Piscina Molitor – La vida swing de Boris Vian (de Herve Bouris y Christian Cailleux)

PISCINAMOLITOR

 

es una iniciativa que imita al reto de los artistas del , pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.”

Reseñoviembre – Día 18 – Palabra: POESÍA

 

Obra: Piscina Molitor – La vida swing de Boris Vian

Autores: Herve Bouris y Christian Cailleaux

Editorial: Impedimenta

 

Aunque bajo la etiqueta de “novela gráfica” pueden caber obras de muchos estilos y temáticas distintas, desde la aparición y proliferación del uso de esta misma se la ha asociado frecuentemente con los trabajos biográficos . Probablemente cada lector se acerque a unos u otros por el interés del lector en la figura del biografiado. Pero la verdad es que tanto la narrativa visual, el estilismo gráfico o la elección de los momentos a contar para destacar un enfoque u otro pueden producir obras que despierten el interés más allá de los conocimientos previos que tuvieramos sobre la persona en cuestión. En este caso, yo apenas conocía nada de Boris Vian, me llegó como un regalo. Y eso fue tras terminar su lectura también: un agradecido regalo.

 

Piscina Molitor transcurre como aquella leyenda que cuenta que antes de la muerte la vida transcurre ante los ojos de la persona. Así sucede pero a lo largo de un día, el último día de su vida en el que visitó el complejo recreativo cuyo nombre da nombre a esta novela gráfica, en París, antes de ir a la proyección de la película basada en una de sus novelas, Escupiré sobre vuestras tumbas. La historia no tiene compasión con el lector y antes de que Vian abandone su casa para acudir a su práctica de apnea, le revela la enfermedad cardiaca que padece. De esta forma, en soledad, se recorren pasajes de la infancia, la juventud y la vida de adulto del artista francés.

 

Los autores practican un viaje biográfico interesante. No solo es la representación de algunos de los hechos más significativos de la vida de Vian como sus primeros escarceos con las diversas artes, su contacto con la escena cultural francesa, la llegada de la guerra o el juicio por escándalo de la mencionada novela. Es también un retrato emocional que ilustra muy bien un carácter complejo, tan tímido como osado, tan melancólico como vivaz. Ayuda a su representación tanto o más que el dibujo desgarbado, una variedad de paletas para cada escena, con pocos colores, que inundan las escenas de forma atmosférica. De alguna forma, los autores parecen darnos a entender que Vian era “aquel lugar en aquel momento”. Y así, sabiendo las horas contadas, como lo sabía el artista francés, recorremos la vida hacia adelante, disfrutando de cada página, siendo testigos de la vida que él eligió vivir.

 

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Saló del Cómic de Barcelona 2018: Masterclass de Laura Pérez Vernetti

 

 

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Foto: FICOMIC

 

A Laura Pérez Vernetti apenas la conocía o había leído nada de su obra. Recuerdo un amago de discusión sobre la relevancia de su obra entre Ana Galvañ y Pepo Pérez en la entrevista para el Comics Esenciales 2016. Ana defendía la importancia de recordar la carrera de la autora y su trabajo único. Seguramente de forma poco casual, Laura asomó la cabeza en el Comics Esenciales del año siguiente: Kike Infame reseñaba su Viñetas de plata y Álvaro Pons mencionaba los cómics de la autora en su artículo sobre poesía gráfica. Este año se le ha reconocido la importancia de su carrera otorgándole el Gran Premio del Saló del Cómic, por lo que acudir a su charla era algo imprescindible.

 

El evento estaba anunciado como una masterclass, sin embargo, la autora decidió hacer un repaso a su carrera, muy centrada en su línea de trabajo reciente dedicada a investigar la vida y obra de diversos poetas. La siguiente transcripción la componen varios fragmentos de esta charla en la cual nos explica su procedimiento de trabajo y como sintetiza estas vidas y sus versos en historietas. Vereis en la transcripción muchas menciones a cosas que se están mostrando en pantalla y que no he logrado encontrar para colgarlas (otras sí).

 

Me permito un apunte: me resultó curioso que a Pérez Vernetti le fascinara la poesía de Jesús Aguado, centrada en la felicidad y la alegría rechazando lo oscuro y lo doloroso como la esencia de la cultura. En la charla que dió Tillie en la mismo evento, en la misma sala -y que encontrareis transcrita en este mismo blog- la autora norteamericana dijo algo casi idéntico: basta ya de lo oscuro y de la figura del artista amargado y torturado. Y esto lo dijeron dos autoras de generaciones y procedencias muuuuuy distintas. Interesante como poco.

 

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Esto de hacer una masterclass impone mucho porque, jolín, yo todavía tengo mucha guerra que dar. Me han dado un premio, pero anda que no falta todavía: cosas que investigar, caminos que recorrer… Yo cuando me pongo a hacer un resumen de lo que quiero hacer, no acabo. Muchas veces recibir un premio así parece un poco como si te dijeran “es el premio a una carrera… ¡retírate ya!”.  Yo recuerdo que Max se indignó un poco. Se lo dieron más joven, cuando tenía 40 y pico y él decía que no se iba a retirar al recibirlo. Pues, oye, yo pienso dar mucha guerra todavía.

 

Entonces yo en esta masterclass os quería hacer un pequeño resumen de mi trayectoria. Y luego pasaré a los últimos diez años, en los que me he dedicado a la poesía gráfica, que es una nueva vía de expresión en el cómic. Ya no es la novela gráfica, de la que estaba hablando Will Eisner en los años setenta. Incluso en España, en los años cincuenta y sesenta había unos libritos, que yo tengo, que los llamaban novelas gráficas. pero poesía gráfica, no. Poesía gráfica es solo desde hace diez años, que es cuando el guión ya no es prosa, ya no es un cuento, ya no es una novela adaptada a la historieta. No es prosa, por lo tanto, sino que es un poema.

 

Yo empecé en El Víbora, tenía unos veinte años. En los años ochenta fue una eclosión loca por los tebeos. La movida madrileña era el arte que prefería: decían que el cómic es el mayor arte. Entonces esta generación que trabajamos en los ochenta y que aun hay gente como Federico del Barrio, Raúl, Felipe Hernández Cava… llegamos con esta pasión por este arte de la secuencia que se acerca al cine, a la fotografía, a la pintura, a la literatura. Muchos de nosotros todavía estamos subyugados. Yo si he aguantado tantos años es porque tengo una pasión loca por los tebeos. Entonces incluso yo hoy en día tengo que trabajar como profesora de ilustración, como intérprete,… porque muchos libros que hago, como son de investigación… Por ejemplo, mis amigos poetas me decían “pero Laura, si los poetas no vendemos libros, ¿cómo se te ha ocurrido coger un guión de poesía?” Pues resulta que el experimento de poesía gráfica está funcionando bastante bien. También yo busco aquellos poetas que son más narrativos, la poesía es muy dificil de adaptar. Gran parte de la poesía es conceptual. Por ejemplo, yo adapté a Menchu  Gutiérrez que es una poeta muy ecléctica y muy conceptual. ¿Cómo dibujas los conceptos? hay muchos vocablos poéticos que no son visuales. Entonces buscar aquellos poemas de ciertos poetas que se puedan dibujar en secuencia… No solo se trata de dibujar, porque claro puedes hacer una ilustración de Baudelaire o de cualquier poeta puedes hacer una ilustración. Pero hacer una narración en secuencia, una cámara que se mueve, cuando estás recitando un poema… Claro, esto es bastante difícil. Yo tengo compañeros que me dicen “ostras, Laura, me han propuesto hacer esto de un poeta, pero es que no sé como hacerlo”. Es francamente difícil.

 

Yo ya había adaptado literatura a comic: a Stevenson, a Colette, a Carson McCullers, a Joyce, a Maupassant, a Thomas de Quincey, a Dylan Thomas… A un montón de literatos los adapté a la secuencia del cómic. Ojo. No quiero que se crea que el cómic tiene que dignificarse con la literatura y la poesía. En absoluto. Para mí es apasionante el cómic. Sencillamente es un híbrido, un diálogo con otras artes, que para mí están al mismo nivel. Y a mí me apasiona más el cómic que la poesía. Pero es un diálogo. Yo creo que los híbridos son muy interesantes. De la mezcla de literatura y cómic, poesía y cómic, acaban ganando las dos artes. También la poesía se hace más pop, más cotidiana, más moderna en muchos aspectos. Descubrí que la poesía que muchas veces la gente dice que “es un señor que está con una lira en el balcón de su amada, es muy cursi, ahí cantando poemas de amor”. No señor. Hoy en día, la poesía mundial, la poesía catalana, la española, es actual, es rupturista, hay un montón de estilos muy interesantes. Por ejemplo, en mi libro Ocho poemas. Novela gráfica incluyo a Jesús Aguado que reivindica la felicidad y el humor ¿Porqué no? La cultura tiene la manía de que solo lo trágico, solo lo doloroso, es cultura. Todavía hoy en día, la felicidad y el humor se consideran como baja cultura o que no participa de la cultura. Pues dibujé un poema de Aguado al estilo de la caricatura. Para cada poeta elegí un estilo diferente.

 

ochopoemas

 

Esto en mi carrera me ha supuesto bastante problemas con loes editores. Presentar un libro que tiene varios estilos gráficos pues me han soltado unas barbaridades enormes los editores. “No tienes personalidad”, “No sabes lo que quieres”, “esto me lo voy a comer, se va a quedar en el almacén”… ya sabemos como son los editores. Pero tuve suerte en el camino de encontrarme a Paco Camarasa, a Luces de Gálibo, a Reino de Cordelia, Amok en Francia… Ahora con Igort en Italia, en Coconino, y también publicaré en la revista italiana Linus, que es una revista histórica en la que publicaré poesía gráfica. Encontré gente sensible, gente que apostó por mí. Entonces por ejemplo a Felipe Hernández Cava tengo que nombrarlo porque en periodos en los que no tenía absolutamente nada y dibujaba sola, en una soledad horrorosa,… La verdad es que el trabajo del dibujante es solitario y es un gran placer. Pero cuando pasan los años y te encuentras rechazo tras rechazo, pues Felipe Hernández Cava me estuvo apoyando. Es una persona ética y es un gran guionista. Mucha gente dice que es el mejor guionista español. Apoya a sus autores. Es un gran amigo. Y además Felipe Hernández Cava ha descubierto talentos, que eso es muy difÍcil. En pintura hemos visto a los que apoyaron a los dadaistas, a los que apoyaron al arte pop,… esa gente que apostó y dijo “hacedlo que yo os expongo”. Pues Felipe es una de estas personas. Las personas que él tuvo el olfato para descubrir como autores con talento y apoyarles, en diez o quince años han demostrado ser grandes autores.

 

VERNETTIPESSOA

 

En poesía gráfica lo primero que yo hice hace diez años fue Fernando Pessoa, en Pessoa & CIA con Luces de Gálibo. Precisamente porque hacía muchos años que yo quería adaptar Pessoa a la historieta. Lo elegí porque es uno de los grandes poetas del siglo veinte que tenía varias personalidades. Él lo hizo antes que yo en poesía, en ensayo… Pessoa en El libro del desasosiego mezclaba ensayo, autobiografía, novela… tenía muchas personalidades muy diferentes entre si. Pues de este artista que apostó por la libertad del creador, de tener varias personalidades -igual que yo tengo varias personalidades gráficas también- pues me dije, voy a intentar hacer una novela gráfica. Que es lo que yo pensé hacer al principio, pero luego… claro, lo que a mí me interesaba era sobre todo la primera parte del libro que es una biografía. La segunda parte son poemas de sus heterónimos. Y entonces empecé a utilizar como guión la poesía.

 

Veis aquí una de las páginas de Pessoa. Yo cogí los retratos de su amigo Almada Negreiros que ahora hay una exposición muy importante en Madrid, en el Reina Sofía, de Fernando Pessoa. Es una exposición muy interesante. Sobre todo es pintura. Y hay algún texto de Pessoa que si vais veréis que realmente es una persona que se ha adelantado a muchas investigaciones de hoy en día. Realmente fue muy desconocida su obra. Pero porque no le interesaba hacerse ver, no le interesaba publicar a pesar de que era un gran creador.

 

VERNETTIPESSOAFUTURISTA

 

Entonces como veis aquí, yo cogí un poco el arte de las vanguardias portuguesas de principios del siglo veinte, sobre todo el futurismo. Esto es para que veáis un poco, los bocetos. Y aquí el blanco y negro. Me gusta mucho el blanco y negro, que es lo que sobre todo he hecho. Porque es como la fotografía, una traducción de la realidad. Tú estás traduciendo las luces, las sombras, los contrastes, los llenos, los vacíos… He hecho color también: ya vereis que en Pessoa los poemas son en color y la biografía es en blanco y negro. Porque me parecía eso, que Pessoa tanto decir que era un oficinista gris… pero tenía una imaginación loquísima. Y por eso lo hice en color, en color acuarela. Pero los últimos diez años.

 

Esto es el boceto hecho a rotulador. Esto es el padre de Pessoa. Utilicé bastante la caricatura. O sea, la fisionomía del rostro caricaturizada y el cuerpo pequeño. Esta es la primera página de la vida de Pessoa, cuando Pessoa nació. Resulta que su madre para esa época debía ser realmente algo muy extraño, era una mujer muy culta: leía varias lenguas, escribía poesía. El padre de Pessoa murió siendo él muy pequeño. Aquí veis más bocetos para que veáis que mis bocetos son muy esquemáticos. Más o menos aboceto muy rápidamente la idea sobre todo para la composición y luego voy perfilando. En esta primera viñeta esta era la tía de Pessoa que era una persona que tenía problemas mentales. Y aquí veis como se pasa a tinta. Porque yo trabajo tanto el dibujo con los instrumentos tradicionales como con el ordenador.  Para dibujar me aburre el ordenador, entonces dibujo a mano, paso a tinta a mano, coloreo a mano… pero por ejemplo, para la rotulación tengo una tipografía que me he hecho yo con mis propias letras. Poner en escuadra, limpiar las páginas, todo esto, lo hago con el ordenador.

 

VERNETTIPESSOABIO

 

Aquí veis un retrato abocetado de Pessoa, luego lo invertí. Según la composición, lo invierto. Estos de abajo son grandes escritores y poetas con los que se relacionó Pessoa. Pessoa se relacionó con las vanguardias, pero en el fondo como era una persona muy aislada, una persona muy solitaria, en realidad no participó. No se puede decir que Pessoa fuera un futurista o una persona de las vanguardias, pero sí que se relacionó con estos grandes autores. Aquí veis Orpheu, que fue una de las publicaciones vanguardistas de la época. Aquí al final veis a Almada Negreiros que tiene un traje futurista que se hizo él. Y es una lectura de Pessoa con varios personajes. Yo he cogido cuadros de los años veinte, portugueses. Estos personajes los he sacado de cuadros de la época. Y aquí veis el pasado a tinta, con el pincel. Me gusta el rasgo del pincel más que la plumilla. Hay autores que utilizan la plumilla y la plumilla es un trazo muy limpio y fino. Pero yo prefiero el pincel, me gusta más el trazo gestual del pincel.

 

Pessoa era una persona a la que la astrología le interesaba muchísimo. Se montó una pequeña imprenta en la que se arruinó y aquí, en la última viñeta veis parte de sus heterónimos. Y aquí tenéis una viñeta de color. En el cómic sabéis que tienes que estudiarte toda la secuencia, es como un storyboard. Los guiones de cómic recuerdan mucho a los guiones de las películas de cine. Se habla de plano general, de plano medio, de primer plano, de picado, de contrapicado,… Generalmente se habla en términos que también usan los cámaras de cine o los cineastas. Y veis aquí como tengo que abocetar primero como será el movimiento de la cámara. Porque el cómic no es una única imagen como la pintura o la fotografía sino que tienes que estudiar de manera que el lector no se detenga en una imagen sino que la primera viñeta le dé una patada a la segunda, la segunda a la tercera y acabe el lector hasta la última página. Y veis aquí ya la página pasada a tinta, a acuarela. Lo hice así porque me interesaba el color a acuarela pero me llevó mucho tiempo. Este album me llevó tres años. Primero porque Pessoa es tan difÍcil que yo pensaba que iba a ser imposible. Y luego porque la técnica de la acuarela tienes que esperar que se seque el color, para pintar el de al lado, tienes que precintar la acuarela, etc. Claro, si lo hubiera hecho con ordenador, en unas horas lo acababa. Pero yo quería que fuera en acuarela. Aquí veis otra viñeta, fijaros que de hecho, en la pelea, veis más o menos como se moverán los personajes. Luego  ya cambio algún punto de vista.

 

Y aquí La oficina amplia. Este es de El libro del desasosiego. Tiene bastante obra. Como el fue un oficinista gris toda su vida realmente no le interesaban los viajes, las aventuras, los grandes amores, sino que era una persona que fue… un oficinista gris. Un traductor. Estuvo en una oficina durante muchos años, entonces retrata las oficinas y muchas veces lo hace como si fuera un espacio muy interesante, como si estuviera lleno de pasiones. Como si fuera el amazonas. Y aquí veis un boceto, la viñeta final. ¿Veis este personaje que es el jefe? En la exposición de Pessoa de Madrid hay un personaje de los artistas portugueses de principios de siglo que es calcado. Y yo no lo conocía. Entonces me impresionó mucho ver. Que a principios del siglo veinte habían hecho un oficinista parecido al que se ha hecho un siglo después.

 

El color acuarela es un poco difÍcil de reproducir pero bueno, yo quería hacerlo. Y esto ya es otro poema. El personaje, el lápiz, la tinta encima. Veis que ya no es el mismo estilo que el anterior, es diferente de alguna manera. Este es un poema de Alberto Caeiro, uno de sus heterónimos, que ocupa solo una página. A veces el poema ocupa seis-ocho páginas y otras es muy breve. Una viñeta que el plano frontal tenía que hacerlo simétrico… veis que está aquí la penúltima viñeta. Arquitecturas deformadas, un poco también la estética del siglo veinte.

 

VERNETTIMAYAKOVSKY

 

Y este es el siguiente album que hice que es sobre el poeta ruso Maiakovski. Lo escogí porque había pensado en coger un poeta que fuera muy diferente a Pessoa. Si Pessoa estuvo toda la vida en una oficina, pues quise hacer un poeta que tuviera una vida emocionante. Maiakovski estuvo en la guerra, era un hombre muy ligón, lo metieron en la cárcel, militó clandestinamente,  viajó mucho… Elegí un poeta con una vida apasionante, de una poesía muy combativa y también de una poesía bastante autobiográfica. Yo elegí aquella poesía que iba narrando la vida de Mayakovski. Y veis, aquí hice de nuevo un estudio del arte de la época: suprematismo, futurismo, constructivismo, el cartelismo de la época… Está mujer por ejemplo recuerda a Lili Brik, un cartel que hizo RodchenkoLilia Brik fue uno de los grandes amores de Maiakovski. Entonces, veis, las letras recuerdan a las letras rusas de la época. O sea que hizo un estudio también de lo que era el arte de aquella época. Esta es la portada italiana, se publicó en Coconino Press. Veis que el diseño de los italianos han decidido coger viñetas para la portada. Lo hice en bitono: blanco, negro y rojo. ¿Porqué? Porque durante la Revolución Rusa no había dinero. Entonces se usó mucho el blanco y negro y el bitono. No se podía gastar en colores en los carteles de la revolución o en lo posterior. O los constructivistas, los futuristas, los suprematistas… no tenían un duro. Entonces se hizo mucho blanco y negro y bitono. Y mucho rojo. A veces también el amarillo. Pero principalmente blanco, negro y rojo.

 

Y este es un poema de Maiakovski, La rusa del dandy (?). Más bien es de la época futurista de Maiakovski. Veis aquí el personaje que es él, aquí retoma la estética de la época. Y el retrato de Maiakovski, que a veces es caricatura, a veces es realista, a veces es medio inventado… pero veis que el estilo es diferente que el de Pessoa. Yo en cada proyecto parto de un punto de vista gráfico diferente. Esta es la página ya pasada a rojo y a tinta. Esta ya es más reivindicativa, más comunista, de su participación en la lucha comunista. Aquí están los burgueses ilustrados como cerdos. Ya son poemas más combativos, politizados respecto al anterior, que era futurista, que hablaba del dandy… Veis aquí la página que sale Sergei Esenin, que era un poeta ruso de la época. Y la última viñeta retoma el tema del cartelismo ruso. He mezclado varias imágenes. Aquí veis un poema que se llama “Tú” dedicado a Lilia Brik. Lilia Brik estaba casada con Ósip que era un gran escritor y un crítico muy amigo de Maiakovski. Y se montaron un trio. Lilia Brik tenía relaciones tanto con Maiakovski como con su marido y se llevaban muy bien. Llegaron a un acuerdo, no habían ni celos ni nada y se entendían muy bien así. Y este es un poema que le dedica a ella, su gran amor, que se llama “Tú”. Este es el boceto. Veis aquí que en la segunda viñeta el rojo lo he movido. Así como en las otras coincide con el registro negro, en la segunda viñeta moví el rojo. Esto es otro poema, de la hambruna en Rusia. Y aquí veis, en el cabezal, en el titular aparecen dibujos de Maiakovski. Porque de Maiakovski se habla de  su poesía, su vida, su participación en la revolución, su encarcelamiento… pero no se habla de que era muy buen dibujante. Hacía unos dibujos fenomenales. por ejemplo, hizo toda una serie de dibujos para caramelos que son como unas caricaturas muy buenas. Y entonces a veces en el libro aparecen dibujos de Maiakovski. Los he incorporado a las páginas. Otra viñeta. Veis, aquí pasaba a rojo y a blanco y negro. Claro, tenía que coger también gorros de la época, gafas, barbas, bigotes… También como iban las mujeres, que solían cubrirse mucho la cabeza.

 

VERENETTIMAIAKOVSKITEBEOSFERAPágina de El caso Maiakovski (Lúces de Gálibo) – Imagen en Tebeosfera

 

Y esta es la primera página de su biografía. Maiakovski era un gran forofo de Cervantes y del Quijote. Toda su vida fue un libro de referencia. Tenía tres hermanas y se quedó huérfano de niño.  Esta segunda viñeta en la que Lilia Brik está gritando, es una reinterpretación de un cartel de Rodchenko. Yo lo he cambiado, he cambiado los fondos, por ejemplo. He cogido los carteles de la época y los he redibujado para que narraran la historia. Rodchenko y Maiakovski se montaron un estudio de diseño los dos. Veis que es una estética de la época.

 

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Y esto es Poémic. Es un experimento nuevo porque es la poesía en la tira. Ya no es la poesía en la página de cómic dentro de una ración de diez, quince o veinte páginas, sino que es una tira que tiene cuatro viñetas. Tiene que explicarlo todo en una comic-strip o tira. ¿Qué pasó? Pues resulta que yo el Día de la Mujer había una lectura en Poble Sec del poeta Ferran Fernandez. Y estábamos leyendo sus poemas, que los recitaba junto a una cantante de tango, y el diseñador Andres Salvarezza me dijo: “oye, Laura, ¿te has fijado que los poemas de Ferran Fernandez sigue la estructura de una tira de cómic?”. Nos fijamos y era verdad. Sus poemas son como si en la primera viñeta te formulara una situación y en la segunda o tercera, un gag final. Entonces volví a casa esa noche y yo tenía un libro de Ferran Fernandez, que es catalán y profesor de periodismo en Málaga, me puse a dibujar e hice la primera tira. Y entonces hablé con el poeta para proponer hacer las tiras y él estaba encantado. Él no se había dado cuenta de esto. Lo dibujé durante un año y salió Poémic. Historias en blanco y negro. El personaje se inspira en Tristan Tzara, en la manera de vestirse, por ejemplo. Tristan Tzara llevaba solo una lente, iba bien peinado, tenía una forma de vestir muy específica. Son poemas que hay de todo. Hay compromisos políticos, hay relaciones de pareja, hay erotismo, hay amistad, hay odio, hay todo tipo de temas… Elegimos como portada una tira. Es muy sintético, hay muy pocos negros y mucho blanco. Porque claro, la tira al ser pequeña tampoco puedes poner mucho detalle porque se te empasta todo.  Veis, uso pocos elementos. Sobre todo es el personaje en el centro. Este es sobre los tebeos. La última viñeta es del dibujante Coll.

 

Y este es Ocho poemas. Novela gráfica. Este es el que os contaba yo que Jesús Aguado hizo un poema sobre la felicidad. Entonces en este libro hay cuatro mujeres poeta. Ya sabéis que las “poetisas” ya no existen. Las poetas no quieren que las llamen así. Entonces eran cuatro poetas hombres y cuatro poetas mujeres. Entre las mujeres, Miriam Reyes, Julia Otxoa, Isabel Bono y Mentxu Gutierrez. Entre los hombres, José Luis Piquero, Jesús Aguado, José Angel Cilleruelo y Luis Alberto de Cuenca.  ¿Porqué hice este libro? Porque igual que en el Poémic me dije que estaba haciendo un album sobre Pessoa, que en vida no le hicieron ni puto caso y a Maiakovski… Bueno, a Maiakovski sí, que le hicieron un funeral de la hostia pero porque estaban utilizando como propaganda stalinista. Y en este yo pensé que tenía que apoyar a los poetas actuales. Los poetas actuales están luchando en estos momentos, lo tienen dificilisimo. Estamos hablando de cultura actual, de todo lo que nos interesa. Me dije ahora voy a coger a poetas catalanes y españoles que están publicando hoy en día. Contacté con varios poetas y hicimos una selección de poetas de diferentes generaciones.  De personalidades muy diferentes. Y hacer para cada uno un registro gráfico de acuerdo a su personalidad poética. Esta es la portada que me hizo el diseñador Andrés Salvarezza, que me ha hecho la mayoría de los diseños. Ahora trabaja para Ediciones La Cúpula. Es un gran diseñador que, por ejemplo, ha hecho la portada de Sufragista, un libro que ha tenido seis o siete ediciones. Aquí cogió una viñeta de cada poeta.

 

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Este es José Luis Piquero, un poeta muy duro, con una poesía que no hace concesiones. Muy veraz. Su gran fuerza es la mala leche. La fealdad, la guerra… es lo que él narra. La crueldad que hay en la vida. Este poema lo estoy publicando en Italia en la revista Linus. Estamos probando en Italia a ver como funciona la poesía gráfica. Igort ha dicho que me iba a apoyar en Italia, le gusta lo que estoy haciendo. Y vamos a ver como contestan los italianos.

 

Esta es Mentxu Gutierrez, la que os decía que es una poeta hermética. Gran parte de su poesía es dificil, es conceptual.Todos estos textos que hay abajo explican cada poeta. Y cada poeta me decía, en su caricatura, qué elementos forman parte de su poesía. Mentxu me dijo “los faroles”, “los laberintos”, “los animales”, “el lobo”… Yo ponía los elementos que elos me decían que se identificaban en su poesía. Esto es de Mentxu, veis es mucho más frío. Un encuentro en una pareja, el absurdo y, de alguna manera, un desencuentro. Mezclé un tipo de imagen muy fotográfica, muy descriptiva con las pinturas, el tríptico de Botticelli que hay en El Prado. Se llama Las nupcias de Nastaglio degli Onesti. Es una novela del Decamerone de Boccaccio. Yo cogí estas pinturas que también hablan del desencuentro en una pareja y de la venganza del hombre que no es amado por una mujer… Estas pinturas y esta novela hablan de que una mujer rechaza a un hombre y como luego tiene una condena en el infierno, que son estos perros, que la siguen, la cazan y le sacan el corazón. Entonces yo cogí esta pintura de El Prado, que son tres cuadros y que es en realidad un cómic antes del cómic. Porque lo que hay en estas pinturas es una narración en secuencia como en el cómic. O sea que Botticelli hizo una narración típica tebeística. Por lo tanto, es un antecedente. Y puse bocadillos típicos de cómic, cambié algunas cosas… por ejemplo, el personaje de la chica tiene el pelo corto como la protagonista de la historia. En resumen, lo adapté y cambié algunos detalles.

 

Y este es Jesús Aguado, el que os decía que reivindica la felicidad. Él ha vivido mucho tiempo en la India. Por lo tanto él me indicó como elementos ciertas partes de la India, ciertos paisajes. Y veis como es completamente caricatura. Incluso el titular. El titular no es tan trágico como Piquero,  es mucho más jocoso.

 

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Esta es Isabel Bono. Su poesía es como si pegara un puñetazo. Muy sintética. No es como Piquero que es cruel y describe la maldad del mundo. Ella es una mujer fuerte, aquí que la veis tan frágil y pequeñita, cuando escribe te da un golpe cada palabra. “Ya no tomo drogas” PUM. Pega un golpe.

 

Y este es José Ángel Cilleruelo que mezcla lo sublime con la basura, con lo underground. Sobre todo trata la belleza de la adolescencia. Los cuerpos… y además esto que siempre se habla de la belleza femenina… pues en este caso un poeta habla de la belleza de los cuerpos masculinos, en la adolescencia. Y como una niña, una chica, que era muy puritana que era encandilada por la belleza de estos cuerpos masculinos.

 

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Y esta es Julia Otxoa. Para Julia Otxoa es importante el sueño, la naturaleza… Ella vive en el campo y para ella es muy importante todo el reino animal y la naturaleza.

 

Y esta es Miriam Reyes, que ha hecho un poema que habla de las manos de su amante. ¿Qué es para ella las manos de su amante? Es como un espacio sideral. Se concentra en esa parte del cuerpo de su amante.

 

Y este es Luis Alberto de Cuenca, que tiene toda una iconografía de los antiguos tebeos: Flash Gordon, John Willy, El Hombre Enmascarado, etc. Es como volver a los grandes autores de los años cuarenta y cincuenta. Es un poeta muy famoso. Es el más famoso de los que he dibujado. E inventó un tipo de poesía que se llama “de línea clara”. Luis Alberto de Cuenca es un loco de los tebeos desde la infancia. Y se inventó esta poesía porque se basa en el estilo francobelga de mismo nombre. Intentó trasladar a la poesía lo que era Hergé y similares… con un estilo muy limpio, muy actual, muy urbano… El titular es un poco como de cine de los cuarenta. El titular con la sombra recuerda el cine en blanco y negro.

 

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Y esto es de Yo, Rilke. De nuevo, otro suicidio. Me decían “Rilke es dificilísimo”. Es uno de los grandísimos poetas del siglo veinte pero es oscurísimo. Entonces la primera parte son unas treinta páginas de su biografía. Era una persona que siempre estaba huyendo, que conoció a Lou-Andrea Salomé, a Freud, a Nietzsche… En el retrato está el hombre retratado y el hombre de la barba que es Rodin, que le influyó mucho en su poesía. Rilke es un poeta que en lugar de ser influenciado por otros poetas, los que influyeron en Rilke fueron pintores. Pintores y escultores. Su poesía fue marcada por el arte visual y el arte táctil más que por poetas. Está Lou-Andrea Salomé -la rubia-, su madre, que le marcó mucho en la vida, Nietzsche… Luego tenemos sus poemas, sus oscuros poemas. Es extraño porque este poema, Queja de muchacha, que tiene un siglo de antigüedad, ya planteaba cuestiones feministas. Como diciendo que la mujer que tiene tantas posibilidades cuando es niña, que es libre, que es creativa, que doloroso es llegar a la adolescencia y que te digan “ponte una compresa, renuncia a todos tus sueños de la infancia y ahora vas a estar atada a la casa”. Y en este poema Rilke de forma muy oscura ya habla de esto: el golpe fuerte que reciben las mujeres en la adolescencia.

 

En Rilke está muy presente la muerte. Desde luego yo elijo cada uno… un poeta oscuro… la muerte… no voy a vender ni un libro (risas). Luego tampoc me va tan mal. Yo investigo y si sale bien, bien. Y si no pues vamos al próximo. En Yo, Rilke también vamos cambiando de época y de lugar. Entonces tengo que hacer de nuevo otro estudio: gorros, sillas, titulares, letras… Es un trabajo de documentación histórica.

 

Aquí retrate a mi madre. Graciela, mi madre, murió de cancer hace cuatro años y este libro lo dibujé un poco con “sabor a muerte”. Todo el libro la muerte está presente. La primera nila que aparece en la historia, la niña con las trenzas es mi madre. Donde pone Gretel, es mi madre.

 

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Y este es el último, Viñetas de plata con poemas de Luis Alberto de Cuenca. Hay serie negra, hay conflictos de pareja, hay la infancia… También aparece el tema del acoso a los niños a los colegios. Es un poema que escribió hace muchos años pero que ya hablaba de que ser niño no es algo tan alegre y tan divertido, que puede ser horroroso. Y ya habla del tema tan frecuente que se ve hoy en día en las aulas. Luego tiene un poema que es de serie negra, que es como un guión de cómic. Él está tan influido de los tebeos, que algunos de sus poemas son guiones de cómic. Este es uno de serie negra La mujer sin cabeza. Luego hay otros poemas más underground.

 

Si queréis hacer alguna pregunta…

 

¿Puedes explicarnos a qué se debe el salto de los cuentos a la poesía?

 

Yo desde el principio he investigado. Yo me he dedicado siempre a investigar. Entonces a mí no me ha llamado un editor y me ha dicho “oye, haces una historieta de chicas que vayan al Congo y monten una película”. No. Yo he hecho una investigación y cuando tenía el libro acabado, me he buscado un editor. Siempre lo he hecho así. Tengo muchos libros sin publicar porque era necesaria esa investigación en ese momento y lo he hecho. Entonces ahora las generaciones jóvenes me reconocen el valor de esto. Me hablaba ayer Kike Infame y me decía que para las chicas que tienen entre veinticinco y treinta eres un referente porque abre las posibilidades de tener diferentes estilos, porque investiga en muchas líneas distintas. Entonces, yo creo que me dieran un premio todavía me cuesta creerlo porque cuando haces lo que te da la gana no esperas que te den un premio. Pero mira, habrán coincidido toda una serie de factores. Pero yo siempre trabajo así: primero investigo y luego busco un editor. Una cosa me ha llevado a la otra. El cuento me ha llevado a la novela. La novela me ha llevado a la poesía.

El piano oriental (Zeina Abirached)

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Pudiera pensarse que la novela gráfica, como forma ya evolucionada y madura del medio del cómic y basada en la libertad del autor y en la expresión de su estilo personal, nos llevaría a una situación donde abrir las páginas de cada obra sería una sorpresa tanto en lo visual como en lo argumental. Que quedaríamos libres de tópicos y temas recurrentes, pero también de estilos canónicos e imposiciones editoriales. Pero al fin, en la literatura gráfica pasa también como en la literatura textual. Los estilos gráficos y narrativos más personales al final devienen en influencias y escuelas. Y los nuevos autores acuden a los “nuevos temas”, generando el amago perceptivo en los lectores de que nos hallamos delante de géneros y subgéneros modernos asociados permanentemente a la novela gráfica, al cómic en forma de libro: la biografía, la autobiografía, el humor costumbrista, la novela histórica, etc. Por si fuera poco, las convenciones habituales nos pueden llevar a pensar que esos “nuevos géneros” van ligados a unos estilos de dibujo y de narrativa visual muy específicos, como nos tenían acostumbrados los formatos físicos y formas narrativas precedentes, tanto  el cómic de superheroes, como el manga puramente shonen o el album de humor y aventuras franco-belga. “Este estilo de dibujo es muy de superheroes”. “Este estilo de dibujo es muy de manga”. “Este estilo de dibujo es muy de bédé”. Y al fin, también “este estilo de dibujo es muy de novela gráfica”.

 

Por eso, cuando cae en mis manos El piano oriental -especialmente siendo la primera obra de  Zeina Abirached que leo- aparece revoloteando el fantasma de la comparativa prejuiciosa con obras de otros autores de similares características. Creo que es muy difícil leer a Abirached y no pensar en Marjane Satrapi o David B, claro. Pero la cuestión es que además estamos ante una obra que conecta oriente con occidente -con nexo en París-, que también tiene elementos biográficos y para rematar el cúmulo coincidente también tira de realismo mágico. La sombra de Persépolis y Epiléptico es larga, si bien puede ser una referencia interesante para quienes vayan buscando leer “algo como”… una situación típica con la que seguramente se habrá encontrado más de un librero frente a algún que otro lector casual de cómics que empieza a meter un pie en el medio, sin muchas pistas y que ha leído poco y lo habitual.

 

Lo que ocupa las páginas de esta novela gráfica es la vida -o una parte de ella- de Abdalah Kamanja , alter ego del bisabuelo de la autora, músico y afinador de pianos. Esta está centrada en el momento en el que Kamanja tiene la inquietud de hallar una forma de expresar los ritmos orientales a través de un instrumento típicamente occidental como el piano, y que por defecto no puede ejecutar los cuartos de tono. Ese dilema y su resolución es el eje a través del cual se cuenta esta historia, que la autora salpica de anécdotas cotidianas y biográficas para ayudar a explicar el carácter peculiar de su antecesor, un tipo optimista e infatigable. Abirached se esfuerza en resaltar todos los aspectos de contexto que pueden contribuir a influir en ese momento de “eureka”. Y ahí constantemente conecta lo pequeño, lo cotidiano, con lo universal y lo abstracto. Un paseo por la calle repleto de ruidos cotidianos en la mente de Kamanja, de repente dejan de ser “ruido” y se convierten en “música” -o al menos, en ritmo-. Dos hermanos gemelos idénticos en el exterior, pero muy diferentes en lo interior devienen en la representación del equilibrio de los opuestos. Un juego de mikado representa el aprendizaje de un nuevo idioma donde su dominio y comprensión se mezcla con la del idioma de origen y ello forma una madeja única y personal de formas de comunicarse.

 

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Es por esto que, a pesar de que el libro narra una historia, una biografía, tras su lectura vemos que el objetivo es otro y en eso toma distancia con las obras de Marjane Satrapi y David B. La preocupación de la autora va dirigida a expresar todos estos conceptos abstractos que giran en torno a una vida. Expresar  la alegría, la libertad, los entresijos de un lenguaje, la simetría entre culturas -pero también sus diferencias-, la complejidad de las  estructuras musicales, pero también su armonía y su equilibrio . Y para ello, Abirached tira de dos recursos que emplea de forma excepcional. Por un lado, usa la metáfora visual que inevitablemente lleva la obra a los terrenos del realismo mágico ilustrado; y por otro, usa elaboradas composiciones de página donde tanto sentido tiene cada parte de la página -sus viñetas- como el conjunto de las mismas, para expresar esos conceptos abstractos que intenta imprimir en el papel.  La elegancia del libro, a mi entender, es ese cierto ritmo que le pone la autora a la historia: nos lleva a los lectores de lo cotidiano y real a lo abstracto e interior. En un momento Kamanja está paseando por las calles de Beirut y de repente estamos en su mente observando una representación metafórica de la armonía musical. Hay una suerte de idas y venidas que van poniendo en contacto “lo que está arriba” con “lo que está abajo”. Y así, Abirached crea una suerte de sinfonía con la propia historia.

 

Otro aspecto que me ha llamado la atención del libro es un cierto paralelismo que creo que busca su autora. En otras novelas gráficas hay autores cuya estrategia a la hora de contar las biografías de otros es consiste en ponerse en la piel de esos mismos. Diría incluso que no se trata siquiera de una estrategia “racional” sino de una forma de acercarse a la comprensión de una vida ajena de la forma más íntima y comprometida posible. Me viene a la cabeza, por ejemplo, El arte de volar de Kim y Antonio Altarriba: Altarriba busca ponerse en la piel de su padre, para poder contar su historia. Y aquí Abirached dedica una parte de la obra a contar experiencias propias en las que se encuentra entre dos mundos -principalmente aspectos de la cultura occidental y la oriental, y más específicamente en cuestiones de lenguaje- y como busca su propia síntesis. Y en eso, establece un paralelismo con la búsqueda de su bisabuelo en su intento de resolver el rompecabezas de que un instrumento occidental ejecute ritmos orientales. Abirached nos habla de su propio “piano oriental” y con eso convierte el piano oriental de su abuelo en algo más que un instrumento, lo eleva hasta convertirlo en una expresión de la conciliación de aparentes opuestos.

 

Quizás por esa razón la obra tenga también de fondo alguna función terapéutica -que, por cierto, la música también puede tener- buscada de forma consciente o inconsciente. Y me parece muy bien. Al final, Abirached nos demuestra el poder del dibujo para proyectar imágenes y construcciones sobre dilemas o conflictos personales que en la vida real no sabemos ni cómo empezar a abordar y que incluso nos pueden parecer de imposible resolución. Puede que la expresión dibujada en tinta y papel no sea tampoco un chasquido de dedos milagroso que lo resuelva todo, claro, pero como mínimo sí que puede ser un mapa o una carta de navegación que apunte adonde queremos llegar y que nos permita avanzar hacia ello.

 

comic  El piano oriental  de Zeina Abirached

 

Crisálida (Carlos Giménez)

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Si tuviera que hacer aquí un repaso de la obra y trayectoria de Carlos Giménez probablemente acabaría con muñones en los dedos. Por ello, doy por hecho que el lector frecuente de cómics que aterrice en esta reseña conoce a este autor y su relevancia. Para el lector casual que no haya entrado en su obra, valga anotarle que es uno de los autores imprescindibles en la historia del cómic español. Giménez tiene una extensa producción en géneros clásicos -aventuras y ciencia-ficción- pero también se le considera un pionero en el campo de la biografía o el retrato costumbrista de su generación en cómic, dejando algunas obras realmente memorables. Por ejemplo, en la revista Jot Down elegimos Los profesionales como una de las cien obras imprescindibles del cómic de todos los tiempos, pero seguramente Paracuellos o Barrio podrían haberse incluido con igual reconocimiento en esa o en cualquier lista similar. Lo que sí que no puedo evitar plasmar en esta introducción es la rara sensación que experimento al ser esta la primera vez que escribo sobre una obra de Carlos Giménez y que al mismo tiempo esa obra, tras leerla, dé la impresión de que pueda ser la última. Espero, evidentemente, que no sea así.

 

Crisálida, el último trabajo de Giménez, es en varios aspectos tan típica de su autor como una cierta vuelta de tuerca -sería más correcto decir una mutación, quizás- de lo que ha venido haciendo desde siempre. En una sinopsis breve, el tebeo cuenta la etapa de la vida de un dibujante de cómics, Raúl -un alter ego del propio Giménez-, en la que experimenta una desilusión creciente que le lleva a un cierto aislamiento; Raúl va agarrándose a su profesión casi como el último remanente de plenitud y felicidad que le queda. Este estado anímico, esta “crisálida” como el propio personaje bautiza en las primeras páginas del cómic empieza en el momento en que el individuo toma consciencia de su propia mortalidad y terminaría, inevitablemente al suceder ese evento. Raúl comparte protagonismo en este tebeo con el Tío Pablo, otro personaje ya usado con anterioridad por Giménez -también un alter ego de sí mismo, atentos a la carambola-, que presenta aquí como amigo de Raúl y que ejerce el rol de narrador del crepúsculo de éste de cara al lector.

 

Una de las características notables de este trabajo reside en que, así como una parte de la obra de Carlos Giménez abunda en la biografía de una generación con un coro amplio de personajes -en los que se puede incluir él mismo- y un trasfondo histórico notable, esta vez el colectivo humano y el contexto temporal se difuminan. Hay elementos biográficos, sí. Pero si Giménez con anterioridad ha contado la biografía de un colectivo o la de algún compañero en particular -véase su reciente Pepe, que narra la vida del dibujante Pepe González- esta vez trata la suya propia exclusivamente, con un foco potentísimo. Nada más importa que contar lo que a él le pasa o le está pasando. Carlos Giménez aclara en el prólogo de la obra la razón de las semejanzas entre los dos personajes protagonistas de la obra y comenta el rizo del rizo elaborado con esos dos personajes que son, en el fondo, avatares de sí mismo. Sin embargo, a mí personalmente el motivo no me acaba de quedar claro ¿Distanciar personaje y autor para poder observarlo y representarlo con mayor honestidad? ¿Por costumbre del propio autor? ¿Son el Tío Pablo y Raúl dos aspectos diferentes de Carlos Giménez? ¿O son imaginarios del propio autor de si mismo en épocas distintas encontrados aquí? Quién sabe. En cualquier caso el resultado es interesante dado que permite narrar desde múltiples puntos de vista: la historia que cuenta el propio Raúl en primera persona -el relato directo-, la que cuenta el Tío Pablo sobre Raúl -la reflexión vista desde fuera- y la que el propio Raúl deja escrita en sus diarios -la crónica de la vivencia intimista y aislada-. Por una parte, a Giménez le sirve para paliar la monotonía que podría provocar la encadenación de escenas de tono similar -monólogos,  conversaciones y anécdotas narradas con un mismo tema de fondo-. Pero además le permite jugar a aumentar la tensión y la intriga con el lector, aislando y conectando al protagonista con los lectores según le conviene. No es lo mismo que el personaje nos cuente algo, copazo en mano y rodeado de amigos, que leer una nota que ha dejado escrita en manos de otros.

 

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En la parte negativa… bueno, debo confesar que he escuchado -ojo, que no leído- más opiniones negativas de Crisálida de las que yo compartiría. Una crítica habitual que me he encontrado es la del abuso de recursos gráficos “fáciles” como la ausencia de fondos  -o que estos queden difuminados-, la repetición de los mismos planos cambiando pequeños detalles o el uso del zoom. Si bien es cierto que la factura final del tebeo no es de las mejores en la carrera de Giménez, me parece que muchos de esos recursos son más que apropiados para lo que quiere expresar el autor y de ahí su pertinencia. Seguramente a esta defensa que esgrimo saldría rápidamente el contraargumento de que esos recursos no los inventa Giménez y que están algo más que manidos. Sinceramente, no me parece que Crisálida, teniendo el objetivo de ser un manifiesto emocional del autor, tenga que ser una obra en la que revolucionar desde el ingenio gráfico. Y en esas… ¿nos resultaría honesta una obra en la que un autor nos cuenta sus horas más bajas siendo esta misma obra un dechado de creatividad?

 

En mi opinión, la relevancia y la potencia de Crisálida reside en su discurso. Creo que hay pasajes de Giménez que pondrán la piel de gallina a cualquiera que haya pasado por algo similar o que conozca a alguien que lo haya vivido. “Ya no quieres verte con según qué personas, no quieres acudir a según qué actos, no quieres figurar en según qué listas ni salir en según qué fotos. Solo quieres que te dejen en paz. Y así es como te vas encerrando en tu crisálida”. Leer estas líneas, a mí personalmente, me sobrecogió.

 

Con todo y con eso, me parece que Crisálida no funciona como una historia que cuente como se vive una depresión o un estado de aislamiento de forma universal. A pesar de los seudónimos -que en el fondo creo que es simplemente un recurso que Giménez usa por costumbre- la obra cuenta muy particularmente las vicisitudes de su protagonista. Así, si bien eso convierte al tebeo en un ítem importante en la bibliografía del autor -y por lo tanto de interés natural para sus seguidores habituales- eso la aleja del interés de un público mayor que no lo conoce o lo conoce poco. Por decirlo de otra forma, Carlos Giménez está en Crisálida más cerca de autores como Joe Matt o Chester Brown cuando narran sus vivencias o cuando manifiestan sus estados de ánimo que, por ejemplo, de Paco Roca cuando coge un vivencia emocional particular con fondo biográfico y le da el traslado a una sensibilidad más amplia y compartida. Comento esto no porque un tipo de historia o de voz sea mejor que la otra, por supuesto. Lo hago porque creo que ha habido un cambio de tono respecto de las anteriores historias de Giménez en las que sí que conseguía llegar mejor a una cierta universalidad. Aquí se ha dado un giro. Crisálida es un relato muy personal, muy desde el “yo” que el lector podrá captar fácilmente, y que atraviesa cualquier juego de seudónimos que nos haga su autor.

 

Para terminar, me queda expresar una duda. Es extraño que para lo que le sucede a Raúl en el tebeo el personaje -también su autor, claro- decida denominarlo “crisálida”. Siendo, según la definición expresada en el tebeo un estado anímico que empieza con la conciencia de la muerte y termina con la llegada de la misma me parece extraño que la figura que se use como símil sea una crisálida y no por ejemplo una mortaja o un sudario, que hace más referencia a la mortalidad. La figura de la crisálida lleva implícita un proceso de transformación, de cambio. Me hace pensar también en algo que dice Giménez en el prólogo y que el crítico Gerardo Vilches destaca en su reseña en Entrecomics. Giménez niega la existencia de experimentación en el mundo del cómic actual en un momento en que precisamente rebosa la experimentación, especialmente en artistas independientes y editoriales pequeñas. Y precisamente al final del tebeo -atención al breve spoiler- lo que “sale de la crisálida” yo al menos lo asocio con esos estilos independientes, experimentales, que expresan rarezas y misterios con unos pocos trazos garabateados, dejando al lector reflexionando, pensando sobre qué es lo que ha visto exactamente. Eso pasa, de alguna forma, al final de Crisálida. Y quizás eso pueda ser un cambio, algo nuevo, para el propio Giménez.