Saló del Cómic de Barcelona 2018: Masterclass de Matt Fraction

 

fm5a8931

Foto: Ficomic

 

Quizás uno de los eventos más esperados por el público en el salón (al menos es la impresión que me queda de la de gente que me está pidiendo los audios tras saber que estaba transcribiendo charlas), la masterclass de Matt Fraction fue interesante a la par que entretenida. Fraction alimenta en el seguidor una cierta imagen de “científico loco de la historieta” y no es para menos, siendo el guionista del revolucionario Ojo de Halcón que se marcó con David Aja.

 

Pero por mucho que nos empeñemos en verlo como un  intenso excéntrico (en la masterclass tuvo sus momentos), Fraction me pareció un autor tremendamente prágmatico. Adelantándome a lo que vais a leer, Fraction empieza su clase recordándonos lo más esencial e imprescindible: ser siempre conscientes de qué va a ser el “contenedor” de las historias para los guionistas. Recordar que lo que se escriba va a ir a parar a un libro o a un conjunto de folios grapados con un mecanismo más sencillo que el asa de un cubo pero que hay que tener muy presente a la hora de escribir. Y que ahí se va a trasladar una conjunción de imágenes y textos. Así Fraction sube a lo más alto pero también baja al fango. En mi opinión, aglutina toda la genialidad de autores intensisimos (y en ocasiones también cansinos) como Moore o Morrison pero refinada con cercanía y sobre todo con muchísimo buen humor, como podréis comprobar.

 

De nuevo, agradecimientos a la organización (Ficomic), al moderador (Oriol Estrada) y asistente (Santi Villa), y al traductor (Diego Cruz), que hicieron un trabajo impecable.

 

———————————————————————————————————————————–

 

Oriol Estrada: Buenos días, bienvenidos al Saló del Cómic de Barcelona. Los que estáis aquí sabéis a lo que estáis, me imagino. Os lo veo en las caras. Habéis venido a ver a Matt Fraction en esta masterclass donde más o menos nos explicará como trabaja, como hace sus guiones. Y además tenemos la colaboración de Santi Casas, de la Escola Joso, que siempre es un placer contar con él. Matt me ha dicho que quiere que sea algo dinámico, no quiere que sea una masterclass al uso sino que quiere que preguntéis cuando queráis. Cuando tengáis alguna pregunta, levantáis la mano y os pasaremos un micro. Matt quiere enseñar, no sentar cátedra. Pues nada, le cedo la palabra a Matt.

 

Matt Fraction: Buenos días. Tengo tendencia a hablar bastante rápido, a tartamudear y a trabarme. Además, lanzo un montón de tacos así que es un placer tener a alguien que ejerza una especie de barrera y que filtre lo que vaya a decir.

 

Oriol Estrada: Ojo que los tacos los entienden todos (risas)

 

Matt: Mierda (risas) . El caso es que es una pasada el que me inviten a hacer una masterclass en el mismo sitio en el que está, unos metros más allá, Vittorio Giardino, dando una conferencia. Es un verdadero honor. Bueno, como solo tenemos una hora para tratar de discernir el sentido de la vida y de la muerte, el tamaño del universo, en qué consiste tener un alma inmortal y tratar de averiguar si es más fuerte Thor o La Masa igual va siendo hora de que nos pongamos manos a la obra. Así que me gustaría empezar diciendo que yo no tengo ni idea de como escribir un guión de cómic. No tengo ni idea de como se dibuja un cómic. Lo único que sé es como escribo yo ahora mismo los guiones de los cómics que estoy haciendo.

 

Creo que los cómics son el arte de lo elidido, de lo que no se menciona. Básicamente, en el cómic lo que se hace es coger el tiempo y el espacio y comprimirlo en una superficie bidimensional, una superficie que controlas mientras estás creándola. Pero cuya interpretación eres incapaz a todo punto de controlar. Eso hace que el lector se convierta en cómplice y se crea así una relación única y muy íntima entre creador y lector.

 

fm5a8958

Foto: Ficomic

 

Lo que voy a decir, si me oís repetirlo dentro de diez años, ignoradlo, porque entonces soy un charlatán de feria. Quiero dejar claro que el proceso creativo cambia, evoluciona. La forma en la que en el arte y la forma de crearlo cambian y evolucionan es la misma en la que tú cambias y evolucionas. Mejor dicho, según tú cambias y evolucionas, tu forma de crear va cambiando y evolucionando también. Según vamos creciendo vamos adquiriendo un mayor grado de empatía con el mundo que nos rodea, vamos adquiriendo nuevas experiencias. Y sé que hoy no soy el mismo guionista que era hace diez años. Y dentro de diez años espero no ser el mismo guionista que soy hoy. De no ser así significará que me habré estancado. Y si me he estancado querrá decir que la creación artística habrá muerto porque sin cambio, sin evolución, sin crecimiento, el arte desfallece y muere.

 

Somos el modo en que contamos las historias.

 

Lo que hace que el cómic sea único, el elemento que es particular y específico de la historieta, es lo que Scott McCloud llama la cercanía, la proximidad. Esa cercanía, esa proximidad consiste en la juxtaposición de dos viñetas. O de imágenes y diálogos, imágenes y palabras. Consiste en el ritmo, en el fluir de la historia, en el marco en el que se está contando. Y sobre todo consiste en el gesto de pasar página. Eso es lo que hace realmente único al cómic. porque no se me ocurre ninguna novela en la que esté tan controlado el número de palabras como para saber cual va a ser la última palabra de una página y cual va a ser la primera de la siguiente. No hay ninguna novela que esté estructurada pensando en esto. Y eso, en los diálogos de cómic, tienes que estar pensándolo todo el rato. Tienes que estar pensando cual va a ser el último bocadillo. Y eso lo controlas al cien por cien. Lo que no puedes controlar es la velocidad a la que el lector va a pasar la página. El gesto de pasar la página puede ser muy rápido o puede ser muy lento. La narración depende del movimiento. Y no siempre ocurre lo que os acabo de decir. Os pueden venir a la cabeza un montón de excepciones rápidamente pero es muy importante en el cómic tratar de controlar como creador. O mejor dicho, tratar de dar como creador un ritmo, un tempo al movimiento de pasar la página. No sabes el tiempo que le va a dedicar cada lector. Pero sí que tienes que saber más o menos como va a hacer ese movimiento de pasar página. Lo que quiero decir es que tienes que concebir las historias con un ritmo determinado. Y esperar que el lector sea capaz de entender ese ritmo y de encontrarlo.

 

Hay una contradicción preciosa en el comic y es que para que la narración continúe, se tiene que detener. Porque tienes que pasar de una viñeta a la otra, de un bocadillo a otro, de una página a la siguiente, de un número a otro, de un episodio a otro. Eso es una contradicción maravillosa.

 

Me seguís de momento ¿no? (público asiente)

 

fm5a8951

Foto: Ficomic

 

En los cómics el espacio equivale al tiempo. Y el tiempo es una elección. Interpretamos el espacio visual en la página para tratar de reflejar sobre ella momentos largos y otros momentos más cortos de tiempo. Y eso determina el espacio que ocupa cada viñeta. La muerte misma es una ilusión porque es un plano bidimensional. Y los cómics consisten de geografía y geometría. La geografía, en el sentido de como distribuyes las imágenes en la página. Y la geometría, en cuanto a la forma que tienen esas imágenes. Y la combinación de esos dos elementos, de esas dos perspectivas, de geografía y de geometría, son las que permiten crear un todo.

 

Tenemos muchas dificultades a la hora de plantearnos una definición de los comics o de la historieta como medio de expresión artística. Como medio para llegar al público la situación es más sencilla, es menos compleja: lo que quiero decir es que los formatos no son tan variados. En mi país por ejemplo el formato tradicional y habitual es el del cómic de veinte páginas con grapa. Es un cómic relativamente barato y accesible. En Europa hay más el concepto del álbum de tapa dura, de tener un cómic con un formato más adecuado para la conservación de la obra. En Estados Unidos se le suele ver como un producto barato, desechable y lleno de sensacionalismo en muchos casos. En mi limitada experiencia con la bande desinee o con el gusto europeo con el cómic en general veo que hay una tendencia mayor, o me da la sensación, al tomo, a algo que permita guardar, archivar, conservar, tenerlo en recopilatorio. Tengo la sensación de que hay una sensibilidad más refinada en ese sentido. Que hay una perspectiva más plástica y un sentido más estoico del paso del tiempo en el formato europeo. Pero da igual a qué nos refiramos cuando hablamos de cómic: tenemos que descifrar como vamos a cortar la historia y donde vamos a poner sus partes.

 

Incluso las formas físicas sugieren conceptos de composición que afectan no solo a la experiencia visual sino también a la experiencia de comprensión.

 

Ok, esto ha sido solamente el prólogo. (carcajadas) Bien y ahora empezamos ya a hablar de los putos tebeos y como se hacen. Hay cinco obstáculos que tienes que afrontar cuando haces un tebeo. Hay cinco preguntas que te tienes que plantear y resolver. Desde el punto de vista incluso profesional. Y da igual por la que empieces. Cualquiera de esas cinco preguntas suponen el punto de partida, suponen el primer obstáculo que tienes que sortear. Y suponen también lo que ímpetu y empuje a la creación del cómic. ¿Qué queréis hacer primero las cuestiones prácticas o las creativas? (se decide que las creativas).

 

Estos son los cinco obstáculos creativos, las cinco cuestiones que trato de resolver desde el  punto de vista creativo:

1) Qué pasa

2) De qué va

3) Qué cuento desde el punto de vista visual

4) Qué cuento con palabras

5) Como interactúa todo eso conjuntamente

 

No hay una respuesta correcta o incorrecta para esto. Lo único que hay es la respuesta para esa historia en ese día concreto.

 

Las escenas pueden germinar en terrenos muy distintos. Pueden tener orígenes muy diferentes. Pueden ser, por ejemplo, algo que escuches en una fiesta. Eso me ha pasado en alguna ocasión. Hay una secuencia en Sex Criminals que empecé a escribir y que surgió a raiz de algo que vi en una fiesta. Una chica dijo que su libro favorito era Lolita y un amigo mío de repente se puso a recitar el principio del libro, que se sabía de memoria. Y además haciendo una imitación perfecta de James Mason, el actor que daba vida a uno de los personajes en la película de Kubrick que adaptaba la novela.

 

(Matt interrumpe la traducción para citar el principio del libro entre las risas del público, Diego (el traductor), descolocado, cuando Matt termina suelta “eh, eso, el principio del libro” provocando más risas).

 

sexcriminalslolita

Sex Criminals Vol.1 (publicado en España por Astiberri)

 

Y vi a esta chica cruzar la sala y sentarse en el regazo de mi amigo y decirle “hoooolaaaaa”. Una chica a la que le habían estado entrando un montón de gente durante toda la noche y que había ido rechazando a todo el mundo. Simplemente esa secuencia, ese instante, me pareció que daba como para el origen de una historia. Los cómics norteamericanos más comerciales, los cómics de superhéroes sobre todo suelen moverse en torno a la pregunta de “qué pasa”. Y la respuesta puede ser algo tan sencillo como “Batman se pelea contra Superman”. Es el sensacionalismo. El cómic independiente, los cómics de autor, los cómics propiedad de sus autores en Estados Unidos suelen articularse en torno a la pregunta “de qué va”. Hablar de las alegrías de los miedos, de las incertidumbres de ser padre por primera vez son el origen de la serie Saga de Brian K. Vaughan y de Fiona Staples. Brian cuando se puso a escribir la serie no pensó “voy a hacer una serie chula con tíos con cuernos y con robots con cabeza de televisor”. Él quería hablar de lo que sentía en tanto que padre.

 

No hay una respuesta correcta. Hay lo que parece correcto en el momento de crear la historia. Y al contarla puedes darte cuenta que tu respuesta está equivocada. No hay normas, solo hay formas, territorios, límites que sugieren ciertas formas. Pero es la verdad en la historia la que te dicta cual es la forma que va a tener al final. Y no vas a llegar a eso hasta que no estás contándolo. Por eso os recomiendo que lo escribáis siempre todo a lápiz.

 

La fe en el proceso te premia con la fe en el proceso. El papel es barato, las ideas son gratis, pero el tiempo es dinero.

 

Hay autores más talentosos que yo que han podido hablar acerca del argumento, del tema y todas estas cuestiones. Os dejo que lo exploréis por vuestra cuenta. Que vayáis descubriendo lo que mejor os funciona a cada uno. Porque es un proceso muy personal que tenéis que ir pasando cada uno.

 

Dejemos el hemisferio derecho del derecho y las cuestiones más creativas y pasemos a cuestiones más prosaicas. Las de la creación propiamente dicha: plantearnos cuestiones como “¿de cuantas páginas dispones?” “¿cual es la fecha de entrega?” “¿con que frecuencia se publica ese cómic?” “¿es una serie regular o es una miniserie?” “¿quien lo va a dibujar?” “¿para quien lo estás escribiendo?”.

 

En América, las novelas gráficas aun son la excepción. Es más habitual encontrarte con los tomos recopilatorios. De todas formas, toda historia debe tener una introducción, un nudo y un desenlace. Y encontrarse todo eso presentada de una tacada, en un solo tomo es algo que ocurre con más frecuencia ahora pero no es lo habitual. No te suelen presentar toda la historia en un solo tomo. Yo suelo plantearme todavía el relato en el formato grapa, en pequeños fascículos individuales de unas pocas páginas.

 

ORDENLECTURADibujo que hizo Matt Fraction para explicar las dinámicas del acto de lectura en el cómic para organizar la narración y su ritmo. Cada rectángulo representa una página.

 

Pongamos que vamos a contar una historia de cuatro páginas (Matt dibuja un diagrama, ver la imagen superior). Esta es más o menos la estructura que tendría una historia en cuatro páginas. Es el proceso de despiezar vuestro cómic. Aquí lo veis numerado, el orden de lectura de las páginas, tal y como lo imprimirían en la imprenta. Por lo general, la historia empieza en una página que está a la derecha del lector. A menos que por algún motivo determinado decidas no hacerlo así, la primera página te la encuentras a la derecha. Luego, pasas la página y tienes una página doble, que serían las páginas dos y tres, están las dos juntas. Y después tienes la página cuatro que es donde acaba la historia, que está a la izquierda, a la que accedes tras pasar la página, de nuevo. Y ahora vamos a hablar sobre todo de la página doble, del acto de pasar de página y de la página en general.

 

Hay un debate casi de carácter semántico en Estados Unidos acerca de si la unidad básica del cómic es una página doble -dos páginas juntas- o una página sola. Pero eso lo voy a dejar que lo resuelvan los dibujantes. A mí me interesa más plantearme cual es la diferencia que existe entre tener una página o dos páginas y sobre todo lo relativo a ese movimiento de pasar la página.

 

Y todo esto lo menciono dentro del concepto del ritmo. Sería algo semejante al músico que activa el metrónomo justo antes de ponerse a escribir una partitura. Las lenguas románicas, las lenguas basadas en el latín vulgar, tienen un sistema de lectura y de escritura que es de arriba y abajo y de izquierda a derecha.  Así que básicamente el recorrido del ojo va a ir en zigzag, de izquierda a derecha,  empezando en la esquina superior izquierda y terminando en la esquina inferior derecha.

 

Dado que eso es así, lo primero que vamos a ver cuando pasemos de página lo primero que vamos a ver es este punto (señala el centro de la tercera página). Aunque no lo leamos. El acto físico de desvelar algo al pasar la página llevará inmediatamente nuestros ojos al centro de la página de la derecha. Así que si hay un momento dramático, si quereis sorprender o revelar un gran secreto del relato, si lo ponéis justo en este punto (vuelve a señalar el centro de la tercera página) se lo vais a destripar al lector antes de que tenga tiempo de asumirlo. Así que las dos páginas de la izquierda van a ser las páginas que concentren las sorpresas y eso ya da un ritmo, un tempo a la narración. Es la dialéctica hegeliana de tesis y antítesis que da lugar a una síntesis. Dicho de otra forma creo que los elementos en torno a los que se debería articular el relato son las palabras” pero” y “así”, equilibrándolas.

 

(Matt empieza a hacer un ejemplo de narración en cuatro páginas, leyéndolas en voz alta y señalando las páginas. Es raro porque Matt no se ha dado cuenta todavía que hay un cámara enfocada sobre el tablero, no sabe que podemos ver lo que está dibujando y aun así lo explica señalando el croquis que se ha hecho para sí mismo)

 

(Señala la página uno) “Erase una vez, un día”

(Señala la página dos, en la que ha dibujado un símbolo de exclamación) “¡Algo sucedió!

(Señala la página tres, en la que ha dibujado un símbolo de pregunta) “Y eso quería decir”

(Señala la página cuatro) “y en esta página lo sabremos”

FIN

 

Esto es todo (risas). Ahora tenéis que poneros manos a la obra.

 

20180414_133644

Foto: Iván Galiano

 

La estructura del relato en occidente se estructura en torno a tres o cinco actos. Básicamente alguien llega nuevo a la ciudad o alguien se va. Así es como hacemos las cosas aquí, así es como hacen las cosas allí. Giro. Dirección. Contradicción. Resolución del conflicto… Toda historia se podría reducir básicamente a que alguien quiere algo, hay algún obstáculo pero lo va a lograr ahora.

 

Creo que esto se identifica muy bien con la tendencia norteamericana de lo que es barato, de lo que es desechable, de lo que es de consumo mensual. De leer una historia y pasar a la siguiente. Son sensaciones.

 

En tanto que lectores intuimos la importancia de cada momento en función del espacio que se le da no solo en la página sino en el todo, en el conjunto. Y esa importancia viene en términos de la gravedad o enormidad, del peso que va a tener esa revelación o esa parte del relato. Y también en términos del espacio visual que le estamos dando en la página, como parte de un conjunto.

 

Aquí tenéis un boceto de una historia de catorce páginas, su estructura (el diagrama anterior pero ampliado a catorce). Alguien viene y te dice “ey, te gustaría escribir una historia de catorce páginas para una antología sobre…” ¿Podríais darme un tema para la antología? (al público, “tiburones” dice alguien). Tiiibuuuroooneeees… (risas). OK. O sea que es para una antología sobre tiburones. Tiburones. Digamos que quiero contar una historia sobre la primera vez que vi Tiburón y la impresión que me causó.

 

Entonces, tengo catorce páginas y voy a contar esta historia y para ello debería contar como era yo de niño, explicar porque no la vi de niño. Donde estaba la primera vez que la vi, qué me llevó a encontrarme en el lugar en el que me encontraba cuando la vi por primera vez, cual era el contexto en el que estaba porque es especial, es importante en respecto al como la vi. También qué impresión causó en mí, cual fue la sensación que me dejó. Y como cambiaron las cosas tras ver la película.

 

hero_EB20000820REVIEWS088200301AR

Tiburón (Dir. Steven Spielberg, 1975)

 

La versión corta es que vi Tiburón por primera vez cuando era estudiante de cine. El caso es que Tiburón en Europa se proyecto en copias de 70mm mientras que Estados Unidos el formato eran 35mm. A cambio de eso nosotros tuvimos Star Wars en 70mm y en Europa lo teníais en formato de 35mm. Pues mientras estudiaba cine resulta que había un tipo que era una especie de archivista de una filmoteca que le propuso un intercambio en el Reino Unido. El estadounidense le dejaba su copia de Star Wars y a cambio el británico le dejaba su copia maestra de Tiburón. Así que vi Tiburón con veintidós años en una sala diseñada por un tipo que llevaba parte de una filmoteca o archivo cinematográfico, estaba sentado en cuarta fila, con un pantalón enorme y una cinta impecable de Tiburón que no se había visto jamás en Estados Unidos. Era la primera vez que se iba a poder ver esa película en ese formato en los Estados Unidos, así que podréis estar de acuerdo conmigo en que aquello molaba bastante. Lo que pasa es que a los veintidós y estudiando cine era un capullo bastante cínico y decía “joder, me vienes ahora con esto, que esto lo tenemos ya superado, el dichoso Spielberg otra vez, cine palomitero, pasta, cine comercial, pero que me estás contando…”. Y joder empecé a ver la peli y aquello fue la puta hostia. (risas)

 

Me acabo de dar cuenta de que llevo un buen rato dibujando en un papel sin tener ni idea de que había una cámara proyectando lo que dibujo detrás mío (carcajadas, Matt se ha dado cuenta tras casi tres cuartos de hora de charla). Estoy seguro que todas las chorradas que he dibujado me hacen parecer como que estoy me hacen parecer un chalado, no me lo tengáis en cuenta (más carcajadas, Diego va a traducir esto y Matt le detiene y le dice “se están partiendo, lo han entendido perfectamente”).

 

El caso es que los dos dibujos que he hecho aquí es el tamaño habitual del que sería un album francés o europeo de bd y el otro es el formato del cómic americano.

 

(La gente empieza a reír mientras Diego traduce porque Matt está dibujando una polla ahora que sabe que todo el mundo lo ve)

 

Uno es un formato rectangular y el otro es un formato más cuadrado y eso afecta a la composición. En el formato europeo, la acción tiende a transcurrir en el centro de la página. Básicamente es algo que se remonta a la tradición cultural europea habitual, que ya ocurría incluso en la pintura incluso antes del Renacimiento. El centro de la página es el que ocupa la acción, el centro de la imagen es el que cuenta la historia. Eso ocurre más en un formato rectangular que en uno cuadrado. En el formato americano la acción transcurre sobre todo en las esquinas y eso cambia la composición. Si presentas la historia haciendo que el elemento clave esté en el centro de la página vas a tener un ritmo, un tempo, una presencia determinada. Es sorprendente ver como dibujaba Hergé las páginas de Tintin, ver como hacía que todo confluyera hacia el centro de la página. Y que todas las líneas te llevaran hacia ese centro. Una historia típica de Tintin sería: página 1, se despierta; página 2, se encuentra con los detectives, página 3, se pone a correr… Y es sorprendente ver como todos los momentos a los que puede reducir el argumento se encuentran siempre en el centro de la página. En el caso del cómic más comercial y norteamericano, el cómic de superhéroes, son las esquinas las que te cuentan parte de la historia. Normalmente persigues que haya un “continuará” al final de la página. Eso se hereda de la tradición de los seriales cinematográficos. Normalmente, se persigue que la página acabe bien con una pregunta, un interrogante sin respuesta, bien con una sorpresa, con algo increíble, con una revelación que haga que digas “¿y ahora qué va a pasar?” y que quieras saber lo que ocurre a continuación y que pases la página. Conozco a guionistas que acaban por sistema sus páginas con un continuará. Que quieren que sigas leyendo. Y eso marca el flujo no solo de la forma de la página sino también de la historia en si misma.

 

fm5a8926

Foto: Ficomic

 

Por suerte, una parte de lo que os acabo de explicar es el trabajo del dibujante. Y el trabajo del guionista consiste en quitarse de enmedio.

 

Bueno, he consumido casi todo el aire de la habitación, apenas no queda más. Nos quedan solo unos minutos. ¿Queréis hacer preguntas?

 

Santi:  ¿Donde podemos encontrar temas para escribir? Hablando de Sex Criminals en entrevistas comentabas que te sorprendía que no hubiera más obras hablando de sexo con naturalidad. ¿Qué temas sugerirías y qué formas de enfocarlos? ¿Qué les falta a los comics? ¿Qué temas?

 

Matt: No me considero un guionista especialmente comercial. No me considero uno de esos guionistas a los que les puedas pedir que te escriba un exitazo así por las buenas, pero sí he tenido la suerte de que algunos de mis comics han funcionado. Siempre he tratado de escribir el tipo de cómic o de historia que me gustaría leer. Esa ha sido la única constante desde el principio de mi carrera. Y lo que yo eche de menos en el mundo del cómic pues no necesariamente tiene que ser lo mismo que eches de menos tú. Si sigo usando mi propio sentido del gusto como barómetro y mi curiosidad como guía no me voy a aburrir mientras esté escribiendo guiones y eso para mí es muy importante. Si me aburro, tengo problemas. Si escribo una historia y estoy aburrido escribiéndola, os vais a aburrir cuando la leáis. Eso es seguro. Tengo que seguir tratando lo que me interese. Aquello que suscite mi curiosidad. Aquello de lo que quiera saber más o con lo que quiera sentir una mayor empatía, seguir buscando lo desconocido, lo que me asuste, lo nuevo. Si no hago eso, lo que haré es tratar de escribir buscando el aplauso. Y eso es perfectamente lícito y respetable, pero no es para mí.

 

Siempre digo que Sex Criminals no es una serie que vaya de sexo. No va de sexo puro y duro. Si no que más bien va sobre el amor, sobre las relaciones amorosas. Es el comic sobre sexo menos sexy que vais a leer en la vida. Creo que hay una diferencia en cuanto al enfoque del sexo y quizás se deba un poco a cuestiones culturales. En mi país se entiende por sexy o sexo aquello que excita al varón blanco heterosexual es lo único que llama la atención, la única presencia de sexo que pueda haber. No parece que pueda haber otro tipo de relaciones sexuales. Simplemente es algo alejado de las relaciones humanas de verdad. Lo que se persigue el excitar al varón blanco heterosexual, no hay nada en esos cómics que se parezca a una relación sexual sana o normal, nada aparte del estimulo sensorial. Pero, vamos, que si os da por hacer tebeos, no tenéis porque hacerlos de sexo, podéis hacerlos de lo que os dé la gana (risas). No es algo que hagamos muy bien lo del sexo en los comics en Estados Unidos y tampoco se nos da muy bien hacer cómics divertidos. Es algo que a mí sí me apetecía, me parecía una dificultad añadida y era algo que quería incluir en la serie porque me gusta mucho la comedia en general y quería plantearme ese reto de tratar de incorporarlo a la serie. Sexo. Comedia. Comedia sexual.

Anuncios

Saló del Cómic de Barcelona 2018: Encuentro con Tillie Walden

 

fm5a7119

Foto: Ficomic

 

Empiezo con esta entrada una serie de transcripciones del charlas del Saló del Cómic de Barcelona celebrado este pasado fin de semana. La presente edición ha sido una de las mejores que recuerdo en años y uno de los motivos para esto creo que han sido la presencia de ciertos invitados y la calidad de sus charlas.

 

Esta entrada le dedico entrada al encuentro con Tillie Walden, la joven autora de Piruetas, novela gráfica que recoge sus memorias de la ñiñez a la adolescencia encuadradas por los años en los que practicaba patinaje artístico. Una de las cosas que me chocó mucho al ver y escuchar a Tillie -con 21 años ya- en las charlas es la gran diferencia con su alter ego de la infancia en el cómic, parecían dos personas completamente distintas. La Tillie del cómic, la niña que sufrió bullying y que no sabía como afrontar públicamente su sexualidad, era solitaria, triste y era incapaz de comunicarse con otros; la Tillie que vino a vernos a Barcelona era una chica risueña, luminosa y ansiosa por contarnos cosas, por contestar a nuestras preguntas. Demostró una claridad y una inteligencia que… bueno, pone en evidencia mis prejuicios sobre las generaciones más jovenes, supongo. Tillie ha vivido mucho, pero también ha reflexionado mucho y ha cambiado. Tras escucharla, ese salto entre una y otra -como leereis a continuación- me parece completamente coherente. Y agradecido, claro: ahora Tillie es feliz. Su vida es mil veces mejor. Y en el proceso se está convirtiendo en una autora de cómics increible.

 

Tras ser testigo de su talento leyendo su obra y tras escuchar algunas de las cosas que nos contó en esta charla sobre como trabaja como autora, me quedó claro que debía ir a su masterclass -la transcribiré más adelante-. Tillie ha aprendido a hacer comics de forma muy impulsiva e institiva. Y aunque parezca complicado explicar los procesos instintivos de creación, creo que ha dejado en estas charlas algunas reflexiones -a las que ha llegado ella con su experiencia- muy, muy interesantes. Tillie aprende mucho, rápido y sobre la marcha, mientras trabaja. Creo que no es a pesar de su juventud, sino precisamente por su juventud, que puede enseñarnos muchas cosas interesantes.

 

Antes de empezar, agradecimientos: A Ficomic por el soporte, las instalaciones y las fotos que acompañan esta transcripción. A Natalia Mosquera y a La Cúpula por publicarle Piruetas y traerla a Barcelona. A la traductora del evento. Y a la propia Tillie, por supuesto.

 

—————————————————————————————————————————————–

 

 

 

Natalia Mosquera: Piruetas es la primera obra de Tillie publicada en España, pero no es su primer trabajo. Ya había publicado antes dos libritos cortos y una novela gráfica un poco más larga pero no de la envergadura de Piruetas que son cuatrocientas páginas. Piruetas es una novela autobiográfica. Ella tiene veintiún años pero son veintiún años en los que ha pasado muchas cosas. Y aunque en un primer momento parezca un poco raro que en tan poco margen de tiempo tenga cosas que contar, en realidad tiene mucho que decirnos. Es la historia de una niña que hizo patinaje artístico sobre hielo a nivel profesional durante doce años creo que era, sometida a la férrea disciplina del deporte profesional. Ella en realidad no sabía como dejarlo porque a la vez era su refugio y le servía como una especie de asidero para no enfrentarse al mundo exterior o a otros problemas que tenía: una familia ausente, problemas de bullying, problemas de ella misma con la propia identidad sexual… Y poco a poco, con el arte y la música consiguió ir definiéndose y descubriéndose a si misma y aprendiendo a dejar atrás pues lo que ya no le aportaba nada y lo que ya no necesitaba que en este caso era el patinaje. Como todos sabéis ha estado nominado a mejor autora extranjera, pero no se lo ha llevado. Pero es una maravilla de libro, una joya, una de las grandes apuestas de La Cúpula y esperemos que a partir de ahora sea la primera obra de muchas de Tillie en España. Y esperemos que en el catálogo de La Cúpula. O sea que ahora mismo yo no tengo nada más que aportar y si queréis hacer preguntas ella estará encantada de contestarlas.

 

Pregunta: Bueno  yo, quiero felicitar a La Cúpula, que creo que están editando unas obras que para los que hayan perdido el gusto de leer comics pues vuelves a recuperarlo. Y si no lo has perdido pues lo reafirmas porque son obras como la de Tillie que se van conjuntar actualidad, el sentimiento, la diversión… porque son obras que siempre hay un punto de entretenimiento, como tiene que ser el cómic. La sensibilidad y un dramatismo que no es de aquellos forzados, es un dramatismo como la vida misma. Entonces felicitar por un lado a ella como representante de La Cúpula. Y a Tillie la pregunta que le quiero hacer es que ella que es superjoven y que normalmente hay un perfil de chica joven que está haciendo comics, que empezó primero haciendo webcomics, publicando sus cómics en internet. Creo que no es el caso suyo y me gustaría un poco que diera cuatro pinceladas de como consiguió meterse con este procedimiento que es más difícil. Porque el publicar primero en internet sirve un poco de muestrario y a la hora de editar siempre es más fácil si tienes algún trabajo previo.

 

Tillie Walden: Muy buena pregunta. Extrañamente yo empecé en twitter. Empecé colgando algunos de mis primeros dibujos, mi arte, en twitter y así es como pude empezar.  Y luego un día, simplemente después del insituto, estaba comiendome una hamburguesa -porque eso es lo que hacen los adolescentes americanos, comer hamburguesas después del cole-  recibí un email de un editor diciéndome que quería publicar aquello que había puesto en twitter. La verdad es que antes de publicar esos dibujos en twitter, no había publicado nada online. Nunca había tenido webcomic, nada de nada. Simplemente consideré tener una carrera en este mundo gracias a este contacto de este editor. Y de hecho al principio rechacé su oferta porque le dije “mira, todavía estoy en el instituto, no estoy preparada para esto”. Estaba como que no me lo creía mucho y lo rechacé de entrada. Entonces, sin embargo, aunque lo rechacé, esa idea me quedó en la cabeza y cuando terminé el instituto en lugar de ir a la universidad que es lo que mis padres habrían querido, me matriculé en un curso de dos años en Vermont en el centro de estudios de dibujo, justamente para formarme en esto. Y en esa época mis seguidores fueron creciendo y creciendo y esos editores que se pusieron en contacto conmigo la primera vez, volvieron a ponerse en contacto conmigo y m e dijeron “mira, es que realmente queremos publicarte” y ahí fue cuando publiqué mi primera obra The end of the summer.

 

La verdad es que soy muy afortunada. Hay que decir que publicar un comic es algo muy dificil, cuesta muchísimo y la gente cuando conoce mi historia piensa que quizás no lo es tanto, que debe de ser fácil. Pero no lo es, he tenido muchísima suerte. Además también tuve la suerte de que estos primeros editores me trataron muy bien, no se aprovecharon de mi. Habrían podido pero no lo hicieron, me trataron muy bien. Y además también otra ventaja que tengo es que trabajo muy rápido, dibujo realmente rápido. Dibujo estúpidamente rápido, si es que eso tiene algún sentido. Entonces en un corto espacio de tiempo he podido sacar mucho trabajo, produzco muy rápido, lo que ha permitido que mi carrera crezca más rápidamente. Cada vez llego a más gente, cada vez más gente de más partes me conoce. Pero de verdad que he tenido mucha suerte y  tengo suerte de que los comics puedan pagar mis facturas porque eso rara vez pasa.

fm5a7142

Foto: Ficomic

 

Entonces con el tiempo voy publicando esas obras más pequeñas con este primer editor. Y entonces conocí a un agente y este agente fue quien me ayudó a conseguir mi primer gran contrato de un libro mucho más grande y gracias a esto he podido tener un salario como dios manda y que me permite vivir de esto. Si me hubiera quedado con los primeos editores hoy en día habría tenido que tener otro trabajo aparte de este. Pero gracias a este agente he podido conseguir contratos más grandes y vivir de esto.

 

Breixo Harguindey: A mí me llamó la atención, el tebeo me recordó a un autor europeo que se llama Bastièn Vivès, un autor francés. Tiene El gusto del cloro, es un tebeo que sucede en una piscina, que es un entorno también frío para las relaciones, como es un poco la pista de patinaje y también hay esa obsesión por la normalización, por encajar. Y me llamó la atención una cosa de la dedicatoria final, se menciona a James Sturm, que es un autor aquí desconocido en España, que hizo una seria que se llamaba The Cereal Killings, que eran asesinos en series, pero que los asesinos eran los cereales. Pues los personajes que eran los cereales eran asesinos en serie. Entonces me pregunto por no solo como llegó sino quienes han sido sus antecedentes, siendo tan joven. Antecedentes e influencias porque imagino que cuando James Sturm publico aquello debería ser muy joven. No sé, ¿las Tamaki por ejemplo pudieron influir en tu obra? O que autores asociarías con tu estilo.

thecerealkillings

The Cereal Killings de James Sturm

 

Tillie Walden: Me gusta que menciones a James Sturm. No es que fuera una influencia para mi sino que somos amigos. De hecho, él era el director del centro de dibujo en el que estuve durante dos años. Entonces fue la persona que durante el proceso de trabajo de Piruetas estaba siempre ahí para darme la mano o darme un abrazo cuando lo necesitaba.  Así que por eso le menciono al final de la obra. Y en cuanto a las influencias, realmente es una pregunta extraña porque siempre que me la hacen me siento un poco fraude. Porque en el caso de Piruetas, durante el proceso, me propuse no leer nada de nada. Obviamente, leía alguna novela y veía la televisión, Netflix. Pero como soy una persona muy influenciable, muy maleable, me propuse no leer nada durante todo el proceso, porque sabía que si leía alguna obra de cualquier otro autor, mi obra iba a ser igual que la suya porque es que so y muy influenciable. Entonces me propuse no hacerlo. Y además es una historia tan personal que quería ser al cien por cien auténtica y darle realmente mi autenticidad. Entonces durante la obra no leí a nadie más. Y cuando terminé ya recuperé mi ritmo normal de lectura. Además tenía la sensación de que como Piruetas no había nada más. Es decir, nadi antes había hecho un cómic tipo memorias autobiográficas sobre una tejana-patinadora-artística-lesbiana. Tenía un poco el orgullo de ser la primera iniciando este género y quería que quizás esto diera lugar a que otras autoras saldrían de mi obra ¿no?

 

Iván Galiano:  Buenas. Yo quería hacer dos preguntas. Una es sobre si hace guión escrito, porque como dice que es muy rápida trabajando… si es de estas autoras que directamente pasa al dibujo, el dibujo es la propia escritura del guión.

 

Tillie Walden: Odio los guiones. Los odio tanto. Oh dios mio. No hago guiones porque creo que los guiones le roban vida al comic. Tantas cosas interesantes pueden suceder cuando estás trabajando en un proyecto y estás directamente dibujando la página. Entonces seguramente también trabajo tan rápido por esto, porque directamente paso al dibujo como tú comentas. Pero en el caso de Piruetas, lo que pasa cuando trabajas así, sin planificar tanto, es que el primer borrador que hice era un desastre, era el peor libro que el mundo haya visto. Porque estaba lleno de errores ortográficos, había cosas que no encajaban entonces esto pasa cuando no tienes planes. Pero sin embargo me gusta esta forma de trabajar porque a pesar de que hubiera estos errores en el primer borrador, había cosas muy especiales y que llegaron al libro final así que… bueno y además tengo la suerte de que tengo un muy buen editor que me permite trabajar de esta forma así que…

 

Iván Galiano: La segunda pregunta es sobre el final del libro, sobre el último capítulo. Toda la historia es muy lineal, muy cronológica y sin embargo, cuando llegas al final, decides recuperar un momento del pasado y decides colocarlo ahí en el final de la novela. Entonces ¿como llegaste a esa decisión, a terminar la novela así?

 

Tillie Walden: Mmmmmm… Pensar sobre esa parte del libro me hace ponerme emocional. Porque es algo intenso para mí, es una historia muy personal. Pero este, sí, este libro era sobre mirar atrás y sobre entender el pasado y no me parecía apropiado terminarlo en el presente. Como que tenía que darle mi adios a la historia honrando a quien fui cuando era una niña. Y dándome la oportunidad de ver algunas de las cosas más bonitas y más felices en mi infancia más que simplemente mirar a las partes más duras, lo malo, lo triste… tenía sentido. Pero sí me vino en un momento muy instintivo: no podía terminar este libro como una persona ya adulta. Es que quien soy yo ahora no está en este libro. Soy muy diferente de la triste y solitaria chica que aparece en estas páginas. ¡Lo puedes ver tú mismo! ¡No soy triste! (risas)  Quizás estoy un poco cansada por la hora que es pero es solo eso (risas)

tillie_walden

Pregunta: ¿Como se dio ese paso de la Tillie cerrada y triste que sufría bullying a la chica feliz que eres ahora y que papel jugó el comic en esta transformación? Que supongo que por algo estamos presentando este libro como una consecuencia.

 

Tillie Walden: Esto parece un poco como terapia, es genial. Y de hecho una de las respuestas a esa pregunta es que veo a un terapeuta. Y esto realmente ayuda mucho. Voy hacia atrás mentalmente para pensar en este cambio y la primera gran cosa que me ayudó a hacer esta transición fue que me fuí de casa y ya no estaba viviendo en Texas. Y por primera vez cuando iba a la escuela era abiertamente gay, vocalmente gay… quiero decir que era gay por la calle. Era genial. Y eso me dió una sensación de confianza que no había sentido antes. Y además, quizás suena extraño, pero realmente no tenía amigos cuando era una niña. Y cuando tuve dieciocho y fui al instituto hice mis primeros amigos de verdad, mis amigos genuinos. Y los amo tanto. Tener amigos, salir de casa, ser más abierta sobre mi misma, ir a terapia. ¡Dormir más! ¡Comer mejor! Suena tonto pero cambió mi vida. Era la primera vez en mi vida que me sentía descansada. Como niña estaba privada de sueño y por supuesto eso contribuía a la depresión y la ansiedad. Así que he aprendido a tener un sentido del control sobre quien soy ahora. Y gracias a Dios porque es mucho más fácil vivir ahora.

 

Pregunta: ¿Y el arte jugó algún papel en esto? ¿Cuando estabas triste dibujabas en algún momento o te escapabas por ahí ? ¿O solo pudiste empezar a pintar y a crear cuando te sentiste mejor?

 

Tillie Walden: Solo era capaz de empezar a intentarlo cuando me sentía mejor. Creo que hay este… puede que sea un mito o puede que sea verdad que hay críos que cuando dibujan lo hacen para escapar de la realidad. Pero mi realidad era difícil, incluso cuando estaba dibujando… no podía escapar de ella. Dibujar no iba a parar a los bullies, no iba a hacer que ser gay fuera más fácil. Así que dibujaba pero no obtenía mucha felicidad de ello. Y culpaba al acto de dibujar, pensaba que dibujar era el problema. No yo, no mi vida. Pero por supuesto experimenté este cambio, esta transformación. Y así como fuí convirtiendo en una persona más feliz, me fuí convirtiendo en una artista mejor, MUCHO mejor. Fue de la noche a la mañana. Y cuando con críos o adolescentes en América, en escuelas y demás, hay esta idea de que cuanto más dolor experimentas, mejor artista eres. Y no puede ser así. Eso no puede ser verdad. No puede estar más lejos de la verdad. Necesitamos sentirnos seguros y amados y felices para poder hacer arte bonito. Al menos eso es lo que pienso.

 

Pregunta: Yo quería preguntar sobre el webcomic On a sumbean, que me encanta, lo amo. ¿Como es trabajar en webcomic? ¿La idea la tenías planificada? ¿Tenías un mundo ya creado? Me parece muy original el mundo de ciencia-ficción que has creado. Y si ibas desarrollando la historia y las relaciones entre los personajes a medida que avanzaba la historia o ya tenías claro por donde iba a ir.

OAScover_0916

On a sunbeam de Tillie Walden

[ojo, aquí vienen SPOILERS sobre la trama de On a sunbeam]

Tillie Walden: Para aquellos que no lo sepan, tengo un webcomic On a sunbeam. Lo podeis leer ahora mismo si queréis en www.onasunbeam.com Tiene veinte capítulos y posteo como un capítulo a la semana más o menos. Sobre si tenía un plan… ¿pensé que tenía un plan? Así que cuando empecé en el capítulo uno creía que tenía un final muy claro en mente… no lo tenía escrito pero creía que sentía la historia. Y en tanto conoces la historia… estaba planeando matar a Grace. El personaje. Yo estaba en plan “está muerta, se ha ido”. Pero por supuesto no lo hice ¡ella no muere! Así que lo que pasó es cuando empecé la historia, que tiene lugar en el espacio exterior me di cuenta de que había tanto potencial aquí para mí para hacer “world building” para crear este entero universo. Cuanto más trabajaba más excitada estaba con él. El mundo básicamente reaccionaba a mi excitación y siguió creciendo y creciendo. E iba planeando con dos capítulos de adelanto. Así que si estaba dibujando el capítulo tres y estaba pensando en el capítulo cinco. Y cuando llegué a la mitad de la historia me senté y dibujé la idea básica del resto del libro, el resto del webcomic. Porque me había metido tanto en la historia, había abierto tantos hilos que necesitaba llegar a un final que hiciera justicia a este mundo. Y no podía matar a Grace, obviamente. Ella es increíble. Así que sí, fue un proceso complicado. Los webcomics son duros.

[Fin de SPOILERS]

 

También creo que cuando empiezas un libro, todavía no lo amas realmente. Puedes intentarlo, puedes haber pensado tanto en tus personajes que crees que los amas. Pero yo me he encontrado que no es hasta que estás en el meollo que realmente te das cuenta de que genuinamente te preocupas por este mundo y esta gente y estos personajes. Y realmente llegué a un punto cuando llegué al capítulo diez, que está a la mitad, en el que me di cuenta que amo a estos personajes. Los amo tanto, amo escribir historias para ellos. Y creo que cuando eso paso tu plan tiene que cambiar. Porque ahora estás trabajando desde una perspectiva diferente. Ya no es solo la historia en la que estás trabajando, es algo que te importa. I necesitas hacerle justicia. Creo que está bien que tu proceso cambie cuando trabajas en un libro. Como trabajas al principio de un libro puede ser diferente de como trabajas hacia el final. No hay la forma correcta de hacer esto: realmente puedes hacer lo que quieras. Tienes que escuchar a tus sentimientos y a ti mismo.

fm5a7104

Foto:  Ficomic

La increible Masacre-Gwen (Christopher Hastings, Gurihiru, Danilo S. Beyruth y Tamra Bonvillain)

masacre-gwen

Panini Comics, 2017

 

Ya iba siendo hora de que en este blog se tocara algo de superhéroes. Porque puede parecer que el aquí firmante solo se nutre de novela gráfica y manga y no es el caso. Vamos a dar cabida aquí también, eso sí, a series especiales, proyectos que se salen de lo común, series de superhéroes, originales, ingeniosas o con un estilo único. Y una que me ha sorprendido gratamente es La increible Masacre-Gwen una se

QUIETO PARAO. ¿Primera reseña de superheroes y vas a hablar de Masacre-Gwen? ¿Un personaje sacado de un meme? ¿Un genderbending de Masacre? ¿Eso qué tiene de original?

Anda, mira, un espontáneo. A ver. Vayamos por partes. Sí, si miras la cosa de lejos -y tienes poca curiosidad y todavía menos ganas de pensar- Masacre-Gwen puede oler a producto de estrategia comercial. De aprovechamiento referencial de otras cosas. Pero es que ya partiendo de ahí, es que lo aglutina todo. Es un cebo estupendo para los críticos “de portadas”. ¡Es maravilloso! La pueden acusar -como acabas de hacer- de genderbending o “teengirlizacion” de Masacre, pero también de parodia de un personaje de DC (Lady Deathstroke), que a su vez era un genderbending o “teengirlización” de un personaje masculino original (Deathstroke) del que se sirvió -digámoslo así- el creador de Masacre -HOLA RÖB- para crear a este. Y a la vez lo pueden acusar de ser un subproducto de un homenaje a un personaje fallecido (Gwen Stacy) al que fusionaron con cada personaje de Marvel y de cuya fusión con Masacre pues salió esta serie. Y si nos paramos a pensar seguro que se nos ocurren más formas en las que Masacre Gwen juega con ventaja a través de referencias a otros personajes o series, pero… ¡Qué otras series no lo hacen! Pero es que atravesada la capa de aparente comercialidad, si rascamos un poco, si de hecho NOS LEEMOS el tebeo, estamos delante de un concepto bastante bastante original. Mucho más que la mayoría.

Grmph. Bueno. A ver, de qué va esto.

Pues mira, esto va de una chica real, una lectora de cómics Marvel, como tú y como yo que, atención, viaja al universo Marvel. Imagínate que en el multiverso Marvel nuestra realidad es una realidad más y podemos viajar a ella. O que podemos entrar en el “mundo de los tebeos”. Whatever. Pues esto es lo que le pasa a Gwen Poole. Viene de “la realidad” y acaba en universo de ficción viviendo las aventuras de sus tebeos favoritos y conociendo a sus personajes favoritos. ¡Es lo que querría todo fan!

Gwen_Poole_(Earth-TRN565)_Unbelievable_Gwenpool_Vol_1_6_001

Pero, miradla, si le habla a los personajes de los tebeos como si fueran personajes reales. ¡Como todo buen fan!

 

¿Como en El último gran héroe de acción? Entonces original-original no es.

Sí y no. El último gran héroe de acción no es tampoco la primera obra que trata el tema de alguien viajando a un mundo de ficción con sus rasgos de género y demás. En la literatura también se ha dado. El caso especial es que aquí Gwen es la protagonista, no un sidekick o un aliado del protagonista como suele suceder en los casos precedentes. Sus aventuras son un poco la crónica de sus andanzas por el Universo Marvel. Y ella sabe que está dentro de un cómic por lo que puede jugar a la ruptura de la cuarta pared. Un poco como su personaje-de-referencia en Marvel.

Ok, superhéroes, rupturas de la cuarta pared y metaficción. Pero todo eso ya lo hizo Moore. Y Alan Moore ES EL MEJOR. ¿Has leído Watchmen?

Ains. Vamos por partes de nuevo. Vale, vale, Moore es algo así como el Shakespeare -y podría añadir que el Borges- de los cómics. Pero por ejemplo, si de lo que me vas a hablar es de Supreme, la diferencia es patente. El género de superheroes en Supreme es prácticamente una excusa para hacer un ejercicio de metaficción, de metagénero, incluso. Y en La increible Masacre-Gwen es justo al revés: la metaficcionalidad está al servicio de crear un tebeo de superheroes único. En otros tebeos de superheroes, el recurso diferenciativo habitual es acercarlo a otros géneros para darle una entidad o un tono propios (humor, comedia, noir, romance, etc…) y eso será lo que encuadre como va a ser la acción en el tebeo. Aquí es el componente metaficticio, el personaje consciente de su existencia en una obra ficticia para jugarlo como su ventaja, como su “superpoder” lo que hace de La increible Masacre Gwen, una serie única. La metaficción ya no es un experimento, ni tampoco el objetivo de la obra: es un mecanismo del propio tebeo cuyo objetivo es ser un tebeo de superhéroes. Y eso es lo que lo hace especial.

Entonces ¿No es como Masacre?

Es que ni se acerca al planteamiento de Masacre, que por cierto tampoco es el primero en jugar con las rupturas de la cuarta pared. Masacre es un personaje de ficción consciente de estar en un tebeo de superheroes, pero dicha conciencia está puesta al servicio de generar humor, constantemente. A veces, incluso demasiado forzadamente, como si el tebeo fuera un larguísimo monólogo en el que hay que hacer gracia en cada viñeta -los peores cómics de Masacre, en mi opinión, son así y cansan-. Cada vez que Masacre le habla directamente al lector, viaja a una época icónica de la historia de Marvel, etc… siempre es para hacer un chiste. Y es un viaje desde dentro del cómic hacia fuera. Masacre “vive ahí” y nos habla directamente a nosotros.

Por contra en La increibe Masacre-Gwen, el viaje es de fuera hacia dentro de los cómics, porque vamos de la mano de Gwen, nos podemos identificar con ella. Y la ruptura de la cuarta pared está al servicio de la acción superheroica, de contar la historia de la propia Gwen en su formación como superheroina. Sabe como funcionan las elipsis en la narración, tiene conocimientos “omniscientes” del universo Marvel por haber leído todos los cómics hasta la fecha, etc… y todo eso son los fundamentos de su originalidad como personaje. Es lo que la define. De esta forma, es la primera de su posible arquetipo. No sé si se pilla la ironía: el personaje al que se le acusa de copiar a otros de mil formas distintas es precisamente uno de los personajes más originales y frescos que se han creado en mucho tiempo.

Y respecto al humor, bueno, la serie no está carente de él. Pero se nota que no es un obligación, no es el objetivo de la historia. Si ve que puede hacer un chiste por el camino, lo hace. Es graciosa sin ser chistosa. No prescinde del drama y aun así es divertida.

Pero vamos a ver, si no tiene ninguna dirección particular. No busca la venganza de sus padres, ni tiene un ideal de justicia importante. ¿Cual es su motivación?

¡Exacto! Los fans de los personajes sin superpoderes  normalmente dicen que les gusta Batman o el Capitán América porque es “un tio normal”, porque no vuela o tiene superfuerza y aun así, lucha contra el mal. Pero tampoco es del todo cierto ¿Puedes realmente identificarte con un tio que tiene una lucha obsesiva contra el crimen y que además es multimillonario? ¿O con alguien cuyos ideales son tan elevados que practicamente no comete errores y solo podría existir… en un tebeo? La gracia de Gwen Poole es que es EXACTAMENTE igual que tú: una lectora ávida de tebeos, fan de sus personajes. Y su “superpoder”, el profundo conocimiento del universo Marvel es un poder que “de facto” tenemos todos los lectores de tebeos empedernidos. ¿No es genial? La tesis es que en el Universo Marvel… ¡cualquiera de nosotros podríamos ser superheroes!

GWENPOOLSP2015001_int_LR4_4

Molando a tope

Pero mira, estoy aquí tratando de explicarte lo que es Gwen Poole como si fuera un personaje revolucionario y sin embargo es un personaje profundamente clásico, lleva la marca original de La Casa de las Ideas. Una de las claves del éxito de Marvel residía en que sus superheroes eran gente normal y corriente, con nombre y apellidos, personajes con los que uno podía indentificarse. Hacían su vida de superheroe y luego tenían sus problemas domésticos, sus amores y desamores. Y Gwen es exactamente eso, una fan que es trasladada al universo Marvel y… allí trata de hacer su vida normal y corriente. Y cuya motivación es ser una superheroina o intentarlo, sin más. Por eso, el hecho de hacerse mercenaria -tal y como lo vemos en este primer tomo- para ella es más o menos como un currito. Tiene que hacer misiones para llegar a fin de mes, controlar sus gastos, aprender técnicas de combate. Es la cotidianización del superheroismo, lo vimos en Los Cuatro Fantásticos con sus conflictos personales o en Spiderman, la crónica de un adolescente de finales de los sesenta. La increible Masacre-Gwen vuelve a ese paradigma de hacer tebeos pero desde un planteamiento diferente. Estrecha el cerco entre el universo de los superheroes y el lector, sin romper la magia, sin deconstruir el género, sin romper la diversión. Se podría decir que Spiderman era como tú, pero es que Gwen literalmente eres tú. Plantea que podrías viajar al Universo Marvel y seguir siendo tú mismo, con tus dudas y tus ilusiones, tus problemas del día a día y tus pequeñas victorias y al mismo tiempo ser un superheroe. Y a la vez mantiene la épica del superheroismo, de los entrenamientos, de las batallas. La pelea del final del tomo, el final boss fight, para mí es la mejor pelea de superheroes que he leído en todo el año. Y Gwen Poole se enfrenta tanto con villanos como con superheroes, en la mejor tradición de Marvel. Así que todo es clásico y nuevo al mismo tiempo.

Joer, me vas a sacar los colores.

¿Eh?

Ji, ji, tenías razón. Literalmente, soy yo. ¡Hasta luegui!

¡Oye! Se te ha caído el bigot… un momento ¿eso era un bigote postizo? Peroperopero… tú eres… ¡¿Como te has colado en mi reseña?!. ¡OYE! ¡Seguro que a Alvaro Pons no le pasan estas cosas!

 

Apuntes sobre series de manga (I): Tragones, áreas e inocentes

 

Inicialmente este blog iba a ser un lugar de artículos tirando a sesudos -o al menos intentarlo- que tirara un poco más allá de la reseña que no va más allá de la sinopsis del tebeo y algunas líneas críticas muy generales (para eso ya tengo la cuenta de Instagram “instagrapacomics” VIVA EL SPAM). Pero la verdad es que ese tipo de artículos -plantearlos, recoger las reflexiones, estructurarlas y narrar la reseña- me lleva mucho tiempo y no siempre me salen tan bien como quisiera. No es que vaya a dejar de hacerlos, pero sí que me parece buena idea ir incluyendo algunos artículos más ligeros con más referencias y que me permitan continuar divulgando y criticando las numerosas lecturas que voy haciendo.

 

En los últimos años, si ha habido algo de lo que he aumentado copiosamente su lectura, además, ha sido el manga. Y me he llevado estupendas sorpresas. Como ya apunté en el artículo de introducción a la obra de Inio Asano, no me considero un experto en manga, pero estoy disfrutando muchísimo de la cantidad de obras buenas que estoy descubriendo. Hasta las no tan buenas tienen su puntito. Por ello, me ha parecido buena idea ir haciendo este “diario de lectura” que iré publicando con bastante más frecuencia que los artículos habituales (o eso espero).

 

Vamos a ello.

 

 

MANGA_TRAGONES

Tragones y Mazmorras de Ryôko Kui

(cuatro volúmenes publicados hasta la fecha, cuatro leídos)

 

Cuando empecé la serie pensé “ah, han cruzado fantasía dungeonera con gastronomía, esto es para mí”. Pero pensé en ello también como un manga muy específico, quizás demasiado. O te gustan los dos temas (mejor los dos, claro) o no es un manga hecho para cualquiera. Y sin embargo, la premisa es bastante sencilla: grupo de aventureros que exploran unas mazmorras enormes en busca de tesoros y que andan bajos de recursos deciden que para ahorrar se aprovisionarán sobre la marcha. Es decir, en vez de comprar provisiones antes de entrar a la mazmorra (su pan de lembas, su carne seca y esas cosicas), pues se zamparan a los monstruos que eliminen durante los combates. El resultado son aventuras que concluyen con la elaboración de una receta improvisada que puede usar cualquier bicho digno de aparecer en un Manual de Monstruos: basiliscos, escorpiones gigantes, kelpies. Incluso plantan huertos en las espaldas de los golems para tener sus verduritas frescas. El conjunto de las historias están hiladas con un objetivo de fondo que queda más o menos saldado en el cuarto volumen. Pero Ryôko Kui ha tenido la habilidad de ir introduciendo datos sobre el mundo y añadiendo personajes secundarios para ir dándole amplitud de la historia y así aspirar a objetivos mayores -más “de mundo” que personales de los personajes- y a la continuidad a la serie.

 

Por eso, creo que al final se está convirtiendo en una muy buena serie de fantasía, divertida y original. Sorprende por tirar por la estética de fantasía medieval más rolera de D&D, más occidental -aunque me vienen al recuerdo precedentes como Record of Lodoss Wars, por ejemplo, que la popularizó en Japón- quizás porque se pueda asociar esta más fácilmente al humor que una exótica que suele ser más intensita y dirigida hacia la gran épica. Tragones y Mazmorras empieza desde abajo con sus personajes de nivel uno con sus problemas del día a día de toparse con monstruos y demás. Y creo que ese también ha sido su encanto, al menos hasta la fecha. Eso y las recetas, claro. Ver como el autor se las ha ingeniado para asemejar a los monstruos con alimentos similares para poder preparar platillos y explicar su preparación paso por paso, no tiene precio.

 

 

MANGA_AREAD

Area D de Nanatsuki Kyouichi y Yang Kyung-il

(catorce volúmenes hasta la fecha, catorce leídos)

 

No sé exactamente porque empecé a comprar Area D, la verdad. Seguramente algún amigo de la librería me engoriló con él y acabé empezándola. Es un shonen demasiado “variedad de jardín” si se me disculpa la expresión. Sin embargo, por el camino, creo que se le pueden sacar algunas virtudes; e incluso considerarle algunos defectos a priori como virtudes a posteriori. La historia no es nada del otro jueves. Estamos en un mundo en el que a algunas personas se les empiezan a manifestar poderes como a los mutantes de la Marvel. Pero lejos de establecer un conflicto con bandos y una división de la humanidad según sean pro o anti mutantes, aquí todo es más radical: se les captura y se les envía a una inmensa isla-ciudad-prisión para que no molesten. El protagonista, un tipo que va bastante pasado de nivel -como suele pasar-, llega a la isla buscando a alguien y allí la lía pardísima. La prisión es un sitio donde los mutantes están divididos en tres facciones, hay enfrentamientos con los carceleros y con alguna que otra facción oculta. Y todos quieren o bien medirse el lomo con el prota o bien ser su amiguito especial. En lo gráfico, como imitando a los superhéroes de los noventa, las anatomías son imposibles o caricaturizadas y se dividen en cuatro tipos: hombres mazadísimos con filas imposibles de abdominales, mujeres con cuerpos de infarto, crías con sus vestiditos góticos y monstruos variados. Todo el manga está repleto de un fanservice descaradísimo, pero en su descargo hay que decir que nos lo encontramos desde el minuto cero, nos lo encontramos prácticamente durante todo el manga y nos lo encontramos tanto para hombres como para mujeres. Si los autores nos lo ejecutaran solo cada cierto tiempo para atraer la atención del lector, o dirigido solo a un tipo de público, podríamos considerarlo injusto o tramposo; pero al ser que el manga es todo el rato así, casi podríamos aceptarlo como un rasgo del estilo propio del tebeo en cuestión. O acudir a las reservas de ironía para la lectura, claro.

 

La historia, como decía, no es nada del otro mundo y catorce volúmenes después, habiendo cerrado una temporada y empezado otra con nuevos personajes, se mantiene en su ausencia de ideas originales o de giros de guión no convencionales. Estamos ante una excusa para que diversos personajes se acaben enfrentando como en un videojuego de luchas, con el eterno el BIEN contra el MAL por bandera, lo que me parece estupendísimo si es lo que uno busca. Y además, tiene una virtud que hecho en falta en los tebeos de superhéroes americanos: la narrativa de acción. Si una pelea nos va a ocupar cuarenta páginas, no basta con dibujar continuamente a los personajes soltándose mamporros. Queremos giros en la acción. Queremos momentos en los que el héroe tiene la ventaja y momentos en los que la pierde. Queremos que se muestren usos creativos de las habilidades de los personajes. Y Area D ofrece todo eso en la mejor tradición del shonen de batallas como Naruto, One Piece, Bleach, etc. De hecho, diría que empecé Area D precisamente tras acabarse Naruto y puede que este fuera el motivo, que echaba en falta un buen shonen de batallas. Por estas razones, me parece que estamos ante un manga bastante entretenido, con un estilo más o menos propio y honesto con lo que va a ofrecer al lector desde el principio. Buena mierda.

 

Aunque claro, ahora estamos ya con los Jojo’s también (que no tardarán en aparecer por aquí) que tienen sus buenas dosis de anatomías desquiciadas y batallas con maniobras y habilidades exóticas para hacer las delicias del personal.

 

 

MANGA_INNOCENT

Innocent de Shin’Ichi Sakamoto

(seis volúmenes publicados hasta la fecha, cuatro leídos)

 

¿Sabeis aquello de cuando ves un accidente te tapas los ojos para mirar pero algo se te apodera lo suficiente por alguna extraña razón y te hace entreabrir un ojo para seguir viendo lo que sucede? Pues madre mía, Innocent. Llegué a ella con la serie ya empezado y recomendada por un par de personas. Me tiré a ella sin saber ni siquiera el argumento y la hostiaza no pudo ser más máxima. ¿La hubiera empezado a leer si hubiera sabido el argumento? He ahí mi gran duda. Para todos aquellos que quieran salir de dudas, Innocent es un seinen histórico basado en la novela El verdugo Sansón de Masakatsu Adachi y que narra la vida de Charles Henri Sanson (1739 – 1806) gran verdugo de la ciudad de Paris o “Monsieur de Paris” que era como se conocían a los ejecutores de las penas. El drama es máximo: el protagonista es el primogénito de una familia de verdugos, cuyo nombre y prestigio se debe a su profesión. Él no quiere seguir con la tradición familiar, pero no le cabrá otra.

 

A partir de ahí, seremos espectadores de la vida-calvario de Charles, que debe ejecutar penas a contracorazón y aprender el desagradable oficio de verdugo. Porque decapitar a criminales no es tarea fácil y Sakamoto nos abunda en infinidad de detalles anatómicos sobre como ejecutar y torturar cuerpos humanos.  Sí, el manga abunda en detalles que quizás no necesitamos en nuestras vidas y en escenas bastante gore, sí. Pero, ojo, no es gore  gratuito. No hay ni una sola escena macabra o desagradable que no tenga un sentido, que deba ser contada para transmitirnos la angustia del personaje y lo que está viviendo. Por si fuera poco, Sakamoto lo acompaña de una suerte de lírica visual, un dibujo preciosista y un recurso en la narrativa que abunda en imágenes metafóricas, que hace muy difícil dejar de observar lo que está sucediendo en los momentos más duros. Lo que apuntaba servidor al principio. Con todo esto, Innocent es un manga excelente -hay quien lo pone ya de obra maestra- y se merece muchísimos cumplidos, pero también resulta agotador. Servidor se ha planteado dejarla un par de veces. Depende del estado emocional del lector, puede no ser recomendable. Es una obra muy oscura, si bien hay momentos en los que el optimismo y el idealismo del protagonista, esa alma “inocente” encerrada  en la jaula del contexto histórico y familiar que le ha tocado vivir, pueden resultar refrescantes. Y es encomiable que el autor sea capaz de insuflar algo de luz en todo eso. Pero BUF. Mi consejo es “enter at your own risk”.

Poncho fue (Sole Otero)

 

ponchofueportada

Ediciones La Cúpula, 2017

 

La novela gráfica que nos ocupa hoy empieza con la explicación de las reglas de un juego “social” que es el que da nombre a la obra. El asunto va de la siguiente forma: dos personas acuerdan que cuando una de las dos vea un seiscientos -un poncho- esta, al grito de “poncho”, está en su derecho de propinarle un golpe al otro y anotarse un tanto. En el “poncho fue” los dos rivales se van anotando tantos y propinando golpes hasta que uno de los dos decida retirarse del juego declarando “fue” o “no juego más”. Es importante hablar de este juego no solo porque la pareja protagonista del libro lo practiquen en sus páginas sino porque a nivel subyacente sirve como una suerte de metáfora conceptual representativa de ciertas dinámicas que pueden darse durante una relación sentimental. Y es el caso de lo que sucede entre las dos personas cuya crónica cuenta el libro.

 

La argentina Sole Otero nos cuenta la historia de Lu, que conoce a Santi y ambos empiezan una relación. Su relato empieza “in media res”, con la pareja ya con una relación más o menos establecida -y bastante tormentosa-, si bien va tirando hacia atrás con sucesivos flashbacks para enseñarnos escenas significativas del pasado. La técnica del flashback, en cómic, puede usarse con muchos motivos: desde dotar de cierto ritmo a la obra, a dosificar la información para crear intriga. Yo creo que el objetivo aquí es invitar al lector a que ejerza una cierta reflexividad. Si nos contara la historia de forma lineal, asistiríamos a la crónica de la relación como una montaña rusa, con sus subidas y bajadas. Sería algo que experimentar pero perdiéndonos en la emoción del momento. Sin embargo, al empezar sobre la marcha y posteriormente irnos transportando al pasado, no solo nos pone en la piel de su protagonista, sino que nos pone en el mismo acto de parar, mirar atrás y reflexionar .”¿Como he llegado hasta aquí?”.

 

Las páginas de la novela gráfica vuelan y pronto nos damos cuenta de que a lo que estamos asistiendo es a una suerte de arqueología del proceso de desarrollo de una relación tóxica. Otero divide los roles de forma muy clara y evidente: Santi es el intoxicador, Lu es la intoxicada. Pudiera ser que alguien, a esta distribución le atribuyera una falta de realismo o un exceso de simplificación: “en una relación tóxica ambos pueden serlo”; “las relaciones son cosas muy complejas, difíciles de determinar sobre quien recae la responsabilidad”; “not all men”; “bla-bla-bla”… En definitiva, alguien pudiera quejarse que al hacerlo así la historia de una relación se quede en fábula,  simplificando la realidad de una relación de pareja. A mí no me parece mal que Otero lo cuente como lo hace. Precisamente porque al hacerlo de esta forma la autora puede exponer claramente todas las dinámicas perversas de dominación, manipulación y abuso de una parte hacia la otra y sacarlas a la luz sin confundir a nadie. Cualquier lectora o lector que haya vivido una relación de este tipo -tanto intoxicadores como intoxicados- podrán reconocerlo de inmediato.  Y para los que estén viviendo algo así pero no sean capaces de advertirlo, la lectura los puede poner en alerta y verse a su propia relación con cierta distancia -una de las mejores lecciones que tiene el libro en cierto momento-. Así que, en mi opinión, la obra no solo tiene un enorme valor desde el punto de vista solidario y empático, sino que también lo tiene desde el punto de vista preventivo.

 

Sole_Otero_-_Poncho_fue_-tripa-_calameo-18_1

 

Y a eso viene el caso de que el “poncho fue” sea la metáfora que sintetice lo que es una relación tóxica. Estamos ante el paradigma de la relación de pareja como una competición donde forzosamente, como en todo juego, debe haber alguien que gane y alguien que pierda; debe haber alguien al que derrotar constantemente en cada comportamiento, opinión y decisión. Cada vez que uno convence al otro de que tiene “La Razón” se anota un tanto. Y así, la relación sigue con uno de los dos agrandando su ego en favor de minar la autoestima del otro. Un detalle significativo del “poncho fue” es que se juega las veinticuatro horas del día, siempre está en marcha, siempre que se está con el otro jugador. Igual que en la relación, la duración es indefinida. Pero solo lo es hasta que uno de los dos dice “basta”. Y esta será otra de las lecciones importantes del libro.

 

A este punto hay que decir que estamos ante una obra dura de leer.  Si el lector o lectora ha vivido una relación de estas características, la familiaridad de prácticamente todas las situaciones ilustradas le golpeará como un mazazo. Aunque tampoco es necesario haber pasado por esa experiencia: un mínimo de empatía hacia Lu nos hace pedir, en varios puntos de la lectura, que su calvario termine. Es posible que el estilo de dibujo que usa Otero despiste inicialmente a algún lector de la temática o la historia que se cuenta en el libro: puede recordar a otros géneros o relatos más naifs. Pero si entendemos los estilos de dibujo como una caligrafía, la “voz visual” de la autora -o la voz escogida para este caso- entonces cualquier estilo de dibujo debería permitirnos poder contar cualquier historia. La narrativa es lo que importa y en eso Poncho fue es impecable. Por eso atrapa al lector en las vivencias de Lu y no lo suelta hasta el final: le hace vivir lo que lee y le hace pensar sobre lo que lee. También provoca vergüenza si alguna vez ha tratado de manipular, abusar o culpabilizar a su pareja;  le revela que no es necesaria la violencia física para abusar de alguien. Y para expresar todo eso no es necesario un realismo naturalista en el dibujo. El realismo está en lo que se nos cuenta, en como Otero ha tomado una infinidad de “anécdotas” de pareja y las representa en la historia dentro de ese ciclo eterno del abuso-conflicto-perdón y vuelta a empezar. En ese aspecto, en la narrativa que nos atrapa, Poncho fue cumple y nos pondrá un nudo en el estómago en numerosas ocasiones.

 

Sole_Otero_-_Poncho_fue_-tripa-_calameo-10

 

Uno de los aspectos fuertes de la obra está precisamente en las cuestiones de expresividad.  Abunda el uso de la metáfora visual para ilustrar muy efectivamente los sentimientos internos de la protagonista o para representar lo que está sucediendo en la relación. La palabra “culpa”  se clava de forma literal en el cuerpo de Lu, cuando así se siente. Cuando la pareja está perdida en una discusión infructuosa los bocadillos no son capaces de abarcar todo el discurso de cada uno; lo que dicen ya no importa pero sí que importa ilustrar que el discurso ya es solo cháchara y el agobio que provoca. En todos estos recursos -algunos muy comunes en el lenguaje del cómic pero otros de elaboración o adaptación propia- podríamos ver enseguida la referencia al maestro Quino (también de Argentina), que desarrolló muchos de estos en sus viñetas de humor gráfico. Pero el ingenio de Otero reside no en su uso puntual, sino en su uso continuado, como un lenguaje emocional gráfico que se usa constantemente en toda la novela. En ese mismo caso, también recuerdo el Hoy es el último día del resto de tu vida de Ulli Lust, que tira de metáforas visuales para ilustrar estados emocionales en una obra extensa, si bien en Poncho fue el uso mucho más frecuente y añade el uso del color como elemento narrativo. Con el color, Otero expresa sentimientos, sensaciones y estados de conciencia, tanto como lo pueda hacer con el trazo; de esta forma, la obra en conjunto es todavía más única.

 

Para concluir, me gustaría apuntar que mientras leía Poncho fue me parecía una obra excelente para regalar o recomendar a gente que haya vivido una situación como la que la novela describe, como apuntaba más arriba, por ese potencial que creo que tiene de solidaridad para con las víctimas de estas relaciones. Que quizás puede ayudar a abrir los ojos o dar cierre a quien tenga “flecos” por cerrar de relaciones pasadas. Y principalmente lo creo porque a mí me ha servido para el caso: para entender los dos roles y para entender -con cierto horror- que en algún momento he estado en alguno de los dos. No quisiera tampoco dar a entender que el libro deba convertirse en ninguna “biblia” de las relaciones tóxicas; ahora sí, cada persona es un mundo. Y la verdad es que el relato simplemente como relato ya es excelente. Pero sí que me parece que ese plus que tiene de solidarizarse con el abusado y de visibilizar comportamientos tóxicos para aprender a evitarlos -los ejerzamos nosotros o nos los ejerzan- puede ser muy bueno para muchas lectoras y lectores. Eso coloca a Poncho fue en un lugar muy especial y creo que la convierte en una obra de referencia.

GRAF BCN 2017

GRAFBCN2017

Loquísimo cartel obra de Álvaro Ortiz

 

 

Retomo -por fin- el blog tras meses de ausencia para hacer un breve resumen de mi estupenda experiencia en la edición del Graf de este año y que se ha dado en Barcelona este fin de semana pasado. Antes, no obstante, se me ocurre de dar unas cuantas excusas para la calma chicha que ha habido en este espacio desde la última reseña publicada; y aprovecho y hago un poco de spam (muy bien, Iván, haciendo amigos ahí).

 

Cosas en las que andaba metido

 

Una de las cosas que estuve haciendo fue la reseña del Necrópolis de Marcos Prior en CuCo Cuadernos de Cómic. Tenía la espina clavada por no haberla recomendado en la lista de 2015 que hice para Jot Down. Necrópolis es una obra redonda, con muchos matices, un constructo reflejo de la realidad social en la que vivimos explicada de una forma que obliga a pensar sobre lo que nos están enseñando y con un gran riesgo de que pasemos por ella, dando muchas cosas por hecho (como con la realidad social del día a día). A la hora de ponerme con ella, me salieron tantísimos enfoques posibles que al final la “reseña” se me quedó en una especie de acumulación de ideas y apuntes para posibles ensayos, quizás. Los editores me dejaron pasarme un poco del límite -3000 palabras- e intenté ordenar todas esas ideas y esos aspectos de la obra en los que fijarse de una forma más o menos narrada y fluida. Personalmente estoy contento, creo que es uno de los artículos con los que más he disfrutado, tanto pensando sobre la obra, como luego escribiendo sobre ella. Además, pude recuperar un poco la perspectiva sociológica, que la tenía olvidadísima. Y luego, debo añadir que es un honor enorme poder participar en CuCo.

 

La otra cosa importante en la que me metí de cabeza a partir de Octubre fue el anuario de cómics hecho a pachas entre la ACDCómic y Jot Down, Cómics Esenciales 2016, para el que me he estado encargando de la coordinación editorial, además de un par de reseñas. Os podéis imaginar lo que es para mí haber estado revisando los artículos y reseñas de redactores y críticos con los que he aprendido a escribir sobre cómics por haberles leído desde hace ya bastante tiempo. Aparte tuve la oportunidad de conocer y trabajar con muchos más a los que no seguía hasta entonces. El resultado es un libro que muy pronto será una realidad física, contiene una entrevista con Ana Galvañ y Paco Roca, cien reseñas de cien obras seleccionadas de entre lo más destacado del año pasado y cinco artículos de temas de relevancia en la actualidad reciente del mundo del cómic. Además, lleva una portadaza que es una genialidad de los dos entrevistados. Y en fin, que esperemos que vaya muy bien, porque el objetivo principal del libro es continuar difundiendo sobre cómic, ampliando el público lector en España.

 

Finalmente, he publicado en Jot Down también mi selección de lo mejor del año pasado, que, como siempre, se deja muchas cosas, pero que hago con mucho cariño, tratando de meter un poco de todo y con ganas de que la gente descubra obras de estilos y procedencias muy variadas.

 

Ahora ya, vamos al tajo: EL GRAF

 

Tres días, tres

 

A diferencia de otras ediciones en las que por falta de tiempo apenas podía pasarme por allí dos o tres horas o ir a una o dos charlas y hacer las compras, esta vez hemos conseguido el hito de asistir los tres días: el viernes para llegar y hacer las compras en la última hora -y así ya dejarlas hechas- y sábado y domingo -desde hora de apertura a cierre- para asistir a talleres, charlas, arrejuntamientos con conocidos y arrejuntamientos con gente que tenía por conocer. Y creo que esto ha sido lo mejor porque más allá de los eventos concretos, el Graf es todo él un gran evento para pasar el día entero, cada vez más.

 

Talleres para todos, de todo

 

La variedad de talleres que se daban en el Graf de esta edición barcelonesa ha sido para tirarse horas delante del programa decidiendo, cuadrando y estableciendo prioridades. Los tres talleres por los que me decidí fueron la minimaster class de Javier Rodríguez y Natacha Bustos, el taller de composición de Max y Mireia Pérez y el taller de cómic interactivo de las Mars Oddity. Pero es que habían talleres de cómic experimental, de cómic biográfico, talleres para niños y talleres con autores como Antonio Hitos o Álvaro Ortiz. Genial.

 

El taller de Javi y Natacha estaba abierto solo para dibujantes de cómic con preselección de los asistentes. En mi caso, siendo redactor/crítico y no dibujante, agradezco que hicieran la excepción y poder escuchar para aprender. Como dije allí, cuando me presenté, puedo leerme los libros de Antoni Guiral, los tebeos de Scott McCloud y demás obras teóricas, pero me he dado cuenta que cuando hablo con dibujantes aprendo mucho más. O al menos, aprendo de otra forma, más intuitiva, más práctica, más directa. Van al grano. Y esto es lo que me encontré precisamente en esta clase. Según los asistentes se iban presentando e iban comentando sus experiencias para conseguir publicar sus obras o fichar para editoriales -especialmente Marvel- los dos autores iban dando lo mejor de sus propias experiencias para aconsejarles. De entre las cosas que dijeron:

– La importancia de la constancia: identificar donde tenemos carencias (según nuestros objetivos), trabajar ahí y dedicarle tiempo para evolucionar.

– Recordar que lo comercial parte de lo autoral. Pensar en lo que uno quiere hacer más que en lo que quiera ver el público. Al mismo tiempo, también se comentó la importancia de saber encontrar el hueco en lo que se está publicando en cada momento.

– Todos sabemos dibujar. Lo que aprendemos es a contar las historias, la narrativa. Recordar que usamos imágenes para contar cosas. El dibujo no debe ser un problema.

– La importancia de acabar los trabajos (no dejar nada a medias). Esto mismo, precisamente, se lo escuche decir a Xiomara Correa en una charla, el día siguiente, si no recuerdo mal.

– Autoeditarse como forma de empezar a exponerse al público.

– Visualizar el trabajo completo, entender el proceso.

– Arriesgar.

– Hacer lo que a cada uno le parezca. Disfrutar lo que se hace.

– Aprender a establecer prioridades. Pensar en qué invertimos nuestro tiempo y nuestro dinero. Si solo puedes dedicarle media hora a dibujar al día, dedícala.

 

Por su parte, el taller de composición de Max y Mireia fue mucho más práctico. Se dedicó una charla de 15-20 minutos a explicar los aspectos esenciales del trabajo de la composición y luego pasamos a elaborar cómics en los que tratamos de poner en práctica el entendimiento de esos aspectos, con los autores dándonos consejos y ayudándonos a resolver los problemas. Se pusieron dos restricciones posibles a elegir: o bien trabajar con una composición prefijada o bien introducir “un susto”. Para tema del cómic traté de buscar algo original y se me ocurrió hacer un cómic inspirado en las propias lecciones del taller, siguiendo algunas de las líneas del guión que nos pasaron. Le tomé prestado el estilo a Max, por así decirlo -me muero de vergüenza- y saqué lo que veis a continuación, usando “el susto” como restricción.

LACOMPOSICION

Bueno, espero que los profesores no se aberraran mucho con mi creación. La verdad es que me lo pasé muy bien. A Max le hizo gracia la evolución de la línea central y me indicó que el efecto del susto quedaría mejor si las viñetas hubieran quedado separadas por calles y la viñeta del susto, sin marcos. Toda la razón, efectivamente.

 

Finalmente, el tercer taller al que asistí también fue muy interesante. El colectivo de autoras Mars Oddity, nos hablaron sobre cómics interactivos, entendiendo este como un cómic sobre el que el lector puede intervenir para afectar la experiencia lectora, ya sea siguiendo caminos de lectura, abriendo contenidos ocultos, etc. Se habló de las posibilidades de esto tanto en cómic analógico como en cómic digital. Para la práctica, trabajamos con papel y tijeras para montar cómics al estilo de Jason Shiga. Las autoras contactaron con el autor y este estaba entusiasmado con que usáramos su idea en el taller. Aquí podéis ver lo que hicimos. Y además, las Mars nos enseñaron un par de aplicaciones de cómic con las que trabajar con contenido “oculto” y usar esas aplicaciones para leerlo. Estad atentos a estas autoras porque están trabajando en un proyecto muy interesante en el que cada vez más están implicando a más gente y tiene una pinta genial.

 

Charlas y fiejta, mucha fiejta

 

Habiendo distribuido un poco mis prioridades en los talleres, la verdad es que el tiempo para ir a charlas se me redujo casi casi a ir a lo que no me ocupara un taller. Con todo y con eso, pude ir a la charla de la influencia del manga en el cómic de aquí (con Natacha Bustos, María Llovet, Luis Bustos y Victor Puchalski con Pepo Pérez moderando), al final de la charla de dibujar rompiendo cánones (con Arnau Sanz, Klari Moreno, Xiomara Correa y Camille Vannier con Gerardo Vilches moderando) y a la charla de tebeos x (con Elisa Victoria, Emilio Bernárdez, Rocío Vidal y Manolo Carot, con Elisa Victoria moderando por circunstancias imprevistas). Esta última me cuidé especialmente que no se me cruzara con nada porque tenía unas ganas enormes de escuchar a Elisa Victoria -me encantó su libro Porn & Pains (Ed. Esto no es Berlín)- y que improvisó fabulosamente el guión y la moderación de la charla, teniendo en cuenta que la tenía que hacer otra persona.

 

En el apartado de “otros actos” -del que podría escribir más y más líneas- destacar la divertida presentación del Ya será de Klari Moreno a cargo de Borja Crespo con concierto posterior de la autora, el concierto de Paco Alcázar amenizado con lo mejor del youtube español y la entrega de los premios de los Golden Globos -llevado a cabo por la gente de Ilu-Station- que un evento jocosísimo y necesario, especialmente para que no se diga que el sector independiente se toma demasiado en serio a si mismo.

 

Las compras del Graf

 

Para terminar, un repaso muy conciso a las compras hechas en este festival. No entro mucho al detalle dado que la gran mayoría, obviamente, están todavía por leer. Echo en falta por ahí lo último de Begoña García-Alén, autora que he descubierto hace muy poco y de la que apenas he leído sus trabajos publicados en Tik Tok Cómics, pero que me parece interesantísimo lo que hace.

20170306_234347

 

Fosfatina: De la microeditorial de cómic de vanguardia me llevé tres de la colección Fosfatina 2000 una serie de historias publicadas en este formato como de papel de periódico tan chulo y en la que los autores arriesgan con cómics con estilos abstractos, surrealistas, cubistas, etc. Cayeron Los dos amigos de Andrés Magán, Cerca la noche de Cynthia Alfonso y Gran Danés de Julia Huete. Este último ya lo he leído (ya hace que salió) y me ha parecido una maravilla. También de esta autora compré otro tebeo suyo, El jardín devastado, que comparte edición con uno de Óscar Raña, Los incapaces.

Los Nimios: Del fanzine ganador de premio al mejor ídem en la edición del Salón del Cómic de Barcelona del año pasado me llevé los números 10 y 11 y el segundo del Taiga. Es una triste noticia que del Nimio ya se está ultimando su último número, el Nimio Final que se venderá en el Salón del Cómic de Barcelona. Pero en fin, nos han dejado muy buenas historietas por el camino.

Tarot Fanzine: Visualmente atractivo y de diseño interesante -un tríptico que contiene dos libritos de grapa en cada eje (un diseño muy chulo para cómics interactivos)-, este es un fanzine de ilustración que toma para cada tema uno de los arcanos mayores del tarot. En este caso, los números estaban dedicados a El Mago y a La Papisa.

Sirius (Irkus Zeberio): Ciencia-ficción postapocalíptica, primitivos cósmicos, Irkus en plan muy loquer. No sé si puede pedir más.

Medievo; Medievo: Fanzine de autoría colectiva que contiene relatos de trasfondo medieval con tonos diferentes (fantasía, humor, misterio, etc.). Publicado por Termita Press, incluye una lámina de Borja González, el autor de La reina orquídea, que si aún no la habéis leído, deberíais.

Gourmand Gohan 3: Este es el tercer y por lo que parece último libro de Alexis Aldeguer, Maiko San e Ilaria Mauro. Con estos fanzines he aprendido muchísimo de cocina japonesa. Me parece un mérito enorme teniendo en cuenta que es una gastronomía que nos queda lejana y que se nos antoja exótica. Pues ellos lo han sabido compartir con todos y hacerlo ameno y fácil. Más centrado en el sushi, hay que decir también que en una lectura a vuelo pluma me ha dado la impresión de que ha habido una evolución en el trabajo gráfico de este fanzine, en la composición de los procesos de las recetas en la página y en la calidad general. No es un tercer fanzine que se haya hecho “por hacer” y para cerrar. Está hecho con un esmero especial e invita a ponerse con las manos en “el pescao”. Muy recomendado.

Febrero para galgos (Peter Jojaio): Mirad, confieso que no tengo ni idea de qué va. Pero tiene una de las portadas más intrigantes que haya visto en mucho tiempo. Este es de esos tebeos que me tienta a reservar su lectura para el momento y el lugar adecuado, sin que nada moleste.

Ya será (Klari Moreno): Last but not least -precisamente- el primer tebeo de Klari Moreno en solitario editado por editorial ajena, en este caso Libros de Autoengaño. Esta colección de relatos , algunos antiguos, otros inéditos muestra la amplia gama de recursos de la joven autora madrileña y su talento para ilustrar transiciones gráficas y procesos.

 

20170307_001411

La Klari me hizo este delantal y a vosotros no

 

Y esto es más o menos todo, dejándome muchas cosas no reseñables en el tintero, como las charlas con los conocidos y la gente a la que conocía de redes sociales y medios y a los que pude poner cara y conocer, el pasear y toparte con grandes autores no detrás de las mesas, sino en los pasillos compartiendo espacio con todos, las recomendaciones de los colegas, las risas, las pintadas con tiza en un mural que ya es un clásico, las cervezas, etc. La impresión es que este festival es ya uno de los grandes, que cada vez recibe más gente y que pone el foco donde hay que ponerlo cuando le dices a todo el mundo que vas a hacer un festival de CÓMIC. Reverencia al Graf y un aplauso a sus organizadores por una edición inolvidable.

El piano oriental (Zeina Abirached)

pianoorientalportada

 

 

Pudiera pensarse que la novela gráfica, como forma ya evolucionada y madura del medio del cómic y basada en la libertad del autor y en la expresión de su estilo personal, nos llevaría a una situación donde abrir las páginas de cada obra sería una sorpresa tanto en lo visual como en lo argumental. Que quedaríamos libres de tópicos y temas recurrentes, pero también de estilos canónicos e imposiciones editoriales. Pero al fin, en la literatura gráfica pasa también como en la literatura textual. Los estilos gráficos y narrativos más personales al final devienen en influencias y escuelas. Y los nuevos autores acuden a los “nuevos temas”, generando el amago perceptivo en los lectores de que nos hallamos delante de géneros y subgéneros modernos asociados permanentemente a la novela gráfica, al cómic en forma de libro: la biografía, la autobiografía, el humor costumbrista, la novela histórica, etc. Por si fuera poco, las convenciones habituales nos pueden llevar a pensar que esos “nuevos géneros” van ligados a unos estilos de dibujo y de narrativa visual muy específicos, como nos tenían acostumbrados los formatos físicos y formas narrativas precedentes, tanto  el cómic de superheroes, como el manga puramente shonen o el album de humor y aventuras franco-belga. “Este estilo de dibujo es muy de superheroes”. “Este estilo de dibujo es muy de manga”. “Este estilo de dibujo es muy de bédé”. Y al fin, también “este estilo de dibujo es muy de novela gráfica”.

 

Por eso, cuando cae en mis manos El piano oriental -especialmente siendo la primera obra de  Zeina Abirached que leo- aparece revoloteando el fantasma de la comparativa prejuiciosa con obras de otros autores de similares características. Creo que es muy difícil leer a Abirached y no pensar en Marjane Satrapi o David B, claro. Pero la cuestión es que además estamos ante una obra que conecta oriente con occidente -con nexo en París-, que también tiene elementos biográficos y para rematar el cúmulo coincidente también tira de realismo mágico. La sombra de Persépolis y Epiléptico es larga, si bien puede ser una referencia interesante para quienes vayan buscando leer “algo como”… una situación típica con la que seguramente se habrá encontrado más de un librero frente a algún que otro lector casual de cómics que empieza a meter un pie en el medio, sin muchas pistas y que ha leído poco y lo habitual.

 

Lo que ocupa las páginas de esta novela gráfica es la vida -o una parte de ella- de Abdalah Kamanja , alter ego del bisabuelo de la autora, músico y afinador de pianos. Esta está centrada en el momento en el que Kamanja tiene la inquietud de hallar una forma de expresar los ritmos orientales a través de un instrumento típicamente occidental como el piano, y que por defecto no puede ejecutar los cuartos de tono. Ese dilema y su resolución es el eje a través del cual se cuenta esta historia, que la autora salpica de anécdotas cotidianas y biográficas para ayudar a explicar el carácter peculiar de su antecesor, un tipo optimista e infatigable. Abirached se esfuerza en resaltar todos los aspectos de contexto que pueden contribuir a influir en ese momento de “eureka”. Y ahí constantemente conecta lo pequeño, lo cotidiano, con lo universal y lo abstracto. Un paseo por la calle repleto de ruidos cotidianos en la mente de Kamanja, de repente dejan de ser “ruido” y se convierten en “música” -o al menos, en ritmo-. Dos hermanos gemelos idénticos en el exterior, pero muy diferentes en lo interior devienen en la representación del equilibrio de los opuestos. Un juego de mikado representa el aprendizaje de un nuevo idioma donde su dominio y comprensión se mezcla con la del idioma de origen y ello forma una madeja única y personal de formas de comunicarse.

 

pianooriental1

 

Es por esto que, a pesar de que el libro narra una historia, una biografía, tras su lectura vemos que el objetivo es otro y en eso toma distancia con las obras de Marjane Satrapi y David B. La preocupación de la autora va dirigida a expresar todos estos conceptos abstractos que giran en torno a una vida. Expresar  la alegría, la libertad, los entresijos de un lenguaje, la simetría entre culturas -pero también sus diferencias-, la complejidad de las  estructuras musicales, pero también su armonía y su equilibrio . Y para ello, Abirached tira de dos recursos que emplea de forma excepcional. Por un lado, usa la metáfora visual que inevitablemente lleva la obra a los terrenos del realismo mágico ilustrado; y por otro, usa elaboradas composiciones de página donde tanto sentido tiene cada parte de la página -sus viñetas- como el conjunto de las mismas, para expresar esos conceptos abstractos que intenta imprimir en el papel.  La elegancia del libro, a mi entender, es ese cierto ritmo que le pone la autora a la historia: nos lleva a los lectores de lo cotidiano y real a lo abstracto e interior. En un momento Kamanja está paseando por las calles de Beirut y de repente estamos en su mente observando una representación metafórica de la armonía musical. Hay una suerte de idas y venidas que van poniendo en contacto “lo que está arriba” con “lo que está abajo”. Y así, Abirached crea una suerte de sinfonía con la propia historia.

 

Otro aspecto que me ha llamado la atención del libro es un cierto paralelismo que creo que busca su autora. En otras novelas gráficas hay autores cuya estrategia a la hora de contar las biografías de otros es consiste en ponerse en la piel de esos mismos. Diría incluso que no se trata siquiera de una estrategia “racional” sino de una forma de acercarse a la comprensión de una vida ajena de la forma más íntima y comprometida posible. Me viene a la cabeza, por ejemplo, El arte de volar de Kim y Antonio Altarriba: Altarriba busca ponerse en la piel de su padre, para poder contar su historia. Y aquí Abirached dedica una parte de la obra a contar experiencias propias en las que se encuentra entre dos mundos -principalmente aspectos de la cultura occidental y la oriental, y más específicamente en cuestiones de lenguaje- y como busca su propia síntesis. Y en eso, establece un paralelismo con la búsqueda de su bisabuelo en su intento de resolver el rompecabezas de que un instrumento occidental ejecute ritmos orientales. Abirached nos habla de su propio “piano oriental” y con eso convierte el piano oriental de su abuelo en algo más que un instrumento, lo eleva hasta convertirlo en una expresión de la conciliación de aparentes opuestos.

 

Quizás por esa razón la obra tenga también de fondo alguna función terapéutica -que, por cierto, la música también puede tener- buscada de forma consciente o inconsciente. Y me parece muy bien. Al final, Abirached nos demuestra el poder del dibujo para proyectar imágenes y construcciones sobre dilemas o conflictos personales que en la vida real no sabemos ni cómo empezar a abordar y que incluso nos pueden parecer de imposible resolución. Puede que la expresión dibujada en tinta y papel no sea tampoco un chasquido de dedos milagroso que lo resuelva todo, claro, pero como mínimo sí que puede ser un mapa o una carta de navegación que apunte adonde queremos llegar y que nos permita avanzar hacia ello.

 

comic  El piano oriental  de Zeina Abirached