¡Sonríe! (de Raina Telgemeier)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 16- Palabra: ENGRANAJES

 

 

Obra: ¡Sonríe!

Autora: Raina Telgemeier

Editorial: Maeva Young

 

Cuando hablamos de cómic infantil y juvenil con mucha frecuencia asociamos ese tipo de cómic limitando los tipos de historias que se pueden contar, a consecuencia de los prejuicios asociados al público objetivo . Para sorpresa de nadie esto está muy condicionado con las tendencias del mercado, las convenciones sociales y la historia de la propia industria. Así, normalmente, la gran mayoría de los títulos desembocan en la historia de género (fantasía, humor, acción, terror…) que parecen ya estar asociadas con el público joven. Con la aparición del fenómeno de la novela gráfica (que comprende cualquier tipo de historia posible, ficción o no-ficción) varios tipos de obras destacaron por romper la tendencia del cómic hasta la fecha; estas eran las novelas gráficas de corte biográfico o autobiográfico y las novelas gráficas de trasfondo social y/o histórico (Maus, la obra seminal de la novela gráfica toca todos esos campos). Todos estos temas eran considerados por una parte amplia de la crítica -y también del público- como temas adultos o “maduros”. Y así, por el camino de la reivindicación de la reivindicación de los temas adultos para el medio -en un momento en que eran necesarios para el reconocimiento amplio del medio- quizás se nos olvidó que los niños y los jóvenes también leen cómics. Y también por el camino quizás se produjo la confusión (o prejuicio) de que a hasta cierta edad la gente solo lee géneros y cuando ya alcanza cierta edad o “madurez”, se leen novelas gráficas biográficas, históricas y/o sociales. Evidentemente, nada más lejos de la realidad; o de la potencialidad de la realidad si no buscamos ponerle vallas al campo. Pero si bien parece más fácil defender que los géneros son para todo tipo de edades, la no-ficción parece más una rara avis quizás aun por ese prejuicio que tenemos los adultos -autores, editores y críticos- de que ciertos temas mejor no tocarlos hasta ciertas edades. Cuando en realidad, los niños también aprenden historia en clase. Y son personas con vidas en su día a día que merecen ser contadas en cómic también. Pero no muchos autores han metido sus zarpas en esos temas enfocados a un público infantil y juvenil. O los que lo han hecho no reciben el reconocimiento por esta tarea.

 

Dibujo un poco este panorama de lo que yo percibo como el imaginario común de creencias sobre tipos de lectura por edades porque me parece lo que explica un poco el boom de las obras de Raina Telgemeier, autora que basa sus obras en su experiencia personal, en el mundo que le rodea, en su biografía personal. Porque con ese empeño ha conseguido atraer a un gran público a leer sus obras. Y porque estoy convencido de que Telgemeier no es una autora que busque ponerse en la piel de su lector, sino que hace las historias para si misma primero y luego ya le pondrá el convencimiento de que eso le puede llegar a alguien más, lo que aporta mucha naturalidad y honestidad a sus trabajos, algo que con seguridad el público reconoce y agradece.

 

¡Sonríe!, del 2010, fue su opera prima y resultó en un bombazo entre el público juvenil. En ella Telgemeier contaba su propia biografía, desde los años finales del colegio a los primeros del instituto. El motivo de elegir esos años para contarlos fue el suceso de un accidente que dejó a Raina con los dos dientes frontales fuera de su sitio y que supusieron cuatro años de llevar aparatos dentales y cirugías varias. Fácilmente podríamos considerar esta obra una -o “la”- novela gráfica sobre odontología por excelencia debido a la gran cantidad de detalles que la autora facilita al lector de todos los procesos por los que tuvo que pasar durante esos cuatro años. Hay mucha precisión y claridad en sus explicaciones para que entendamos el delicado conjunto de engranajes que son los dientes. Mucha didáctica. Pero no todo en la novela son estos trasuntos médicos porque entremedio de todo eso esta… la vida. ¡Sonríe! es también una suerte de coming of age de la propia autora donde su día a día se cuenta teniendo en cuenta como le afectó personalmente y a su entorno la cuestión de tener que llevar aparatos y no tener una apariencia “normal”. Durante esos años, Telgemeier experimentó burlas y apoyos, cambios de amistades y también un cambio de perspectiva personal, una cierta madurez.

 

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En ¡Sonríe! la experiencia personal de la autora salta enseguida al plano universal por partida triple. No solo conecta con cualquier persona que haya tenido un paso de la niñez a la adolescencia con más o menos problemas. También conecta con todos aquellos que tuvimos alguna experiencia similar -servidor se dio una hostia en un columpio muy similar a la de la autora, por suerte no tan aparatosa y tan larga de reparar- y tuvimos que pasar por el sillón del dentista con miedo y nervios. Pero además conecta con cualquier persona que esté preocupada por su imagen, el qué dirán y les alivia las inquietudes haciéndoles saber que, al menos, no están solos.

 

Visualmente, Telgemeier hace gala de un estilo de dibujo al que yo llamo “línea clara americana” una variante moderna de la línea clara europea (aunque no tengo muy claro si las influencias vienen por Europa exactamente) que puede tener influencias del manga o del cartoon. Su estilo es pulido y claro: le importa representar correctamente todo lo que se quiere contar, pero también tiene la plasticidad y expresividad justa para el humor visual puntual.

 

Muchos otros trabajos han seguido a esta primera obra. ¡Hermanas! sigue con su autobiografía personal para contar la relación con su hermana. Drama es ya una ficción entre romántica y costumbrista infundida por su afición por el teatro. El Club de las Canguro es una serie de cómics que adaptan los libros de la autora Ann Martin, Kristie’s big idea. Y muy recientemente ha salido publicada Fantasmas. En todas ellas, tanto las de biografía explícita como en las ficciones, Telgemeier aporta su propia experiencia para contar las historias. Y confirman, sin duda, que el relato personal del yo joven, es fácilmente, es el relato de todos. Era una voz que necesitaba oirse, que quería oirse. Y que está muy bien que eso haya sucedido en el cómic también.

X-Men 2099 (de John Francis Moore y Ron Lim)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 14- Palabra: RELÁMPAGO

 

 

Obra: X-Men 2099

Autores: John Francis Moore y Ron Lim

Editorial: Marvel Comics

 

Sin duda alguna, los noventa en el género superheroico serán recordados por sus excesos de violencia, pose, oscuridad, intensidad y búsqueda del molonismo extremo a riesgo de caer también en cierto ridículo. También lo fue su repetición clónica de los estereotipos de señor mazado, armas y mirada dura. Sin embargo, en el maremágnum de esteroides, pin-ups y splash pages sin fondos aparecieron algunas series o proyectos, que pese a que se sustentaban un poco en todo ese paradigma intentaron crear cabeceras nuevas con cierta personalidad y/o estilo propio. Uno de esos proyectos fue el de la línea Marvel 2099, que exploraba un futuro alternativo de dicho universo usando las identidades de los personajes ya célebres pero con otros personajes que asumían el legado (consciente o inconscientemente). El universo Marvel 2099 tampoco era excesivamente original: recogía todas las referencias a la cinematografía de ciencia-ficción desde Blade Runner hasta Mad Max para ilustrar el mundo distópico del futuro. Pero algunas serie brillaban con cierta luz. El Spiderman 2099 mostraba como un científico afectado por un accidente recibía poderes arácnidos, si bien su trasfondo no era precisamente el de Peter Parker. Ghost Rider 2099 tiraba de cyberpunk y muchísima actitud para crear un vengador cuyo trasfondo era la ciencia en lugar de lo sobrenatural. En Doom 2099 hacía sus pinitos un Warren Ellis que empezaba a asomar la cabeza en el mainstream. Marvel evitó las luces heroicas en este universo. Por eso no hubieron cabeceras de héroes más pulcros como el Capitán América o de grupos como Los Vengadores. Sin embargo, sí que los mutantes con todo su trasfondo de discriminados por la sociedad parecían encajar bien en ese universo y por eso aparecieron los X-Men del 2099.

 

 

Así como otros personajes tuvieron cambios radicales de trasfondo en cuanto a su apariencia origen o poderes, los X-Men del 2099 no alteraban mucho su esencia, al menos, a priori. Los mutantes seguían siendo una especie temida, básicamente, humanos con superpoderes proporcionados por el gen x, algunos de los cuales destacaban por sus mutaciones físicas, pero otros no. En todos esos aspectos, todo seguía igual. La actual Patrulla X se inspiraba en la Escuela Xavier como en una especia de leyenda mítica cuyos preceptos seguían o intentaban seguir.

 

Lo que cambiaba realmente en este grupo de mutantes era, precisamente, el aspecto de grupo. O de familia. A pesar de que siempre hubiera algún elemento renegado, una de las características de los X-Men y que destacaron muchos autores durante su historia es este aspecto de cohesión grupal de individuos que, al ser discriminados buscaban refuerzo y apoyo en sus similares, incluso viniendo de trasfondos nacionales y/o étnicos diferentes. Así, aunque el primer arco de esta serie los reunía y los presentaba a todos, muy pronto los personajes se iban separando e iban viviendo aventuras en solitario o, como mucho, en parejas. Uno de los motivos de esto era el carácter especial del líder de los mutantes en el 2099. Xi’an Chi Xan apenas conseguí mantener el grupo cohesionado y dirigido y parte de ello lo hacía su antiguo trasfondo criminal y un trastorno de personalidad doble con una personalidad benigna y conciliadora (asociada a una parte de sus poderes sanadores, su mano dorada) y otra rebelde u destructiva (asociada a su mano escamosa, con el poder de destruir o marchitar). El lider de los mutantes era una personalidad inestable que bien podía ser Xavier o Magneto en un momento dado. Su supuesto relevo, Timothy Fitzgerald, un jovenzuelo con problemas de inseguridad a pesar de sus devastadores poderes, no era una opción tampoco muy viable. Y el resto, tampoco estaba mucho por la labor, a pesar de que un par de personajes trataban de mantener una cierta cohesión de tiempo en tiempo.

 

A pesar de ese giro radical en las relaciones sociales de los X-Men, esa característica le permitía a John Francis Moore explorar -o crear- ampliamente el universo del 2099 por todo lo que toca a lo que no fuera Nueva York. Desde los desiertos hasta Las Vegas 2099, cada personaje, en sus diversas correrías se enfrentaría con grupos de ideologías e intereses muy diversos como El Teatro del Dolor, los Radicales Libres, los Elegidos del Maestro Zhao o las fuerzas de seguridad de las respectivas presidencias. El dibujante al cargo era Ron Lim, del que se puede destacar que es un dibujante solvente que proliferó en los 90, pero que no evolucionó mucho en su estilo y composición, conformándose con reinar sin salirse de la variedad de jardín del género.

 

La cabecera dio incluso para un grupo juvenil, X-Nation 2099, del que en España no vimos apenas nada pero que funcionaba como un paso más allá de Generación X y que funcionaba con un principio similar. Aunque estaban más cohesionados como grupo, en realidad funcionaban como una banda de huérfanos, quizás un precedente de los Runaways. En cualquier caso, estas cabeceras tuvieron un recorrido corto. X-Men 2099 se publicó de 1993 hasta 1996. En el 1998 quedó cancelado el universo del 2099 y a pesar de que algún personaje ha hecho alguna aparición puntual y se planea volver a publicar historias de este universo con toda la intención de explotar el noventerismo en los cómics, de estos mutantes no se ha vuelto a saber mucho. Aunque este lector debe agradecerles las entretenidas lecturas de sus historias.

La Tempestad (de Santiago García y Javier Peinado)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 14- Palabra: RELÁMPAGO

 

 

Obra: La tempestad

Autores: Santiago García y Javier Peinado

Editorial: Astiberri

 

De adaptaciones de obras de otros medios al cómic hemos visto ya cuarto y mitad. Lo que se nos hace un poco más extraño es encontrarnos obras como La Tempestad (que tiene ya unos añitos) y que es algo más que una adaptación de la obra de teatro de mismo nombre, de William Shakespeare.

 

El cómic es uno de los primeros trabajos del guionista Santiago García, acompañado por el dibujante Javier Peinado con el que trabajaría también en otra obra también cercana, sino a la experimentación, a los juegos con la narrativa. ¿Cual es la peculiaridad de La Tempestad que escribieron y dibujaron estos autores? Por un lado, nos cambian el trasfondo que pasa a ser uno de ciencia-ficción. Los personajes, que viajan en una nave espacial, naufragan en el que vive Kesavan, un genio científico, que podemos relacionar rápidamente con el mago Próspero. Pero por otro, nos tuercen la historia. Parte del relato se centra en la supervivencia de los recién llegados al planeta hasta que los personajes se van encontrando y reencontrando y hasta que llegan hasta Kesavan. Cobra mucha relevancia el homólogo de Calibán -Ayu, en este caso- una criatura nativa del planeta, única en su especie. En el libreto original, Calibán era un esclavo indígena deforme dominado por Próspero y que en lecturas críticas de la obra muchos apuntan como un rasgo eurocentrista y colonizador. En la versión en cómic de García y Peinado el papel de Calibán cambia en determinado momento y sirve de bisagra para que la historia y su desenlace tome rumbo hacia las antípodas de la obra en general. Si la de Shakespeare desemboca en la reconciliación como resolución, este cómic… bueno, no.

 

Si la de Shakespeare tenía la habilidad de concretar la puesta en contexto del espectador durante el desarrollo de la acción, la de García y Peinado no es menos. Vamos conociendo a los personajes sobre la marcha, durante el aparatoso naufragio de la nave, durante sus intentos de supervivencia y durante el encuentro con los ya residentes en el planeta. La narrativa es fluida y las páginas vuelan. Peinado tira de una línea clara fina, unos escenarios mínimos pero efectivos y una paleta también ajustada pero precisa. También veremos algunas escenas de recorrido de los personajes por espacios que ahora quizás nos parecen de uso común, pero que en 2008 no lo eran tanto. En definitiva, una obra interesante y sorprendente que sobrecoge por los giros planteados, especialmente si uno va con expectativas, por conocer la obra original.

 

El lobo en calzoncillos (de Wilfrid Lupano, Mayana Ioïtz y Paul Cauuet)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 13- Palabra: MERCADO

 

 

Obra: El lobo en calzoncillos

Autores: Wilfrid Lupano, Mayana Itoïz y Paul Cauuet

Editorial: Astronave

 

Me está pasando con el cómic infantil y juvenil igual que con otros llamémoslo “sectores” del cómic en los que no me había introducido con cierta profundidad (tampoco hace falta mucha) y que al hacerlo he descubierto todo un mundo de autores y autoras buenísimos con obras muy interesantes. Me pasó con el mundo de la fanzinería, me pasó con el manga y ahora me pasa con el tebeo para los más jóvenes. Ya habéis visto algunas muestras de lo que he estado leyendo y me imagino que os preguntareis si un lector adulto puede llegar a disfrutar con una lectura dirigida a un público juvenil o incluso infantil. Mi respuesta es un rotundo, sí. Es más, me parece que cualquier obra dirigida a un público infantil o juvenil debe poder llegar también a un público adulto. En su forma. En su mensaje. En su todo.

 

Es por esto que voy a elegir la obra que nos ocupa como uno de los mejores cómics publicados en los últimos años. Y lo pongo a competir con todas las obras en conjunto. Con los Tom Kings, los Chris Wares, los Junji Itos, los Paco Rocas. Me ha sorprendido en todos los aspectos y especialmente en como plantea la vuelta de tuerca respecto de los cuentos infantiles tradicionales. Como apunté en la reseña de El pavoroso miedo de Epifanía Susto, originalmente, los cuentos eran una forma de transmitir normas y morales a los niños a partir de advertirles de peligros varios y de cual debería ser la conducta correcta de los niños. Es por ello, que las versiones originales de los grandes clásicos eran mucho más truculentas respecto de las que nos llegaban a nosotros. Muchos prevenían a los niños de escaparse del hogar o andar solos y planteaban la figura de “el lobo” como el peligro, el mal que acechaba. Y su retrato era terrorífico mucho antes incluso de que el personaje apareciese en el cuento: funcionaba con las reglas de la narrativa del terror. Y la obra que vamos a reseñar, parte de esa premisa.

 

En El lobo en calzoncillos, con la narrativa habitual de los cuentos -una voz en off impersonal que narra la historia- nos habla de un bosque donde el resto de los animales temen al lobo una criatura feroz, que según parece ha devorado a varios cerditos y tiene a la pequeña sociedad de animales del bosque completamente atemorizada. La tiene tan atemorizada que se ha construido un peculiar mercado de productos para protegerse contra el lobo. En él uno puede comprar vallas antilobos, alarmas antilobos, trampas para lobos, incluso literatura sobre los crímenes del lobo. Se dan incluso conferencias explicando los peligros del lobo e incluso los animales del bosque han fichado a dos mofetas equipadas con equipos antidisturbios para enfrentarse a él. Sin embargo, la historia está en que el lobo cuando hace aparición, nadie lo que reconoce porque de la forma a como se le ha retratado a como es realmente… dista un mundo. Y él mismo nos aclarará el porqué.

 

Con mucha inteligencia, El lobo en calzoncillos lleva el cuento del lobo de la transmisión de morales, normas y, claro, prejuicios, a ser una reflexión sobre la cultura del miedo. La obra es pura sociología para niños que explica como se manipulan las verdades sobre individuos o colectivos ya sea por ignorancia prejuiciosa, pero también por intereses económicos. De forma simple y divertida, se ilustra con varios giros narrativos efectivos. Todo el libro está narrado visualmente a través de grandes páginas dobles, especialmente cuando se presenta la historia y esa voz en off impersonal, la voz de “lo que se dice” es la que nos cuenta la historia al principio. Sin embargo, rápidamente la voz la tienen los personajes y es cuando se da el diálogo entre ellos. En cuanto aparece el lobo y se empieza a hablar con él es cuando se empiezan a desvelar las verdades y a desmontarse los mitos y los prejuicios. El libro, a través del salto en la forma narrativa, pone en valor el diálogo entre las personas para conocerse. Como remate, el epílogo, que insinúa la verdad sobre el misterio de los cerditos desaparecidos nos pone sobre la pista de que intereses estaban detrás de todo el jaleo formado alrededor del lobo.

 

De El lobo en calzoncillos hay ya tres álbumes publicados y yo personalmente no puedo esperar a seguir leyéndolos. Hay algo en su forma de hacer cómic para los más jóvenes provocando el pensamiento crítico y al mismo tiempo haciéndolo de forma divertida que conecta -muy a su forma- con los mejores relatos de Astérix. Es también un cómic que creo que está hecho para que lo disfruten los adultos y más allá de ello para que el adulto y el niño lo disfruten leyendo juntos. Leyéndolo en voz alta, narrando con misterio la figura del lobo antes de su aparición, viendo la que han liado en el bosque con el pánico creado hacia el lobo y partiéndose el culo cuando finalmente se presenta el lobo ante todos. Queremos y necesitamos más cómics así, que crean amor por el medio, lo pasan de generación en generación y que nos lanzan buenas reflexiones además de hacernos pasar un buen rato.

Hacer té: Cómo y por qué (de Laurielle)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 12- Palabra: INFUSIÓN

 

 

Obra: Hacer té: Cómo y por qué

Autora: Laurielle (perdón, Lady Tea McTettleton

Editorial: Autoeditado

 

En tiempos pretéritos (hace menos de un año) servidor de ustedes era un ávido bebedor de café. Por la mañana, después de comer y por la tarde. Algo pasó entonces que me llevó a abandonar el cafeinado brebaje para pasarme a las mieles del té. ¿Se hace uno mayor? ¿Se abandona una faceta más hardcore y rebelde de la vida y se entra en una de búsqueda de la paz y la mística? Vaya usted a saber. El caso es que paseando por el MangaBCN me topé con este minicómic de Laurielle en su stand y siendo que cualquier tema gastronómico tratado desde los cómics me interesa pues para casa que se vino.

 

Laurielle es una autora que lleva ya tiempo dando guerra desde la autoedición y el fanzineo. Entre muchos minicomics y fanzines su obra más destacada es la que comparte con el guionista Sergio S. Morán, El Vosque, tebeo de aventuras y humor en un mundo de fantasía, al cual algún día me gustaría entrar porque lo tengo bastante recomendado. La autora, además, es un autora de un fabuloso mural, Una aventura entre todos, ilustrado mediante encuestas por twitter, que nos mostraba las interioridades de un dungeon y que me parece una obra de arte maestra, también un cómic, que puede codearse con páginas de 13 Rue del Percebe, La Gran Guerra de Joe Sacco o los diagramas narrativos de Chris Ware. Pero a esto me gustaría dedicarle un texto propio otro día.

 

Hacer té: Cómo y por qué tiene poquitas páginas pero Laurielle saca oro de todas ellas. La calidad, cantidad de gags y fetenimo en general por centímetro cuadrado de página está asegurado. El tema del tebeo no traiciona su título. La autora nos presenta una defensa de la buena costumbre del tomar té y nos explica un poco el cómo. En realidad, el cómo se lo ventila en media página (ahí ya tenemos el primer chiste) y luego nos presenta las múltiples ventajas de tomar té, sus tipos, consejillos varios y algún riesgo. Al flanco de la propia Laurielle, que se dibuja a si misma como un personaje del tebeo para hacernos de guía, tenemos a Lady Tea McTettleton, que es un alter ego de la propia Laurielle, con mostacho inglés, bombín y  fanatismo extra por la bebida protagonista.

 

El dibujo empleado para esta historia es de caricatura minimalista, muy acertado para la ocasión. Si ojeáis otras obras de Laurielle, veréis lo versátil que es en cuanto estilos, que adapta según el tono y estilo de cada obra. El dibujo elegido en este caso es ideal porque permite cualquier metamorfosis o plasticidad para cualquier tipo de gag visual o expresividad. Porque es necesario para la cantidad de ocurrencias divertidas y chistes que se nos regalan en cada página. A mí, por ejemplo, me ha gustado muchísimo más que algunas páginas de humor que me he encontrado en algunas revistas editoriales de humor. Por este y por otros motivos, os recomiendo que le echéis un buen vistazo al trabajo de la autora que, por cierto, también publica en Fanternet.

El pavoroso miedo de Epifanía Susto (de Séverine Gauthier y Clément Lefèvre)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 11- Palabra: ESPECTRO

 

 

Obra: El pavoroso miedo de Epifanía Susto

Autores: Séverine Gauthier y Clément Lefèvre

Editorial: Norma Editorial

 

Este último mes he estado leyendo bastante cómic juvenil e infantil y me he estado encontrando con una cosa interesante, especialmente, en los libros más cercanos al cuento infantil o la fábula. Y esto es la vuelta de tuerca al objetivo original de los cuentos. Si los cuentos tradicionales tenían como objetivo inculcar normas y morales a través del miedo, las nuevas lecturas para los más jóvenes pretenden que reflexionen sobre la cuestión del miedo e incluso ahondar e indagar sobre de donde vienen ciertas normas y morales, no sea que estén fomentadas en prejuicios. Puede, ojo, que esto se lleve haciendo desde hace tiempo dado que servidor de ustedes apenas lleva unos días haciendo lecturas que de unos pocos años atrás hasta la actualidad. Y al no ser lector habitual de este tipo de cómics, ni ser su público objetivo, pues deberían tomarse mis palabras como meros tanteos al respecto. En cualquier caso, creo que esos temas están ahí y responden al cambio de las sociedades, las formas más complejas que han ido tomando y al cuestionamiento inevitable de tanto las formas como los mensajes tradicionales.

 

El pavoroso miedo de Epifanía Susto es un álbum que cuenta la historia de una chica cuya sombra parece haber cobrado vida -una forma espectral que la acompaña a todas partes- y que parece ser una encarnación de su miedo. La historia no nos aclara a qué tiene miedo Epifanía Susto, porque de lo que es importante es hablar del miedo en sí, como nos asalta, nos acompaña y nos puede llegar a controlar. La odisea de la protagonista es a través de un mundo fantasía que parece ser el lugar donde vive la protagonista; no hay salta de una realidad reconocible para el lector a otra fantástica, todo viene a ser una gran metáfora. Aunque en este mundo de fantasía, Epifanía sabe que tiene un problema y lo primero que hace es buscar a un psiquiatra o terapeuta, que cree que le puede ayudar. Las similitudes con El Mago de Oz serían patentes: viaje u odisea, a través de la cual, la protagonista irá encontrando personajes variados que la podrían ayudar en su búsqueda. A lo largo del libro Séverine Gauthier formula  varias reflexiones interesantes ya sea de forma directa o sugerida. Por ejemplo, mostrar como el miedo se puede convertir en una presencia constante por no saber la persona que lo padece a vivir de otra forma. Otra, que es más valiente quien ha conocido el miedo que quien lo ignora. Y otra más, que aceptar el miedo es una posible solución siempre y cuando sea simplemente un compañero útil que no nos controle, no distorsione nuestro sentido de la realidad y no nos haga sufrir.

 

El estilo de Clément Lefèbre conecta con las fábulas modernas de estilo gótico, personajes estrafalarios y tono un poco oscuro, muy a la Tim Burton pero derivado hacia el lado francés, con un punto más cálido y amable. Estaríamos pues más cerca de las obras de Jean Pierre Jeunet, si tomáramos otro cineasta como referencia. Durante el relato tendremos momentos de despliegue visual en los que Lefèbre buscará epatar al lector al mismo tiempo que transmitirá sensaciones con las mutaciones varias que tomará la sombra de Epifanía Susto. En ese sentido pues, la obra equilibra bien forma y fondo -según como no distinguiría ente una y otra porque en cómic personalmente considero que forma es fondo- y todo despliegue visual tiene un sentido, firmando un tebeo completo, un viaje de la oscuridad a la luz que vale la pena recorrer y que pueden ayudar a más de una persona a salir y observar sus propios miedos con cierta distancia.

El Juez Dredd – Los Archivos Completos 01 (de John Wagner, Pat Mills, Carlos Ezquerra y VVAA)

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#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

 

Reseñoviembre – Día 10- Palabra: CASTIGAR

 

 

Obra: El Juez Dredd – Los Archivos Completos Vol.1

Autores: John Wagner, Pat Mills, Robert Flynn, Kelvin Gosnell, Charles Herring, Malcom Shaw, Joe Collins, Carlos Ezquerra, Mike McMahon, Ian Gibson, Brian Bolland, John Cooper, Massimo Belardinelli

Editorial: Kraken Ediciones

 

En Marzo de 1977 veía la luz el segundo número de la revista 2000 A.D., una revista semanal de ciencia-ficción cuyos relatos viraban hacia el trasfondo distópico, con mucha mala leche, humor negro y personajes oscuros y un tanto rudos. Por las páginas de 2000 A.D. pasaron un buen número de autores británicos que posteriormente conocerían el éxito internacional.  Pero abro este texto mencionando el segundo número de la misma porque parte de la tremenda popularidad que adquirió esta hasta alcanzar el estatus de culto reside en su serie más célebre, la del Juez Dredd.

 

La de Dredd era una historia muy atípica porque soliviantaba todos los cánones de los tebeos de acción predominantes. El futuro era distópico rompiendo con aquellas visiones de futuro progresista donde la humanidad alcanzaba las estrellas y la tecnología no había traído más que bondades. En el futuro de Dredd, la gente vivía en extensas megalópolis donde las desigualdades eran amplias, el capitalismo despiadado y las bandas callejeras habían adoptado todas las formas y señas posibles. El héroe que traería justicia sería Dredd y tanto a la palabra “héroe” como a la palabra “justicia” había que ponerle muchas comillas. Dredd era un agente de un cuerpo policial con capacidad para hacer de juez, jurado y verdugo y, por lo tanto, administrar el castigo que toque in situ. Dredd efectivamente era un superhéroe fascista. Pero sus creadores no lo crearon para alabar estos procederes sino como una especie de sátira que pudiera lanzar críticas al poder y a la corrupción mientras hacían un tebeo de acción al que le imprimían también ciertas dosis de humor negro.

 

John Wagner y Pat Mills fueron los creadores de la idea y le pasaron el encargo a Carlos Ezquerra del diseño del personaje. Las pistas de diseño que le dieron al dibujante español fueron seguir la inspiración de la película Death Race 2000. Contaba Ezquerra, en una charla en el Salón del Cómic de Barcelona hace ya unos años que, como vió que el personaje era claramente un fascista, decidió estamparle en el hombro el aguilucho de la moneda de 25 pesetas. A Wagner el diseño del personaje no le gustó en un principio. Contaba Ezquerra también que aquello parecía un “jodido pirata español”. Pero tanto el diseño como las historias del personaje gustaron muchísimo y Wagner terminó por darle la razón a Ezquerra.

 

Ediciones Kraken empezó a publicar en tomos recopilatorios las historias del Juez Dredd a partir de 2014. Las historias que contienen el primer volumen son crudas y salvajes en las que destacan los estilos sucios, oscuros y propensos al horror vacui. Posteriormente, las historias irían adquiriendo más complejidad, pero ya desde el principio tendríamos el hermanamiento del entretenimiento puro y duro con el retrato de un futuro que convendría evitar.