miedos con cierta distancia.